El catalán que sedujo al público porteño

Apenas se estrenó, Nerium Park agotó localidades, mientras que El principio de Arquímedes va por su tercer año en cartel; el dramaturgo Josep Maria Miró pasó por Buenos Aires para ver sus dos obras, ambas dirigidas por Corina Fiorillo
Federico Irazábal
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14 de agosto de 2016  

Los actores argentinos son monstruos de la escena
Los actores argentinos son monstruos de la escena Crédito: Fabián Marelli

Si bien a la escena porteña independiente le cuesta incorporar en sus programaciones obras que no provengan de un dramaturgo argentino contemporáneo, de tanto en tanto aparece algún autor extranjero que tiene el poder de dialogar con nuestra escena por las más diversas razones. El alemán René Pollesch o la británica Sarah Kane han sido algunos de los casos más célebres en las últimas dos décadas. Pero en tiempos mucho más recientes se ha producido el desembarco de Josep Maria Miró, un artista catalán que representa a la nueva generación del teatro, y que ha sido montado, las dos veces, por la misma directora, Corina Fiorillo, quien parece haber entendido su dramaturgia y el modo en el que el público porteño puede relacionarse con ella. Lo ha hecho de manera absolutamente destacable tanto con El principio de Arquímedes como con su más reciente estreno, Nerium Park. La primera, estrenada en 2014, parece no querer irse nunca de cartel. Con cambios en el dispositivo escenográfico y en el elenco, el público parece querer seguir viendo este texto que pone en énfasis en la imposibilidad de conformar un sistema social cuando el otro es visto bajo la lupa de la sospecha (y más aun cuando se trata de sospecha de abuso infantil). Actualmente, en el Teatro Callejón, este espectáculo pasó por el Teatro San Martín, la Ciudad Cultural Konex, el Apolo, el Margarita Xirgu, el Auditorium y otras numerosas salas del interior del país. Y sigue trabajando todas las semanas a sala llena. Actualmente, con Eugenia Alonso, Martín Slipak, Nelson Rueda y Luis Gritti, pasaron por su elenco Beatriz Spelzini, Juan Minujín, Esteban Meloni y Alejandro Paker.

Nerium Park es el más reciente estreno -actualmente en un breve receso hasta octubre, cuando retomará las funciones regulares-, obra que además marcó el regreso como actor de Claudio Tolcachir quien conforma una aceptadísima dupla junto a Paula Ransenberg.

De visita en el país luego de una gira que involucró a Chile, Perú, Paraguay y Uruguay dictando cursos y para presentar un libro con cinco obras suyas, Josep Maria Miró conversó con la nacion acerca de las implicancias estéticas y políticas de sus obras que parecen escritas para los más recientes acontecimientos políticos europeos (y argentinos).

-En tu obra se ve una permanente obsesión por señalar el poder que tiene el lenguaje para construir la realidad de un determinado modo. ¿Es esto una búsqueda política en tu teatro?

-La primera vez que se usó ese adjetivo para caracterizar mi teatro me hizo cierto ruido. Pero luego, con el paso del tiempo, fui viendo que no estaba tan desacertado. Yo efectivamente entiendo que el lenguaje tiene ese poder y no me parece exótico que se haga una traslación de esa idea filosófica del lenguaje hacia ciertas teorías de los medios de comunicación de masas y sus luchas con los poderes políticos. Creo que hay algo de eso que se vuelve innegable en mi pensamiento. Pero que en mí no surge por lo político sino porque me parece que ese es el poder que tiene el teatro en sí: el teatro debe constituir realidades imaginarias en la mente del espectador porque no tiene el poder de traerlo todo a la escena. Es el público el que debe, a partir de los indicios que la escena le da, construir mentalmente esa realidad. Si de esa perspectiva netamente estético-teatral hacemos una traslación a lo político no me opongo.

-La actualidad europea está muy presente en los dos textos que se han visto en Buenos Aires. ¿Cómo ha sido ese trabajo con la coyuntura?

-Me parece que es inevitable que el público lea esa actualidad más allá de lo que yo haya pretendido trabajar de manera puntual. En El principio de Arquímedes permanentemente se me señala la idea de la sospecha del otro y de qué modo ese otro puede ser pensado como los refugiados. En las últimas semanas esto se ha ido remarcando lamentablemente en mi continente. Y no en vano ciertos medios de comunicación se obstinan en llamar a esos refugiados inmigrantes. No son inmigrantes. Y el problema es que llamarlos "refugiados" implica una serie de consecuencias éticas, sociales, políticas que los europeos deberíamos asumir, tanto la sociedad como sus gobernantes. Y es cierto, es imposible vivir en sociedad si no puedo confiar en quien tengo al lado. Sin embargo uno ve hacia donde está dirigiéndose Europa y no encuentra demasiado optimismo. Y ya no importa si pretendí hablar de ello o no, lo que importa es que el espectador siente que habla de eso. Me comentaban que cuando Nerium Park, comenzó a ser ensayada la realidad económica y laboral de la Argentina era una, pero que al ser estrenada a principios de este año, el desempleo se había instalado como posibilidad en el mapa social local. Yo no hablé sobre los desempleos masivos de los que me han hablado ocurridos en la Argentina en este verano, sin embargo para la lectura local ese tema se impone, y ya no importa lo que yo haya querido hacer.

-¿Cómo viste estas versiones locales teniendo en cuenta que son textos que ya estrenaste en España, y en catalán?

-Para mí son fabulosas, y lo son precisamente porque son muy distintas a las mías. Mi Nerium Park era absolutamente naturalista. En la Argentina Corina Fiorillo decidió hacer ciertas operaciones en el texto y remarcar su teatralidad de manera extrema (tanto desde la escenografía como el vestuario y ciertas acciones) y me parece que funciona de mil maravillas. Eso es algo que como autor siempre te da mucho placer: ver cómo tu obra soporta diferentes formatos y versiones y tiene la capacidad de adaptarse a infinitas realidades. Como autor suelo ser muy abierto a que los directores hagan con el material lo que consideren pertinente. Son ellos los responsables de la escena. Y también debo decir, aunque no es ninguna novedad para ustedes, que me maravillan los actores que hay en este país. En España valoramos mucho a los actores argentinos y tener la suerte, como autor, de ver tus líneas dichas por estos monstruos de la escena es un verdadero orgullo. Vuestros actores pueden trabajar el realismo y lo vincular al mismo tiempo que denuncian la teatralidad de la escena. Eso es algo sorprendentemente maravilloso.

Nerium Park homenajea a un clásico de la dramaturgia catalana como es Deseo , de Josep Maria Benet i Jornet, de 1989 y marca, podría decirse una trágica línea histórica de lo que explotó en tu país con la burbuja inmobiliaria...

-Es muy interesante que lo señales. Para mí Josep Maria Benet i Jornet es el padre de toda nuestra generación, y era fundamental que se entendiera que esa obra, que efectivamente es un clásico ya, dialogaba con la mía puesto que quería señalar de qué modo esa cultura norteamericana que nos invadió y nos modificó tanto surge en aquellos años, cuando él escribe su obra, y cómo eso mismo que ocurrió entonces es lo que estalló luego, cuando escribo la mía. Esos barrios privados cambiaron la fisonomía de la sociedad, la dinámicas de los pueblos y las familias y han hecho estragos en España. Para mí no es menor saber que luego y, a causa de esa misma crisis, hemos llegado a tener cuatro mil suicidios en mi país, número que es superior al de muertos por accidentes de tránsito por ejemplo. Y es todo un indicador de lo que ocurre con la política: si tu gobiernas un territorio en donde la gente por desesperación se suicida porque no encuentra el modo de solucionar sus problemas, es porque no hemos sabido construir ni una sociedad justa ni una sociedad que produzca vida. Por eso era tan importante poder jugar con esas plantitas tan bonitas que decoran la autopistas y las urbanizaciones, las Nerium Oleander o Adelfas o Laurel de flor, que son tan bonitas como tóxicas. Una metáfora de ese modelo de vida que importamos y que nos ha hecho tanto pero tanto daño.

Para agendar

El principio de Arquímedes

Espacio Callejón, lunes 21 hs.

Nerium Park, Teatro Timbre 4, domingos 19,15 hs. y jueves 17 hs. (a partir del 2 de octubre)

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