El Hamlet millennial se traslada de una casa de Colegiales a la avenida Corrientes

Intensidad interpretativa en Ojalá que las paredes gritaran
Intensidad interpretativa en Ojalá que las paredes gritaran Crédito: Fabián Marelli
La directora Paola Lusardi convirtió su propia casa en el castillo de Elsinor y logró que su obra no solo sea un éxito de público, sino que fue invitada a participar en festivales internacionales
Federico Irazábal
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15 de septiembre de 2019  

No es habitual, pero cada tanto sucede. Un espectáculo que se produce de manera absolutamente periférica, por afuera de cualquier circuito reconocido de producción, se convierte en un suceso de tal magnitud que sorprende a propios y ajenos. Este fue el caso de Ojalá las paredes gritaran, obra a la que se podía asistir solo si se pertenecía a determinado círculo que te garantizara conocer la dirección de una casa de la calle Palpa a la que acceder previo envío de mail. Sí. Ni un cartel indicaba que se estaba frente a un teatro.

Pero una vez avanzada la función, el público sabía que estaba frente a uno de los acontecimientos teatrales de mayor relevancia del año.

Paola Lusardi es la joven directora creadora de este fenómeno con la que es su ópera prima. Esta versión de Hamlet, "un Hamlet millennial", como suele ella misma denominarlo, surgió como parte de su proceso educativo en una de las cátedras de la UNA (Universidad Nacional de las Artes), en donde los profesores decidieron trabajar con Hamlet. A ella le tocó experimentar con el "ser o no ser" como forma excluyente de aprobación de la materia. Y allí empezó una historia que finalmente le abrió los escenarios del mundo y que en pocos días tendrá su versión escénica en el Teatro Metropolitan Sura, en plena avenida Corrientes.

La directora y dramaturga Paola Lusardi
La directora y dramaturga Paola Lusardi Crédito: Fabián Marelli

Humilde, sincera y todavía con una cuota de sorpresa por lo que está viviendo, Lusardi le cuenta a LA NACION las lógicas que condujeron a este paso que no es vivido como un ascenso -en el sentido de que se triunfa porque se está en la avenida Corrientes-, sino más bien como una expansión, como una especie de desplazamiento que permite seguir pensando la teatralidad y expandiéndola más allá de sus propios márgenes.

"Yo no puedo pensar que esto sea algo extraño en mi trayectoria. Vengo del sector comercial luego de haber sido durante años jefa de casting de Polka, pero también pude dirigir un proyecto que llevó mucho tiempo de trabajo por fuera del habitual sistema de producción de la escena independiente -afirma Lusardi, convencida-. Estrenar ahora en el Metropolitan es un movimiento que me llena de emoción, pero que no lo veo como algo extraño. Simplemente lo pienso como eso, como un movimiento. En mi vida han sucedido cosas que solo tuvieron su real dimensión una vez sucedidas. Cuando tuve la suerte de construir mi casa de manera inconsciente la construí para que sea un teatro; cuando hice mi fiesta de cumpleaños vinieron amigos artistas a celebrar conmigo y fue allí cuando Marcelo Subiotto, subido a una de las escaleras, me dijo: 'Es muy shakespeariana tu casa'. No sabía qué significaba eso, pero meses después acabó convertida en el castillo de Elsinor".

La lectura que hizo de Hamlet tuvo mucho que ver con la impronta que le dio su actor protagónico, Julián Ponce Campos, aportándole no solo una juventud arrolladora, sino una suerte de impune energía frenética que le dio el apelativo de "millennial". Ahora bien, no hay que tener una visión peyorativa de la calificación ya que Lusardi no hizo una versión "soft" ni superficial del gran texto de Shakespeare, más bien todo lo contrario. Los juegos intertextuales y las referencias que se despliegan evidencian la capacidad que tiene su directora, formada con los principales referentes de la escena local, y, por sobre todo, la claridad que tenía a la hora de versionar este texto. "Trabajamos tratando de comprender del modo más acabado posible al drama isabelino, su propia historia y su contexto, leímos enorme cantidad de versiones haciendo especial foco en la traducción que hizo Carlos Gamerro, la cruzamos con otros materiales del propio Shakespeare como puede ser Macbeth -porque queríamos enfatizar algunas cuestiones del universo femenino- y ciertas relecturas que se han hecho de él en el siglo XX, como es el caso de Heiner Müller con su HamletMachine, lectura inevitable si se trata de montar este texto hoy en día", afirma Lusardi mientras recuerda el modo en el que trabajaron la relación entre Ofelia y el agua en la puesta en escena.

Uno de los mayores desafíos que encontró en la idea del productor Jon Goransky de pasar de una casa en Colegiales a un teatro céntrico es, sin lugar a dudas, la adaptación espacial. Esa extrañeza que producía el descubrir un ámbito privado al que uno accedía para ver una historia muy conocida de un modo casi furtivo es lo que deberán tratar de replicar a partir de otros procedimientos. "El trabajo lo hicimos con Gonzalo Córdoba Estevez y fueron muchos meses de trabajo, cuenta Lusardi. Él vino a mi casa a ver la versión 'site specific' de la obra y conversamos muchísimo sobre lo que yo quería contar en términos argumentales, pero también en términos estéticos. Y teníamos que encontrar una equivalencia para que en el cambio de espacio no hubiera una traición a eso que me motivaba como directora, pero también sabiendo que en función de la trascendencia que tuvo la versión original a partir de nuestra participación en el Festival Internacional de Buenos Aires se volvía necesario para todo el equipo encontrar un formato que nos permitiera girar y satisfacer ese deseo de poder seguir mostrando nuestro espectáculo en otros países. Y probablemente por mi propia trayectoria personal y profesional no tengo una visión estanca de los circuitos. Creo en los cruces y en los movimientos. Y bien acompañada por alguien que supiera entenderme íbamos a encontrar el modo de hacer que esa experiencia singular que era ir a mi casa a ver un Shakespeare se pudiera trasladar a un ámbito escénico como es el Metropolitan. Y Gonzalo encontró un modo muy atractivo de que esa cercanía entre la escena y el público no se viera quebrada por la aparición de un teatro real". El conmovedor elenco de Ojalá las paredes gritaran está integrado por Santiago Cortina, Martín Orlando Gallo, Augusto Ghirardelli, Mariana Mayoraz, Julian Ponce Campos y Antonella Querzoli.

Ojalá las paredes gritaran

Escrita y dirigida por Paola Lusardi

Hoy, a las 14.

Reservas: ojalalasparedesgritaran@gmail.com

A partir de octubre, los martes, a las 20.30

Metropolitan Sura, Corrientes 1343.

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