El más malo de la televisión reina en el music hall

Después de la hiperexposición televisiva de los últimos tiempos, prepara el music hall Pour la Galery, que estrenará a inicios de enero
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31 de diciembre de 2009  

Con una remera y unos joggins regados con la transpiración de las largas jornadas de ensayo en verano, lejos de la exposición televisiva a la que se prestó en los últimos tiempos, Aníbal Pachano se expone a las luces que le gustan y se sumerge en el ambiente en el que se siente como bailarín en su danza.

Pour la Galery tiene que ver con un juego entre la galera y la expresión «para los demás» en francés. Es una alegría para los demás, un espectáculo que tiende a ser positivo, a apelar a recuerdos. Empieza con una parte referencial a mi carrera, con Valeria Lynch que canta sobre un video con imágenes referentes a mi trayectoria. Es una manera de contarle al gran público que me descubre ahora, a partir de ShowMatch , todo lo que he hecho durante estos años. Algo que me parece muy importante hacer después de tantos años de trabajo", explica el creador de Botton Tap, en una pausa de los ensayos contra el reloj que viene haciendo desde hace un par de meses la compañía que estrenará la obra en el Metropolitan, en presentaciones especiales entre el 7 y el 10 de enero, y para el público en general, a partir del 12, en funciones de jueves a domingo.

"Este fue un trabajo que tuvimos que hacer un poco acelerados. Generalmente me suelo tomar un año o un año y medio para las obras que monto y esta la estamos sacando en un par de meses", explica el director, puestista, bailarín y actor. "Pero esta no es la única diferencia con el resto de mis obras. La hacemos con una compañía de 21 personas cuando siempre trabajé con la mitad. Otra diferencia es que hay 16 voces en escena, que lo hace más impactante a lo que hice anteriormente", confiesa el creador de esta idea y quien la dirige.

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Después cuenta que se trata de un espectáculo divido en bloques, con diferentes momentos, algunos y otros más dramáticos . Entre estos últimos uno que empieza con el tema "Imagine", de John Lennon, y cuenta varios pasajes de la historia reciente en la Argentina y en el mundo. "En mis 54 años vividos, he visto bastante de lo que ocurrió en el siglo. Quise apelar también a contarle al público una historia a través del musical", explica Pachano. También adelanta que hay otro bloque referente a la inmigración, en el que la música italiana es muy reconocible y agrega: "Con Gaby Goldman, el director musical, nos propusimos que los temas sean reconocibles para el público. Que la gente pueda tararearlos o cantarlos". En seguida agrega: "Con el director coreográfico, Alejandro Lavallén, llevamos trabajando unos 12 años y esta puesta es como una recopilación de todo ese trabajo. Para eso incorporamos un coreógrafo de tap que es Rodrigo Cristófaro. Esto me hace volver a la base de mi trabajo, donde me siento muy cómodo" En el momento de citar a quienes lo acompañan en este proyecto, Pachano destaca la labor de Ana Sanz –su ex mujer y una de las creadoras de los Botton Tap junto con él–, Patricia Fiaño y Verónica De La Canal en el diseño del vestuario que se usará en la obra.

"Lo que hay debajo de esta galera es probar que todavía en la Argentina se puede. Presentaremos esta obra con una compañía absolutamente talentosa. Rocío Guirao Díaz va a sorprender con lo que hace. A Sofía Pachano la pongo en un lugar en el que deja de ser «la hija de» para ser ella misma y podrá demostrar una capacidad artística importante. Nicolás Armengol, como siempre, demostrará que es alguien muy talentoso en canto, baile y actuación. Por otra parte el aporte de Maxi De la Cruz, un humorista uruguayo muy prestigioso, enriquece mucho esta obra que tiene tap, jazz, tango, acrobacia y humor, mucho humor.

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-Lo que todavía no nos dijo es cuál es su papel en el escenario.

-Un poco trataré de divertirme con el personaje que estuve haciendo últimamente en televisión. Con lo de La Reina, El Potus y todo lo que se dice de mi persona. Consagrar un poco ese gran payaso que quiero ser. Afianzar el papel de showman, en lugar del de bailarín. Para grandes bailarines tengo a varios integrantes de alrededor de la compañía. Eso también está bueno, no competir con los miembros del elenco sino ser un par más entre ellos y que eso se sienta.

-¿Para concretar este proyecto era imprescindible la exposición mediática?

-En los último años la televisión cambió mucho. Cuando empezamos con los Bottom en la televisión había programas en los que uno podía mostrar sus trabajo. Estaba [Juan Alberto] Badía, Bergara [Leumann], programas de cable, de interés general. Después la televisión cambio y lo que tuvo cabida en ella era solamente el grupo de las "queni".

-¿...?

(Serio, como siempre) – Que ni cantan, que ni bailan, que ni actúan... Pero que acapararon un momento de incultura general en el que se valorizó el no estudio, el retroceso, en lugar de valorizar a la gente que se esfuerza, que se prepara, para hacer lo que hace.

(Riendo) -Su participación en ShowMatch entonces fue una suerte de cruzada contra esto.

-(Asiente con la cabeza levemente.)En esta compañía, que esta integrada en su mayoría por jóvenes de entre 20 a 35 años se demuestra que esa gente no desapareció, que hay muchos talentos que se preparan, que estudian para hacer su trabajo. Ese era el objetivo que perseguí cuando me puse a hacer las audiciones para esta obra. La verdad es que cuando lo hice me hubiera quedado con 50, pero no había caso. Igual íbamos a ser menos, pero [Javier] Faroni me permitió aumentar a los artistas hasta el número que tenemos ahora.

Dominó

-¿Qué balance hace de su exposición mediática?

-La popularidad, que no es fácil manejar. Uno se hace el canchero, pero es todo un tema aprender a mantenerse equilibrado con eso En todos los ámbitos de la vida hay costos más o menos duros según lo que se haga. Pero tampoco me quiero poner en la actitud dramática que todo me ha costado muchísimo. Es verdad que las cosas me costaron más que a otra gente, pero bueno. A veces para lograr ciertos objetivos hay que estar dando siempre examen para todo. Eso es lo que cansa más que hacer ciertas cosas. Hacer este trabajo me causa placer, lo que me agota es tener que demostrarle cosas continuamente a personas que no están capacitadas o que no tienen la cabeza predispuesta. El hecho de haber llegado a este lugar es una recompensa que hace que cualquier enojo que se haya dado en el proceso creativo valga la pena. Pero meterse en el juego mediático y poder sostener allí la palabra y la dignidad resulta muy difícil.

-¿Cuáles fueron las cosas más difíciles de manejar?

-Las faltas de respeto. No las soporto.

-¿Cómo las de quién?

-Hacer mención de las personas no vale la pena, es darle prensa a gente intrascendente. Personas cuyo único talento es el de haber sido una mujer bonita del medio. Yo trabajo con otro tipo de belleza, que es interior, que mantiene tu espíritu en alto, tu dignidad profesional, que te permite ser una persona de bien, que es lo que inculco a los chicos que trabajan conmigo.

-Algunas expresiones homofóbicas le molestaron mucho.

-Sí, claro. Hay un criterio muy pacato en la Argentina, que no es un criterio del pueblo, sino de la clase media para arriba. Mirá el caso de estos dos chicos gays que se tuvieron que ir a Ushuaia para casarse. Ya estamos en el siglo XXI para seguir teniendo un pensamiento tan retrógrado. Cuando lo que se ve es distinto porque te ponés una ropa diferente, o usás pestañas postizas o te ponés un frac, te empiezan a mirar de costado y después empiezan a decir cualquier cosa. Los artistas tenemos permiso para usar esas cosas y generar la ilusión en el público, sin que por eso nadie tenga derecho a andar diciendo: «Mira allá va el trolo», cuando pasás.

-Usted siempre nombra y agradece a la gente que en la televisión lo ha apoyado, pero entre ellos no está Susana Giménez.

-No. Tenemos poca relación. No sé si tenemos mucha afinidad. Me parece que es mutuo, creo que nunca le gustó mi trabajo. Por algo nunca estuve en su programa. Tampoco me preocupa mucho ni me saca el sueño. Si le interesa lo que hago me llamará y sino seguiré viviendo y pagando mis cuentas sin ir a ese programa.

-¿Qué define hoy al género del music hall en la Argentina?

Botton Tap marcó una historia. Trajo una estética que le abrió la cabeza a muchos. Después vino esta moda de comprar licencias del exterior. Pero está bueno estar en la avenida Corrientes y competir con muchas cosas que vienen del extranjero y poder darnos cuenta que lo que hacemos acá no tiene nada que envidiarles.

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