El oscuro "tras la escena" de los sueños

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4 de junio de 2006  

"L.U.I.S. (Las Ultimas Imágenes Soñadas)" . Texto y dirección: Mariano Stolkiner. Intérpretes: Luciana Stolkiner, María Milessi y Laila Duschatzky. Escenografía: Carlos Eduardo Spindola. Fotografía: Guido Piotrkowski y Diego Martínez. Asistente de dirección: Angel Panduro. Viernes, a las 21.30. Teatro Ferroviario El Gato Viejo, Libertador 405 (esquina Suipacha). Entradas, $ 10. Reservas, 4855-7496. Duración: 50 minutos.

Nuestra opinión: bueno

Se podría decir que el lugar por el que el dramaturgo y director Mariano Stolkiner eligió indagar en su "L.U.I.S." es el "tras la escena" de los sueños. ¿Qué hay de real en un sueño? ¿Quién es responsable de que soñemos lo que soñamos? ¿Quién construye los sueños? Pero sobre todo, ¿quién los narra?

Luis sueña sus últimos sueños o, al menos, eso dicen las tres trabajadoras responsables de los de este hombre que nunca aparece, pero del que conocemos sus deseos y frustraciones. Son tres pero podría ser una sola, ya que todas conocen al dedillo por donde divaga la mente dormida de este hombre al que están eternamente ligadas. Lejos de ser éste un matrimonio feliz, ellas ya están hartas de que sus días transcurran de la misma manera, quisieran quizás ellas tener alguien que les cuente los sueños, pero los límites, aún en su onírico mundo, son tan finitos, flexibles y permeables que sueño y realidad se funden y confunden.

Con algo de ficción dentro de la ficción, Stolkiner construyó una puesta fragmentada de frases e imágenes sueltas que sólo con el correr del tiempo van tomando forma y se aúnan en un unívoco sentido. Mucho de musas tienen estas tres mujeres -interpretadas por Luciana Stolkiner, María Milessi y Laila Duschatzky- que se rebelan a continuar contando historias de amores ajenos.

Interesantes imágenes crean estas tres actrices en un ambiente tomado por una penumbra apenas rota por velas y pequeñas luces que surgen desde las valijas y las cajas que poseen. Casi una marcación coreográfica hay en sus movimientos, lo que le da mucha más plasticidad al entorno. Ellas son parte de ese extraño espacio escénico que podría estar posado sobre nubes. Sólo que este clima se resquebraja un poco cuando, hacia el final de la obra, las tres soñadoras dejan demasiado explícito las dos caras que conforman sueño y realidad. Se rompe apenas la poesía alcanzada a lo largo de la puesta.

A pesar de eso, "L.U.I.S." logra sumergir al espectador en un mundo desconocido, tan seductor como peligroso. (Se recomienda ir muy abrigado.)

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