El teatro ayuda en tiempos de crisis

La importancia de un rito estético colectivo, según algunos destacados creadores para niños
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29 de diciembre de 2001  

"Las épocas de crisis son propicias para que las personas se reúnan en torno del teatro. La gente tiene necesidad de sentir algunas emociones válidas, establecer contactos a través de cosas en común que la conecten. El espectáculo infantil es un hecho de la familia y allí se reafirman los valores más importantes, los que nadie discute", dice Hugo Midón, autor y director de "Huesito Caracú", "Narices", "Vivitos y coleando", "Objetos maravillosos", entre otros musicales para niños. Se refiere al importante lugar social que le corresponde al teatro para niños: "Tratamos de responder con nuestros espectáculos a esa necesidad. Y sobre la base de lo que estamos viviendo, hemos decidido reponer el año próximo «Huesito Caracú» y «Vivitos y coleando»".

María Inés Falconi, autora de "Caídos del mapa", "El nuevo" y otras piezas y directora del grupo Taller de la Mancha, de la Universidad Popular de Belgrano (UPB), observa: "Pensé que a las muestras de los talleres de los chicos, que fueron en estos días en la UPB, no iba a venir nadie, excepto, de compromiso, los respectivos padres; se me ocurrió que la gente querría quedarse en casa. Pero me sorprendí. Vinieron muchos, realmente se interesaron, entraron en la sala como necesitando conectarse con otra cosa. Me pareció que todos estábamos rescatando efectivamente las cosas vitales: afectos, placer sencillo, ternura, ingenuidad y sentía que a todos nos hacía bien, era saludable poder reírse, sentir que la risa está en uno. Creo, absolutamente, que el buen teatro para niños es necesario en este momento, que la mejor manera de afrontar esta crisis es seguir generando espacios, lugares y acciones donde la gente se sienta representada. Para mí es falso el concepto de que invertir dinero en la cultura es un desperdicio, todo lo contario, es la inversión más segura, porque, aunque parezca una frase gastada, eso nos hace bien, alimenta el espíritu. Cuando uno viaja al exterior, se da cuenta de cuánto se hace en este país, pese a las dificultades y sin apoyo. La Argentina es como una isla extraña, caótica, con un nivel de calidad extraordinario en sus acciones culturales, en contraste con otros países donde cuentan con subsidios y apoyo económico, y, sin embargo, sus producciones son mucho más limitadas. Me pregunto: ¿qué pasaría si aquí hubiera ese apoyo para el teatro para niños? Igualmente lo seguimos haciendo. Y creo que los niños necesitan que no paremos".

Contar los tiempos

Silvina Reinaudi (codirectora del grupo Asomados y Escondidos y autora de "El dueño del cuento", "La caja cerrada", "Sietevidas", entre otros espectáculos de títeres), comenta: "Yo creo que es bueno que el arte dé testimonio también en los tiempos que corren. Los mundos realistas o fantásticos que creamos para los chicos pueden estar en contra de la injusticia y la violencia y por otra parte dar su justo valor a las cosas que no le interesan a la sociedad de consumo y que sólo se valoran a partir de la sensibilidad".

"Siempre pensé que el teatro es el lugar de encuentro de la gente", dice Roly Serrano, actor y titiritero, codirector de Asomados y Escondidos. "En estos días invitamos a un ensayo y el teatro se llenó de público. Creo que la gente tiene muchas ganas de ver teatro, pero tenemos que reformularlo, para que todos puedan venir. Respecto del teatro para chicos, Silvina (Reinaudi) y yo estamos pensando en reflotar algunas ideas que aparecieron en "El dueño del cuento". Creo que hay que decirles algo a los chicos, contarles una historia que hable de este mundo que está medio mal, pero que se puede cambiar, si se tienen ganas. En "El dueño del cuento" había un rey dictador; aquí no hay dictadura, pero hay un sistema endurecido, adverso, que traba, cerca, censura, impide pensar con libertad. El propósito del arte siempre ha sido criticar para mejorar. Siempre va a ser así. Y el arte está ahí. Es muy importante lo que puede pasar con el teatro, porque la gente ya salió a buscarse. La gente busca la verdad, ahora, aquí, y el teatro, está vivo. Creo que además lo que se valora del teatro es su sinceridad, el hecho de que ocurra en el momento en que el espectador está allí, y que lo convierte en un momento de verdad, de pureza, de algo mío muy esencial que está empezando a necesitar que lo ratifiquen".

Pablo Sáez, titiritero, autor de "Varieté titiritero", un unipersonal con títeres, relata una experiencia en General Villegas, localidad que visita con frecuencia. "La población estaba inundada y, sin embargo, teníamos más de cien jóvenes en los talleres, de toda condición social. Creo que el teatro para chicos siempre fue una necesidad. La Calle de los Títeres, por ejemplo, se abarrota todos los fines de semana. Hablo de mi experiencia, las veces que salí a dar funciones en una plaza. Casi siempre, los adultos actúan como si estuvieran acompañando a los niños, pero después se van involucrando en el espectáculo y lo disfrutan. La gente necesita enormemente (todos lo necesitamos) salir del encierro televisivo y recuperar el espíritu, como dice Lorca en el prólogo del "Retablillo de don Cristóbal": "El poeta sabe que el público oirá con alegría y sencillez expresiones y vocablos que nacen de la tierra y que servirán de limpieza en una época en que maldades, errores y sentimientos turbios llegan hasta lo más hondo de los hogares". En general, la gente agradece cuando el teatro le permite disfrutar de las cosas simples y puras; de la risa, por ejemplo."

Daniel Donato, coordinador de la sala Alberdi, comenta, al anunciar una temporada de verano: "No tenemos aire acondicionado en la sala, por una dificultad técnica y otra burocrática. Pero estamos acostumbrados a resolver los problemas con imaginación. La Asociación de Amigos puso aire acondicionado en el vestíbulo para que el público espere en un buen clima. Vamos, entonces, a resignificar el vestíbulo y a hacer allí las representaciones. Para eso convocamos a titiriteros, porque se adaptan mejor a estos espacios limitados. Vamos a poner una alfombra, butacas y sillas y aunque quede algo más chico, no les estaremos fallando a esas personas que permanentemente concurren. Será a la gorra, como siempre, una condición aceptada por nuestros conjuntos invitados". Respecto de la situación actual del país, Donato dice: "Crisis significa ruptura, desgarre. En época de crisis, el buen teatro ayuda a fundir los pedazos, a unir, con las herramientas más elevadas: la catarsis, el humor, la risa, la satisfacción estética, la emoción, la fantasía, y fortalece los valores en un rito comunitario que ayuda a aquellos que están aislados y tienen miedo. Por eso era tan importante para nosotros no parar ahora".

La próxima temporada de la sala Alberdi, en el sexto piso del Centro Cultural San Martín, comenzará el 11 de enero, a las 18, con "Pajaritos en la cabeza", de Sergio Ponce, y seguirá viernes, sábados y domingos, a la misma hora, variando el programa cada semana. Le siguen: "Una historia de amor", de Marcelo Peralta, y "Entre títeres", de Patricia Bontas.

Piedra libre

  • Talleres artesanales. Organizados por la Fundación Espacios Verdes, los sábados, a las 14, se realizan talleres artesanales en el Jardín Japonés, avenida Casares y Figueroa Alcorta. Hoy se ofrecerá "Hablar jugando con títeres". Los domingos, de 14 a 18, hay un taller de plástica especialmente para chicos. Entrada, con acceso al jardín, $ 2. Chicos de entre 6 y 10 años, $ 1.
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  • Los títeres despiden el año. Funciones, talleres, feria de muñecos, desde las 17.30, en el Teatro de Títeres El Coconauta, Bacacay 8184. 4674-3626. A la gorra.
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