En una playa de colores atrapantes

La obra de Agustina Muñoz se desarrolla en medio de una instalación escenográfica de Manuel Ameztoy
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12 de septiembre de 2008  

En medio del cada vez más complejo y creativo territorio de cruces entre disciplinas artísticas, hoy se estrena El calor del cuerpo, un trabajo para el cual su creadora, Agustina Muñoz, convocó al artista plástico Manuel Ameztoy. Ella conoció su obra en el Barrio Joven de ArteBa, edición del 2005, en donde él había armado un chill out con guirnaldas de papel colgando del techo. Aquello le encantó, consiguió su mail y le propuso sumarse a su nueva obra. Ahora acá están, observando casi con asombro la instalación escenográfica que ocupa buena parte del espacio escénico en este nuevo montaje de la creadora de Las mujeres entre los hielos , una propuesta que fue su carta de presentación.

"Como soy público de teatro y de ópera, me interesa todo ese movimiento porque me parece muy estimulante. Por otra parte, el teatro independiente muchas veces no llega a la instancia de la escenografía porque está muy centrado en lo actoral. A mí me gustaba el desafío de hacer algo ultrarrefinado para el teatro independiente", apunta un habitué de Fundación Telefónica, la galería Braga Menéndez y de diversos museos estatales.

"Visualmente la escenografía es una bomba y la hicimos con muy poco dinero", se entusiasma ella con razón. Claro que en su anterior trabajo, entre el vestuario de Flavia López Foco y la escenografía de Clara Díaz también se armaba algo de una enorme potencia visual. Si aquella vez el espacio estaba despojado, esta vez Ameztoy hizo una segunda versión de aquel trabajo de ArteBa apelando a la fliselina (tejido sintético) que caló con bisturí siguiendo un patrón único vegetal. El resultado es una escultura blanda de colores fuertes que se convierte en el marco ideal para recrear la playa en la que están los personajes.

-¿Qué pasó la primera vez que colgaron la obra?

Agustina: -Me dio pánico. Me parecía que los actores iban a quedar perdidos en esta inmensidad avasallante. Pero hemos trabajado muchísimo y se arma la playa, el texto se escucha, y la obra de Manuel acompaña al todo.

Manuel: -Yo en ningún momento me preocupé de eso porque nada es más importante que el cuerpo, nada. A una persona en escena bien iluminada no hay cómo opacarla.

Para él, la obra trata sobre el hartazgo. "Los personajes están instalados en un lugar paradisíaco pero están como cansados, deprimidos. Todo lo que se despliega en la obra tiene que ver con nuestra forma de vida", cuenta mientras ella escucha. Agustina Muñoz tiene otra imagen: "En la ultima pasada me di cuenta de que la salvación de estos personajes está en ellos. Pero como nadie se anima, todo está latiendo...".

Para agendar

El calor del cuerpo, de Agustina Muñoz con Cecilia Rainero, María Villar, Lucas Ferraro y Eduardo Iacono

El Camarín de las Musas, Mario Bravo 960. Los viernes, a las 23. Entradas: 20 pesos.

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