Georgina Barbarossa, en un retrato de la clase media
Junto a Nicolás D´ Agostino, hace una eficaz comedia
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El mejor país del mundo. Autor y director: Omar Varela. Intérpretes: Georgina Barbarossa y Nicolás D´ Agostino. Dirección de arte: Evelyn Bendjeskov. Asistencia de arte y vestuario: Vanesa Sfasciapagliari. Asistencia en vestuario en escena: Gloria Marot. Asistencia de producción: Fredy Frantzem. Producción ejecutiva: M. Vanesa Giménez, Alex Tossenberger. Asistencia de dirección: Marcelo Albamonte. En el Maipo Club. Duración: 70 minutos
Nuestra opinión: buena
Dos representantes de la clase media argentina se enfrentan en escena. Una madre ansiosa por salir del país por que en él no encuentra posibilidades de desarrollarse y su hijo, un estudiante de arte que completó su formación en Nueva York y que regresa a la Argentina con toda la intención de poner en marcha proyectos para mejorar la educación. Ella no entiende cómo el muchacho desea quedarse en Buenos Aires; está dolida y algo resentida por su situación personal. Ve en el exterior la posibilidad de desarrollarse y quiere viajar e instalarse en los Estados Unidos. Su idealización de ese país es mucha. Mientras tanto, el joven, que ha dejado amigos y una novia en el Norte, intenta convencerla, con ejemplos más que certeros, de que sus fantasías pueden acarrearle una gran frustración.
En El mejor país del mundo, el uruguayo Omar Varela aporta una pincelada tal vez muy lineal sobre ciertas circunstancias que hacen a individuos que en estas latitudes esperan un cambio para sus vidas y, como no lo consiguen, se inventan una posibilidad en el exterior, donde supuestamente todo es mejor.
La obra es pequeña, pero su temática conmueve y puede provocar fuertes reflexiones. A través de cada situación, el espectador irá descubriendo aspectos fundamentales de los personajes y, seguramente, muchas veces se sentirá representado por esos seres que poseen mucha humanidad.
Desde la dirección, el mismo Varela propone un juego intenso que encuentra en los intérpretes a dos muy buenos aliados. Georgina Barbarossa construye a una madre torpe y simpática que irá fortaleciéndose a lo largo de la pieza, tanto que sobre el final impondrá su deseo frente al hijo con una fibra dramática que sorprenderá. La intérprete se muestra segura y convence. A poco de salir a escena, se gana la atención del público y los espectadores estarán con ella hasta el final.
Para el joven Nicolás D Agostino, el desafío es mucho. Mantenerse al lado de esta capocómica y salir airoso demuestra que el muchacho sabe jugar y está muy dispuesto a seguir y completar el mundo de otro intérprete para, a la vez, dar forma y hacer crecer el propio. Y si al comienzo D Agostino se muestra algo débil, a medida que la acción avanza se impone con muy buenos logros.
El mejor país del mundo es una comedia entretenida que le posibilita a Georgina Barbarossa instalarse nuevamente en el teatro y demostrar una madurez actoral muy atractiva.



