Jóvenes que soñaron teatro

Con dos obras premiadas estrenaron sus propios textos
Alejandro Cruz
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22 de marzo de 2007  

Romina Paula tiene 27 años. Agustina Muñoz, apenas 21. La primera acaba de estrenar Algo de ruido hace , su segundo trabajo como dramaturga y directora. La segunda estrenó casi al mismo tiempo Las mujeres entre los hielos , su primer montaje como directora y dramaturga. Los dos trabajos son verdaderamente inquietantes, cuidados hasta el mínimo detalle y de un humor que les da aire.

La obra trata de "una prima que visita a sus primos después de mucho tiempo. Así rompe con cierto orden establecido hasta que termina absorbida por ese orden. En el medio, recuerdan sus infancias, hay una cosa medio erótica entre ellos y ella se queda", Agustina le cuenta a Romina el argumento de Algo de ruido hace .

La obra trata de "tres mujeres que regresan de una base científica a la que fueron acompañando a sus esposos. La pieza transcurre en ese regreso en el cual se mezcla el recuerdo de todo lo que fue con el presente", Romina le cuenta a Agustina el argumento de Las mujeres entre los hielos .

Los dos textos fueron premiados, cada una de las historias cuentan con tres personajes, en ambos montajes se despliegan un trabajo sobre el lenguaje sumamente interesante y en las dos, de algún modo, algo hace ruido. O sea, los personajes están tratando de reconstruir algo que no cierra, algo del orden de la memoria, del pasado, de un presente vital.

" Creo que los protagonistas de Algo de ruido hace viven como un random temporal -apunta Romina-, en el cual lo que sucedió hace quince años tiene el mismo valor que algo que pasó ayer. Pero no creo que a priori haya decidido hablar del tiempo o del recuerdo. Es como vivo las cosas."

Toma la pelota Agustina: "Coincido. Yo tampoco tuve un punto de partida. De todos modos, el tema del recuerdo y del pasado que está presente se debe a que estas mujeres tuvieron un único impulso vital que las llevó a escapar de ahí. Todo el resto está como mezclado y eso es algo que también me ocurre a mí como persona".

-Las dos obras ganaron premios (Metrovías e Instituto Nacional del Teatro), son sus primeros trabajos y dirigen sus propios textos. ¿Tenían pensado dirigirlos o también fue algo aleatorio?

Agustina: -Yo escribí la obra para poder actuarla.

-Algo te salió mal entonces.

Agustina: -Sí [se ríe]. Pero como me dio cosa dársela a otro director, me bajé de la actuación para montarla. ¡Ahora estoy esperando que me llamen para actuar!

La que espera ansiosamente el llamado salvador presentó Las mujeres entre los hielos a fin del año pasado, en el marco de un trabajo de fin de curso del taller de Mariana Obersztern. Ahí lo vio uno de los dueños de El Camarín de las Musas y compró. El camino de Algo de ruido hace es un tanto distinto. Para Romina Paula es su segundo trabajo de dirección. Luego de Si te sigo muero , el año pasado se juntó con los actores Pilar Gamboa, Esteban Bigliardi y Esteban Sánchez Lamothe con la idea de hacer algo juntos. Así nació la obra que se presenta en Espacio Callejón.

Entre ellas se conocen de la vida misma, amigos en común y esas cosas de las afinidades. Por eso la charla fluye. Si Agustina estudió con Obersztern, Romina viene de estudiar actuación con Ricardo Bartís, Alejandro Catalán y Pompeyo Audivert. "Demasiado coherente, ¿no?" Cierto. A su trabajo como actriz, hace dos años publicó ¿Vos me querés a mí? , una interesantísima novela de un virtuoso trabajo sobre el lenguaje y las situaciones.

-¿Por qué estudian teatro?

Romina: -Buena pregunta, dejame pensar [y se toma su tiempo]. Estudiaba letras, pero me deprimí, me di cuenta de que algo no me cerraba. A la vez hacía teatro, pero como un hobby. ¡Uy, odio ese término!

- Sí, suena mal.

Romina: -Cualquier cosa que venga después te lo tira para atrás [vuelve a reírse]. Sigamos. Lo bueno que tenía el taller de Catalán es que desde el primer día debíamos montar escenas. A partir de ahí me fui quedando en el teatro.

-No es que dijiste: quiero ser Luisa Vehil.

Romina: -¡No! Sí miré mucha televisión con lo cual siempre fantaseás con estar del otro lado...

-...haciendo Montaña rusa.

Romina: -Obvio. Pero todo fue sucediendo.

Agustina: -Mi caso es parecido. Estudio actuación desde los trece. Soy de disfrutar mucho en el escenario y la cosa se fue dando. En algún momento descubrí que todo se podía unir: la actuación con la escritura y la dirección. Era cuestión de jugarse.

Y se jugó. De otra manera no se entiende la inquietante obra en la que actúan Laura Gamberg, Priscila Zelasco y María Zorraquín.

-¿Qué encontraron en el teatro?

Agustina: -Un modo de expresión muy vivo y vital que no encuentro en otro lado. Eso de que algo ocurre en ese momento, ese puro presente que uno ha pensado largo tiempo pero que ahí, en escena, es absolutamente vital. Eso encontré.

Romina: -Para mí el teatro es lo más parecido a jugar. A la vez, es un juego colectivo y eso es como increíble. Si solamente escribiera, me volvería loca.

-¿Cuándo descubrieron como espectadoras que en el teatro podía haber algo bueno?

Agustina: -No sé bien cómo pasan esas cosas. No soy como ese niño que en algún momento pide estudiar danza o piano porque algo "lo llama".

-En mi caso, cuando de joven descubrí la convención del silencio en el público me pareció increíble.

Agustina: -Eso es poderosísimo.

Romina: -Me acuerdo también de emocionarme mucho con el aplauso, eso es muy fuerte. Porque cuando al espectador de teatro le gusta algo, es muy generoso. Eso es otro rito impresionante. Y más que el momento del aplauso, que es cuando te baja la energía, el tema es cuando hablás por primera vez y se produce ese silencio denso... En ese momento es como que estás manejando el tiempo de toda esa gente, tenés como a todos en tus manos. Uyyyy, eso es repoderoso. Da vértigo

Agustina: -Ahí el tiempo está en una tensión absoluta. Es como si uno pudiera ver cómo van saliendo las palabras y hasta se puede sentir la energía de esas miradas sobre uno. Ese momento es único.

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