Lo que dejó un FIBA sociopolítico

En un clima desparejo, las obras de los chilenos, los coreanos y los polacos se llevaron todas las palmas
Alejandro Cruz
Pablo Gorlero
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21 de octubre de 2009  

Que el Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA) haya tenido su séptima edición comprueba que, más allá de los cambios políticos en la administración de la ciudad, se trata de una política de Estado, lo que es altamente auspicioso. Esta vez en manos de Rubén Szuchmacher y Alberto Ligaluppi, en términos artísticos, los espectáculos internacionales navegaron por las aguas del teatro político, abordaron cuestiones de género y mostraron al público local búsquedas formales en obras de pequeño formato (los tres espectáculos chilenos, por ejemplo) y de gran despliegue escénico (como El caso Dantón , de Polonia, y El dúo de la africana, del catalán Xavier Albertí).

Perlas

Sin lugar a dudas, la sorpresa de este festival fue el director chileno Guillermo Calderón, quien se llevó todos los aplausos con las obras Neva, Diciembre y Clase . Las tres fueron síntesis perfectas de cómo llevar a escena buenas ideas con textos exquisitos y grandes actores.

Por su parte, la compañía surcoreana Cho-In Theatre supo conmover con su drama testimonial sobre las 200.000 mujeres convertidas en esclavas sexuales por el ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial. Un montaje sensible e íntimo, aunque con un gran despliegue, en la sala mayor del San Martín. Y en el mismo nivel de excelencia, El caso Dantón, de los polacos del Teatr Polski Wroclaw, un espléndido texto, en clave cercana a la farsa, con referencias a la historieta, el rock, el dibujo animado y el circo. Otros espectáculos que se destacaron son Mishelle di Sant´Oliva , de la compañía Siciliana, que dirige Emma Dante; El efecto de Sergio , concebida por el francés Philippe Quesne, y Crónica sentimental de España , de Xavier Albertí, quien deconstruye los elementos fundantes de la zarzuela.

En ese arco, los intérpretes chilenos, las cuatro actrices coreanas, el elenco completo de Dantón , el protagonista de Juan la suerte , los estupendos bailarines de Patchagonia , la iluminadora de la obra mexicana Are you really lost? , los registros musicales del catalán Xavier Albertí, el atractivo trabajo de los acordeonistas de Velada Stravinsky y los dos magníficos intérpretes de Mujer asfalto , de Mozambique, se ganaron merecidos aplausos.

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Video

En términos de respuesta de público, la venta de entradas no funcionó como en las otras ediciones. Quizá se deba a que el encuentro se anunció a pocos días de su comienzo o porque, tal vez, no tuvo una figura de peso de llegada más mediática (uno de los desafíos que asumió la dirección del festival).

Por otra parte, las pequeñas salas agotaron su venta, pero, hasta el final, las obras que se presentaron en teatros grandes casi siempre presentaron huecos. A su vez, podría afirmarse que la elección de pequeñas salas tuvo coherencia con varios de los espectáculos convocados, aunque, desde otra perspectiva, disminuyó la cantidad de entradas en venta en relación con otras ediciones.

Organización

En su gran mayoría, las obras comenzaron con bastante demora, algo que obstaculizaba el posible plan de ver dos o tres obras en una misma jornada. Por su parte, la pantalla del sobretitulado, muchas veces ubicada a gran distancia del nivel del escenario, complicó en vez de facilitar.

El ciclo Pequeña Música Nocturna, como sucedió con el festival en su conjunto, se fue afianzando a medida que avanzaron los días. Allí mismo, en el punto de encuentro del festival, tuvo una buena convocatoria el ciclo de cine Cámara Hamlet .

Una de las cosas que se extrañaron fue que la ciudad estuviera "tomada" por el Festival Internacional de Buenos Aires. No hubo espectáculos callejeros ni en la apertura ni en el cierre, y se notó la ausencia de propuestas eminentemente musicales que sí estuvieron en otras ediciones y que fueron, en parte, responsables de que el encuentro ganara públicos puertas afuera de las salas.

También podría afirmarse que las autoridades porteñas no le dieron al FIBA ni la importancia que tuvieron otros festivales porteños (el Bafici o el de tango, por ejemplo) ni la publicidad y difusión que requiere un encuentro de estas características. Tal vez cierto prejuicio de los teatristas con un festival de la gestión porteña actual, bastante cuestionada en aspectos teatrales, generó una convocatoria menor en algunas de las noches del Punto de Encuentro que tuvieron lugar en Harrods.

Interior

A su vez, cabe aclarar que la selección de espectáculos del interior, trabajo a cargo del Instituto Nacional del Teatro, dejó más dudas que certezas. Es difícil pensar que los que llegaron al festival fueron los mejores. En relación con las obras convocadas para la muestra porteña (que en todos los casos colmaron las salas en las que se presentaron) imperó el criterio de seleccionar montajes que no habían formado parte de otras ediciones del FIBA.

Desde otra perspectiva, es destacable la visibilidad de todos aquellos curadores que llegaron de distintas partes del mundo, cuyos datos fueron publicados, tuvieron la posibilidad de ver todo lo que hubo en la cartelera porteña.

A lo largo de la muestra quedó en claro la intención de darle otro contenido al festival. Más allá de sus logros o sus defectos, seguramente la continuidad de gestión de Szuchmacher y Ligaluppi hace imaginar que para la próxima muestra consolidarán la idea matriz.

La movida, en números

  • 40 mil son las entradas que se vendieron a lo largo de los 13 días.
  • 21 son las obras que llegaron al FIBA de otros países.
  • 123 la cantidad de funciones que se realizaron en 54 teatros.
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