Los títeres van al circo y resulta muy divertido

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8 de diciembre de 2001  

"Circolopícolo". Espectáculo de títeres de técnicas mixtas. Guión, dramaturgia, realización escenográfica y de los muñecos, puesta en escena y manipulación: Carolina Ortiz Maldonado y Alejandro van Wageningen. Sala del Museo del Títeres, Piedras 905. Domingos, a las 16. Entrada: bono voluntario.

Nuestra opinión: bueno.

Con la pequeña sala del museo rebosante de chicos y padres, la función da comienzo mientras los que siguen llegando se van a dar una vuelta por San Telmo para regresar a las 17.30 para la segunda representación.

La animada música de circo anticipa la alegría y el juego. Aparece un simpático Señor Presentador anunciando los números.

Las muestras de destrezas se suceden, con graciosos personajes, como un domador de mariposas, un mago cuya galera parece tragarlo, un dormilón en camisón, equilibristas, bailarinas, un gato, un ratoncito, una abeja y dos ovejas cantoras.

Todos protagonizan pruebas, pero también transgresiones, picardías, pequeños toques de humor.

Es interesante comprobar una vez más la complicidad espontánea del público en los aplausos, las risas y los reclamos.

Los muñecos están muy prolijamente elaborados, tienen muy buena presencia como personajes y el retablo pone un marco de brillo y fiesta a la función.

Les falta mejorar el ritmo, ajustar los tiempos para llevar las escenas a un nivel más chispeante, donde el humor se comunique más. Y, tal vez, un trabajo más profundo con los personajes, para darles mayor dimensión individual, evocar sentimientos y conflictos que convoquen la complicidad del público, desde el plano de las emociones. De todos modos, es una experiencia placentera. La familia sale contenta, satisfecha, y es evidente que se pasan el dato unos a otros, porque siempre hay gente.

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