Noticias sobre un pequeño personaje

Ernesto Schoo
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12 de diciembre de 2009  

Días atrás, fui entrevistado en la Sala Casacuberta del San Martín para un video que se está grabando en conmemoración del cincuentenario del teatro, con el aporte de artistas, personalidades de la cultura y ex directores generales, como es mi caso. Cuando llegué, en el escenario estaba mi antecesor en el cargo, mi admirado amigo Juan Carlos Gené, sentado en una silla, sobre un zócalo. Me senté a esperar mi turno en una de las butacas de la penúltima fila, hasta la que se llegó Gené, una vez concluida su participación. Los dos nos reímos, porque ambos portábamos bastón y exactamente la misma gorra de verano, de esas que parecen tejidas con una fibra muy liviana y de trama abierta. "¡Es el uniforme de los ex directores!", exclamó Gené.

Terminada mi entrevista, se me acercó una muchacha del personal del teatro y me pidió que mirase una imagen en su celular. La foto de un perrito blanco, un caniche toy, muy simpático. "¿Quién es?", le pregunté. "¿Cómo? ¿No se acuerda?", me contestó, riéndose: "Es Personaje". Y recordé: para Seis personajes en busca de autor , de Pirandello, que en 1997 dirigió Jorge Lavelli en la Sala Coronado, compramos un cachorrito que entraba en brazos de Claudia Lapacó, en el papel de una actriz caprichosa y extravagante -bien de los años 30, cuando se suponía que transcurría la acción-, y que después correteaba por el escenario. Por descontado, el caniche se ganaba de inmediato la atención y el afecto del público, cumpliendo aquella sabia advertencia del cómico norteamericano W. C. Fields a sus colegas: "Nunca actúes con chicos ni con perros". En Seis personajes... había precisamente dos chicos, un varón y una mujer, y un perro, por añadidura.

* * *

Primero, se trató de darle un nombre. Yo era partidario de llamarlo Luigi (en homenaje a Pirandello), pero primó el criterio de bautizarlo Personaje, que me parecía demasiado largo y complicado. Pero hubo unanimidad del elenco por ese nombre, y le quedó. Lo más gracioso era el momento del saludo final, porque el can -que se portaba de maravilla durante la acción- se ponía disciplinadamente en fila con los actores y, correa de por medio, agradecía, con vivos movimiento de cabeza y de cola, los aplausos. A la hora de finalizar la temporada, surgió el problema de qué hacer con el cachorro, convertido en la mascota de todos y por todos querido. Alguien se ofreció a encargarse de él y llevárselo a su casa. Justamente, la muchacha que acaba de informarme que, doce años después, Personaje goza de buena salud y sigue siendo exactamente lo que su nombre enuncia.

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