Paraanormales: la sociedad retratada a través de un grupo de WhatsApp de padres

Portaluppi, Veronese, Suárez, Bellatti, Barrientos, Figueras y Cymer
Portaluppi, Veronese, Suárez, Bellatti, Barrientos, Figueras y Cymer Crédito: Daniel Jayo
El 9 de enero, en el Multiteatro, se estrena esta comedia filosa escrita por Daniel Veronese y Matías del Federico, sobre la discriminación, las miserias humanas y los fatales "mensajitos"
Jazmín Carbonell
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27 de diciembre de 2019  

Faltan pocos días para que se levante el telón y entonces el público se encuentre con la obra. La escenografía de Rodrigo González Garillo, prácticamente lista, deja adivinar que allí habrá una casa, acogedora, algo canchera: un living, un comedor, una cocina, puertas y ventanas que aseguran que la escena, aunque no la veamos, seguirá en otros espacios. La iluminadora Eli Sirlin, una de las más prestigiosas, mira el ensayo para terminar de definir algunas cuestiones lumínicas. Ensayo general, letra aprendida por todos los actores y en las primeras filas Daniel Veronese mira atento, junto a su incondicional asistente de dirección, Gonzalo Martínez, y al equipo técnico completo.

Ya se sabe que Veronese es un director de calladas intervenciones, no grita, no exclama, escucha, atento, cómo suena esta nueva orquesta que se encuentra en pleno proceso de afinación. Director de vasta experiencia en este teatro comercial, "el de la calle Corrientes", pero proveniente de la escena independiente, aquella que le permite experimentar sin límites. En este caso, además, comparte la autoría con Matías Del Federico. No se trata en este caso de una comedia importada como es costumbre, o al menos hasta ahora ya que con el desembarco de tantas obras del off al circuito comercial permite pensar que soplan otros vientos, de algún país europeo o norteamericano sino que se trata de una nacional. Y, por ende, los temas tratados son actuales y cercanos.

Junto a Veronese, Del Federico -también autor de Bajo terapia- escribió Paraanormales, una comedia con tintes dramáticos que expone a un grupo de padres salvajes capaces de todo con tal de preservar lo que ellos consideran la norma y su comodidad. "Esta obra habla principalmente de la falta de empatía. De lo que sucede cuando no tenemos en cuenta lo que nuestras palabras y acciones pueden generar en el otro. En este caso, la discriminación ocurre dentro de un colegio primario, donde un grupo de padres y madres quieren expulsar a un compañero de sus hijos porque tiene el síndrome de Asperger. Pero casos como este pueden verse en distintos ámbitos y circunstancias de nuestra sociedad. La idea de la historia surge de casos reales. La comencé a escribir después de leer comentarios de WhatsApp entre padres de un colegio. Y fue leyendo esos comentarios que se me ocurrió el giro que tiene la obra", cuenta Del Federico, autor que viene indagando sobre esos comportamientos sociales invasivos y altamente nocivos para el que los recibe y padece.

¿Qué es la normalidad? ¿Qué significa tener un hijo común? ¿Acaso tener uno dentro de los límites de lo esperable garantiza de alguna manera la tranquilidad y la felicidad? Los conflictos y la discriminación en diferentes grupos, por ejemplo entre los padres de escuela, comenzaron a tener mayor visibilidad, tal vez producto de esos grupos de WhatsApp que los expone en todas sus facetas, de un tiempo a esta parte. Aquellas más tenebrosas y siniestras reacciones se convirtieron rápidamente en virales dejando expuestos comportamientos que ya no pueden admitirse. La inclusión y la tolerancia se volvieron anhelos difíciles de conseguir. "Creo que es algo que está en boga en los últimos tiempos. El desenmascaramiento de situaciones que estuvieron de alguna forma permitidas, o -por lo menos- poco censuradas en años anteriores: la discriminación, la falta de inclusión, la mirada estigmatizada por el distinto, por el que no encaja en nuestra visión acotada de mundo", acota Veronese que se sumó al proceso de escritura que ya tenía comenzado Del Federico y para aportar en su estructura interpretativo. Así el material viajó de un autor al otro varias veces hasta que llegaron a lo que se podrá ver desde el próximo 9 de enero, en el Multiteatro.

Como suele suceder, el elenco se fue conformando de a poco. Nombres fuertes y que, además, trabajan frecuentemente con el director fueron completando el plantel para llegar a un equipo de seis nombres potentes: Carlos Portaluppi, Marina Bellati, María Figueras, Laura Cymer y Paola Barrientos y Gonzalo Suárez, que vuelven a unirse luego de trabajar durante muchos años en la publicidad de un banco. Actores de firme pisada en el escenario y que además manejan la comedia de manera certera, ágil y precisa cuentan la historia de un grupo de padres que se reúne en la casa de la directora de la escuela de sus hijos (Barrientos) para definir cómo llevar a cabo la expulsión de uno de los niños del grado porque su Asperger lisa y llanamente les molesta. Misterios de por medio, unos cuantos pasos de comedia y situaciones prácticamente dramáticas configuran una historia que brilla por lo que se esconde. Por supuesto, no todo es lo que parece y la reflexión no tardará en calar en todos los personajes un surco tan profundo que les impedirá volver a quienes eran, crueles.

Todavía faltan unos cuantos días para el estreno pero la obra ya se ensaya completa. El tiempo que les queda será aprovechado para ajustar y alcanzar lo que el director se propone con un método ajustado que ya viene probando desde hace muchos años. "Tener la letra sabida en el primer ensayo es algo que pido porque nos ayuda a todos. Los actores se sienten más seguros, pueden dialogar y entenderse entre ellos de manera más directa; y yo puedo también entender las situaciones y dirigir las escenas con mayor facilidad. Intento siempre hacer una pasada completa al terminar la tercera semana de ensayos", confiesa Veronese.

Durante 2019 estuvo en proyectos muy disímiles como el ciclo "Experiencias", en el Cultural San Martín, con joyas dramatúrgicas que cruzaron la literatura de David Foster Wallace con el teatro - Encuentros breves con hombres repulsivos y La persona deprimida- y la comedia romántica Departamento de soltero, con Nicolás Cabré y Laurita Fernández, estrenada en el Lola Membrives y ahora rumbo a Mar del Plata. "Creo que nos reímos sin excepción de situaciones que si se exageran, se radicalizan o se sacan de contexto se convierten en dramáticas. Pensemos en cualquier cosa que nos dé risa y si la repetimos de forma obsesiva o con mucha intensidad, cambia de signo, sin dudas. Entonces se esconde un viso de dolor y sufrimiento en lo que nos hace reír. En esta obra la cercanía peligrosa con un tema muy delicado necesita un personaje que propicie la empatía con el público. La gente se identifica con algo o alguien. Si eso se produce se puede ir a fondo con temas que son sensibles".

Entonces la comedia se vuelve, una vez más, la estrategia para abordar temas serios sin volvernos solemnes. ¿Será esa una de las claves para entender qué le gusta al público? El director responde que no lo sabe. "Cada vez sé menos de ese tema. El público va cambiando de apetito. Además, debo decir que hay muchas cosas que le gusta mucho a la gente y a mí no. Así que prefiero no pensar en eso al crear y hacer cosas que me gusten a mí", concluye Veronese.

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