Parte de este mundo

Intensas historias con el sello de Raymond Carver
Carlos Pacheco
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28 de agosto de 2012  

Dramaturgia y dirección: Adrián Canale (inspirado en el universo poético de Raymond Carver / Intérpretes: TIian Brass, Valeria Castro, Sergio Di Florio, Silvio Palmucci, Sylvia Tavcar y Ximena Viscarret / Asistente de dirección: Belén Bevcar / Sala: Abasto Social Club, Yatay 666 / Funciones : Domingos, a las 17.30 / Duración: 70 minutos / Nuestra opinión: Muy buena

Comienza siendo casi un juego doméstico. Los espectadores pueden llevar comida y bebida para compartir con el resto de los espectadores o degustar los fiambres, los vinos y las gaseosas que están dispuestos sobre un grupo de mesas ubicadas en forma de cruz. En torno a ellas los actores ubican a los espectadores. Y comienza otro juego, el teatral. Sentados unos al lado del otro o ellos deambulando por ese ámbito, irán dando forma a unas historias breves que han decidido teatralizar de una manera muy intimista.

Casi una cena compartida en la que personajes de diferentes cualidades irán interactuando con otros. Sus historias, extraídas de narraciones de Raymond Carver, resultan muy intensas y conmovedoras. Es que provienen de seres pequeños pero cargados con unos dramas muy movilizadores. En algunos casos, no resulta fácil escapar de ellos. Más allá de que los intérpretes están al lado, enfrente o detrás de nosotros, sus vidas son potentes y atrapan de inmediato. Soledades que inquietan, angustias que promueven dolor, felicidades de corto plazo, relatos que se impregnan en el cuerpo de quien escucha, observa, come o bebe e, inevitablemente, atrapan.

El proyecto del Colectivo Puerta Roja y el grupo H30 es sumamente atractivo. Es interesante ese procedimiento que lleva a concatenar las múltiples historias y también lo es la forma en que los intérpretes van ocupando el espacio y haciendo fortalecer a las criaturas a las que les ha tocado en suerte recuperar. Hay mucha vitalidad en esa creación, aunque todo el tiempo uno se sienta conmovido por lo que se expone. Porque los actores saben muy bien cómo ganarse la escucha del público y conducirlo por el mundo privado de sus personajes.

Ese encuentro de receptores, ubicados de esa manera, también resulta un refugio muy gratificante de a ratos; una compañía sincera y elocuente que protege de esos discursos, de esa formas de existir que los relatos disparan.

Parte de este mundo es un muestrario sensible precisamente de eso, de una parte de este mundo que habitamos y que conocemos muy bien, pero que al llegarnos bajo esta forma espectacular nos sorprende.

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