Revista fantástica y despareja

Lo mejor de esta propuesta irregular son Carmen Barbieri y Alberto Martín
Alejandro Cruz
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31 de diciembre de 2009  

Fantástica. De Santiago Bal. Con Carmen Barbieri, Rolo Puente, Alberto Martín, Daniela Cardone, Tristán, Santiago Bal, Mónica Farro, Rocío Marengo, Matías Alé y Silvina Escudero. Vestuario: Gaby Girl´s. Iluminación: Daniel Feijoó. Sonido: Gastón Díaz. Música original: Daniel Vila. Coreografía: Alicia Barceló. Dirección general: Santiago Bal. Duración: 150 minutos. Teatro América, de Mar del Plata.

Nuestra opinión: buena.

MAR DEL PLATA.- Después de la proyección de un notable video ambientando en La Boca, la atención vuelve al escenario. Allí están Alberto Martín (un verdadero caballero) y Carmen Barbieri (toda una dama con historial de arrabalera). El hace de un trabajador portuario. Ella, de una madama. El llega abatido por cierta cotidianidad que lo aplasta en busca de cierto aire que en su familia no encuentra. Ella, mujer de vida, capta al instante sus necesidades. "Vení, tocá acá", le propone tirada en la cama mientras le muestra su voluptuosa humanidad. Y él no sólo la acaricia con sus manos de obrero sino que encuentra lo que venía a buscar. Ella también se topa con cierta luz que, muy probablemente, no suele llegar a su habitación. Algo se instala entre ellos, algo late con intensidad.

La escena de tono grotesco pertenece a Fantástica , la propuesta (neo)revisteril que escribió y dirige Santiago Bal y que protagoniza Carmen Barbieri. En el universo de las inevitables subjetividades, esa pequeña escena es la más lograda del espectáculo y en las que los dos actores tocan fibras desconcertantes para una propuesta de este tipo. Por eso mismo, viene un espontáneo y sincero aplauso que no requiere de remates, de pseudo y reales equivocaciones con el texto o de efectos musicales.

El resto de Fantástica circula por andariveles desparejos. Bal ha puesto a 10 chicas (Mónica Farro, Daniela Cardone, Rocío Marengo y Silvina Escudero, como las principales) mostrando sus espectaculares cuerpos trabajados en base de ejercicios, rasgos genéticos y bisturí en el marco de un espectáculo con algunos cuadros que parecen ser una copia menor de un género que tanto Bal como Carmen Barbieri, Rolo Puente y Tristán (otros de los protagonistas) conocen y que, varias veces, han dignificado.

El menú de Fantástica incluye muchos platos: desde Silvina Escudero, la que dejó con las ganas a Ricardo Fort; hasta Matías Alé, de una contagiosa simpatía que tiene un cuadro de humor tonto que parece Alakrán; pasando por escenas musicales, algunos problemas de sonido, un número de striptease sacado de un manual de estilo ya muy viejo, un homenaje a la revista porteña, una producción como este tipo de propuestas se merece, evitables tentaciones en los sketches, cierto morcilleo, varias plumas maravillosas, un número de tango hot al que le falta fuerza, un Santiago Bal que se mueve como el patrón de estancia, coreografías grupales y el número final con su escalera y las casi 30 personas en escena.

En el medio de este marco general poco definido, Carmen Barbieri ratifica su capacidad expresiva y su íntima conexión con el público, plantea en su vestuario una imagen de suma contemporaneidad y vuelve a sacar a la luz su amplio abanico como intérprete integral que es. O sea, se luce (como también lo logran en algunos cuadros Escudero, Ritó, Alé y Farro) en medio de una propuesta que, a juzgar por la repercusión del público, seguramente será una de las más vistas de la temporada.

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