Sarah Bianchi: "Parar es retroceder"

La gran titiritera argentina recibirá el premio María Guerrero y no cesa de elaborar proyectos
La gran titiritera argentina recibirá el premio María Guerrero y no cesa de elaborar proyectos
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26 de enero de 2002  

Va a recibir próximamente el premio María Guerrero por su trayectoria. La conocida titiritera, directora e intérprete de incontables espectáculos para chicos y grandes, arroja una mirada sabia, serena y sin concesiones al camino recorrido, aunque está más interesada en sus proyectos inmediatos.

Sarah Bianchi se resiste a la mirada retrospectiva. Le importa más el presente y el futuro. "Quiero recuperarme del todo -dice cuando saluda, sonriente, de pie, después de su fractura de cadera- porque tengo muchas ganas de poder recibir en persona este premio. El Centro Cultural Rojas me dio uno el año pasado, y por estar convaleciente no pude ir. Esta vez no tiene que ser así, de modo que me cuido."

En el departamento de la calle Gutiérrez, que comparte con Bianca Colonna, también integrante de la compañía junto a Mane Bernardo, Sarah dialoga con LA NACION acompañada por sus gatos y plantas. "El María Guerrero -dice- para mí es una inyección de vida. Es un premio muy hermoso, además de prestigioso. Viene acompañado por un pasaje a España. Ya estoy organizando mi viaje, eligiendo las ciudades que quiero visitar. Allí la actividad titiritera es grande y tiene respaldo."

No es extraño que esté planeando una gira: la mayor parte de su vida hizo eso, precisamente. Lleva 55 años con los títeres, y dice que no tiene registro de las funciones. "Las conté hasta 100, me parecía algo enorme. Después, con las giras y todo eso, se hicieron tantas que dejé de contarlas. Lo mismo que a los muñecos. No sé cuántos hicimos: algunos para una sola función. Muchos, para cortos publicitarios, duraron poco. Otros, trabajaron mucho."

"Es ambulante la vida del titiritero -resume-; tenés que buscar lugares. Salir. Antes, ni soñar con un teatro. Eran la calle, las plazas, algunas escuelas, a veces funciones para cumpleaños en casas de familia. Así se empieza. Creo que ahora, entre varios, abrimos muchos espacios, la gente respeta más este oficio. Pero siempre hay un período de prueba, en el que, si querés seguir con los títeres -y te aseguro que te atrapan, te enamoran-, tenés que estar dispuesta a viajar cargando tus bultos, pasar hambre y frío, enfrentar la incertidumbre, ingeniarte para armar la función en cualquier rincón donde se junten chicos y grandes."

"Nosotras, con Mane, recorrimos el país, América, Europa. A veces nos separábamos y luego nos volvíamos a reunir. Creo que es importante conocer lo que nos rodea. Viajar por América te ayuda a conocer la Argentina. Por otra parte, la calle y el contacto con la gente te permiten formarte tu propia dimensión de cómo son las cosas en la realidad. Y, felizmente, la vida de teatro te da eso."

Ricas experiencias

"Las anécdotas te salen al encuentro de la manera más inesperada. A veces, amigos que hacía años no veías aparecen en una ciudad del otro lado del mundo; a veces, encuentros cercanos con personas de culturas muy diferentes; a veces, la mano solidaria cuando estás en problemas. Recuerdo una vez, con Mane, que estábamos en una estación de tren pasando la noche -era una manera de ahorrar, de no pagar hotel- para viajar a la madrugada. Estábamos con hambre y sin un peso. Una señora se sentó en el mismo banco, con unos chicos, abrió una bolsa y sacó comida. Creo que nos vio la cara, porque nos alargó una naranja... Otra vez, estaba esperando en Italia, con una promesa de contrato para la televisión, para un programa de María Signorelli. La programación demoró y yo estaba sin plata y con mucho frío. Recuerdo haber comprado castañas asadas para calentarme la mano mientras cruzaba a pie un puente helado.

"Son inacabables las cosas que nos pasaron. En un pueblito del Chaco, nadie reaccionaba con un sketch de la canilla y el agua. Después supimos que en ese pueblo no había agua, la iban a buscar al tren aguatero, que la traía una vez por semana. Otra vez, era el juego con un lobo. ¡Viene el lobo!, decían los títeres, y nadie se conmovía. Y era que en esa región no conocían el lobo, no sabían lo que era eso.

"Nunca me voy a olvidar de una visita a Londres en la que un lord que había estado en Buenos Aires viendo nuestro espectáculo, creo que era miembro de la embajada, nos invitó a tomar el té a su casa. Era después de la guerra. Llegamos, fuimos recibidas y cuando la mucama trajo el té, era una taza para cada uno, con el terrón de azúcar en el platito, y otro platito con dos galletitas. El nos pidió disculpas porque era tiempo de veda, y no podían consumir más que eso. ¡Igual que acá! -comenta con ironía-. Aquí, crisis o no crisis, los poderosos se toman grandes vacaciones, gastan en los manjares más exóticos, hacen viajes larguísimos, se dan todos los lujos, y el resto del país, con hambre."

Con un suspiro, continúa: "Pero para prohibir siempre han sido buenos. A nosotras muchas veces nos pasó que no acertábamos con la moda política. En la época de Onganía nos prohibieron en la televisión una pantomima porque había un desnudo de mano . Otra vez nos censuraron por falta de respeto a los símbolos patrios. Resulta que nos tocaba una función el 20 de junio y se nos ocurrió que dos títeres izaran la Bandera como homenaje. Dijeron que eso de que la Bandera fuera izada por títeres era irrespetuoso.

"También pasó con obras de teatro. Quisimos hacer "Todas las mujeres van a la tumba", una obra religiosa en la que aparecen las mujeres en la vida de Jesús. Al final queda una que siempre está barriendo, y es la Virgen María, la madre. Dijeron que era un sacrilegio imaginar a la Virgen barriendo. Y en otra ocasión, nos prohibieron una obra de Chejov, por ruso.

"Otra vez, más o menos en 1953, un empresario, uno de los hermanos Contento, se escandalizó porque íbamos a hacer un corto en televisión y estábamos al mismo tiempo en su teatro. Furioso, nos dijo: "Elijan". Y elegimos lo nuevo. No pensábamos, como muchos en esa época, que la televisión era la mala de la película y que trabajar allí era como una vergüenza. En estos días acabamos, precisamente, de rescatar la filmación de la primera publicidad en pantomima de manos para televisión, con la ayuda de la gente del Museo del Cine."

El Museo de Títeres

Sarah sigue contando: "El Museo de Títeres lo comenzamos con Mane en el 85. Primero fue itinerante, lo que significaba arreglarse con estantes de botellas vacías con un palo y estar todo el tiempo de la exposición cuidando el material.

"Estuvimos mucho buscando sede. Recuerdo que Gutiérrez Zaldívar nos decía siempre que debíamos habilitar la casa de Piedras y Estados Unidos. Después de que falleció Mane, empecé a considerar esa posibilidad. Cuando la fundación logró disponer también del local de abajo -que desde 1883 fue peluquería, lechería, verdulería y carbonería, compraventa de muebles, remisería y sede de un comité- de a poco trabajé para ponerlo en condiciones. Lo primero fueron la sala principal y los baños. Después se fueron agregando más salas, incluyendo la de espectáculos."

Para este año siguen los proyectos. Acaba de enviar un video de pantomima de manos sobre un tema religioso al Festival de Hannover, Alemania. "Es una obra sobre la Ultima Cena, que habíamos hecho en el 83. Había que volverla a ensayar con un nuevo elenco. Estábamos estudiando las manos de quién podrían hacer los personajes y no encontrábamos una para Jesús. En ese momento llamaron a la puerta: Osvaldo Pérez, que precisamente había hecho ese personaje, pasaba a saludarme. Y accedió a hacerlo otra vez. Cuando buscamos la caja con los elementos (la copa, la bolsa de monedas de Judas), estaba también el pan, intacto. Se grabó el video y ahora esperamos la contestación. De ser elegidos, viajaremos en septiembre. A ese espectáculo le agregamos unas canciones navideñas de María Elena Walsh, que son preciosas, y una estampa navideña en la que los animalitos visitan el pesebre.

"Este año quiero seguir con las pantomimas de manos para adultos, además de un espectáculo para chicos en el museo y exposiciones. Mi gran ilusión es conseguir alguna de las casas de al lado, para ampliar las salas. Mientras tanto, el equipo que integra el elenco del museo y algunos voluntarios sigue trabajando con el material de la biblioteca en la planta alta."

La voz firme, el cigarrillo en la mano, la mirada atenta, con los ojos entrecerrados mirando hacia delante, esta creadora, esta luchadora incansable, esta mujer menuda que podría suponerse frágil, sigue con sus visiones. Está tramando cómo se presentará en el escenario para recibir el María Guerrero, cómo festejará sus 80 años, qué ciudades visitará en España, cómo conseguirá la casa de al lado del Museo del Títere.

"Siempre digo -afirma- que uno no puede quedarse sin proyectos por cumplir. Detenerse no es quedarse: detenerse es retroceder."

Piedra libre

  • "Baby clown". Héctor Malamud presentará mañana, a las 18.30, en Corrientes 1555, un espectáculo de clown para todo público. Entrada: 5 pesos.
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  • Fiesta titiritera. "La Calle en la calle" se realizará en la Calle de los Títeres, Caseros 1750. Mañana, a las 16.15, un taller de coplas. Luego la recuperación del mural con las manos de titiriteros notables, y a las 17, "Historias vividas por títeres". Gratis.
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  • Sala Alberdi. Viernes, sábados y domingos, a las 18, continúa en la sala de Sarmiento 1551, 6° piso, la programación para los más chiquitos: "Entre títeres", por Patricia Bontas. Se pasa la gorra.
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