Joey, el monstruo Moreno: sobre la infancia y sus muchas pérdidas

Leni González
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11 de octubre de 2019  

Joey, el monstruo Moreno

Dramaturgia y dirección: Cecilia Bassano. Elenco: Lola Seglin, Paloma Contreras, Román Martino, Santiago Armas Estevarena, Lennon Acero y Jazmín Robles. Música original y sonido: Román Martino. Escenografía: Magalí Acha. Luces: Matías Sendón. Sala: Cultural San Martín (Sarmiento 1551). Funciones: viernes y sábado, a las 21. Duración: 70 minutos.

Teléfono de línea, televisor y un hombre con guitarra eléctrica al estilo Ramones: son los 90. En un living de encierro, José o Joey, como el cantante del grupo punk, mira absorto la TV donde se transmite, las 24 horas, la ruptura del glaciar Perito Moreno. Espera y estertor, vigilia y derrumbe, cada vez que una parte se desmorona, reacciona y dispara acordes para acompañar el trueno. Arriba hay otro departamento del que solo se ve, según permita el efectivo juego de luces, las sombras de los vecinos. Sobre esa superficie, además, se proyectan los títulos de los tres actos.

La morosidad del músico queda expuesta ni bien entra Pedro, con guardapolvos escolar, inteligencia brillante y energía para poner en valor a un papá inmaduro o deprimido, o ambas cosas. Dos personajes se suman a esta familia monoparental: "la Seño", la ansiosa maestra de Pedro, y Carla, nueva compañera de escuela y vecina del piso superior donde vive con la mamá y Frankie, el hermano mayor. Así como Pedro no recuerda a la mamá ausente, Carla no quiere olvidar la cara de su papá, muerto en un accidente, mientras que Frankie tiene una reacción violenta ante esa fatalidad que no puede asimilar.

Es la mirada infantil la que otorga humor a las neurosis adultas. La soledad de pareja, la realización personal y la angustia de existir resultan patéticamente egoístas ante las acciones de chicos que no eligen el lugar que les toca. A pesar de la impotencia de los grandes, si el mundo conocido se desmorona, los chicos inventarán catedrales adonde confiar los deseos, como el monstruo Moreno edificado por Pedro con pedacitos de cielorraso.

Parte del ciclo Territorios familiares del Cultural San Martín, curado por Cynthia Edul, Joey, el monstruo Moreno es la ópera prima de la actriz, traductora y directora Cecilia Bassano. Con mucho de autobiográfico y dedicada a su propia familia, asumió la compleja tarea de dirigir a chicos en roles protagónicos en una obra "para adultos": tanto Santiago Armas Estevarena (Pedro) como Lola Seglin (Carla) brillan por su fresca desenvoltura ante los intérpretes experimentados, el músico Román Martino (Joey) y Paloma Contreras, muy precisa en los matices que le da a la Seño. Las canciones de los Ramones que recorren la obra contagian alegría melancólica, ese oxímoron de la infancia perdida, aquello que se fue sin forma de evitar el derrumbe.

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