Sofisticada y exótica

Pablo Gorlero
(0)
20 de septiembre de 2014  

Almas ardientes / Autor: Santiago Loza / Intérpretes: María Onetto, María Inés Sancerni, Gaby Ferrero, Analía Couceyro, Stella Galazzi, Maricel Álvarez, Eugenia Alonso, Paula Kohan, Mirta Busnelli y Santiago Gamardo / Músicos: Diego Penelas, Emiliano Álvarez y Rafael Delgado / Coordinación de producción: Gustavo Shraier / Asistencia de dirección: Cecilia Acosta / Música: Diego Penelas / Luces: Jorge Pastorino / Escenografía y vestuario: Oria Puppo / Dirección: Alejandro Tantanian / Sala: Casacuberta, del Teatro San Martín / Duración: 110 minutos.

Nuestra Opinión: Muy Buena

La reunión de estas nueve actrices inmensas lograda por Alejandro Tantanian es un lujo para cualquier sibarita teatral. Es una degustación de sabores tan sofisticados como exóticos, tan exquisitos como profundos. Son nueve de las mejores intérpretes del teatro porteño y esta reunión, por sí misma, ya es un hito.

Lo es más aún si tienen como cometido poner cuerpo a las palabras de un dramaturgo sensible y poético como Santiago Loza y si deben transitar un espacio tal como se los dicta un observador esteta como Tantanian. Todas ellas (Analía Couceyro, Gaby Ferrero, Eugenia Alonso, Maricel Álvarez, Paula Kohan, María Onetto, Mirta Busnelli, Stella Galazzi, María Inés Sancerni) son excelentes. Solas tienen ese peso individual del talento; juntas son una explosión. Ninguna pasa inadvertida. Ellas son el alma de esta propuesta.

En Almas ardientes, estas mujeres transitan un día muy peculiar, aquel en el que se desatará una revuelta popular que acabará con un gobierno. Es decir, el 19 de diciembre de 2001. Están solas, cada una en su mundo, resguardadas, aparentemente protegidas. Hay un "dolor en el vacío", tal como dice el texto. El clima está atestado de obsesiones, sufrimientos, obstinaciones, preocupaciones. A veces ellas son muchas, muy distintas; otras veces se comparten, son una sola.

Como a través del gigantesco marco que invade la escena, Alejandro Tantanian creó una pintura con alma. Lo sabe: tanto es así que jugueteó con ciertos lenguajes de la plástica. Su montaje tiene colores, texturas, música y sus criaturas, por momentos, se mueven como inducidas por un pincel. Almas ardientes es una puesta coral con imágenes bellísimas, con equilibrio exacto. Loza y Tantanian no trabajaron sobre una estructura dramática convencional. Lo que se ve en escena son nueve personalidades que se cruzan a través de monólogos, algunos diálogos y cuanto elemento pueda nutrir la acción dramática, desde alguna que otra canción hasta elementos visuales o plásticos. A su vez, la música en vivo de Diego Penelas y su grupo siempre va de la mano con la acción.

Todas las actrices tienen monólogos brillantes. Algunos son conmovedores, poéticos, sensibles; otros dan pie a la carcajada o a la exasperación. Se reúnen en el taller literario que comparten. Esos momentos son explosivos. A su vez, el director aprovechó esta estructura para trabajar escenas intervenidas o semiintervenidas, donde realidades, tiempos y espacios se quiebran casi en forma permanente.

El texto de Loza plantea en qué actos o en qué mundos uno puede refugiarse. Alguna lo hará en su cocina, otra en la camilla de su masajista. Son mujeres infectadas de interrogantes, que beben una de la otra. Las afectan sus hechos cotidianos en forma individual, las modificarán los hechos extraordinarios en el conjunto. Detrás del retrato: silencio adentro, ruido afuera. Y uno se plantea, ¿dónde está realmente la paz?

"Yo anduve mucho en el silencio. Ahora tengo ganas de decir", dirá una de ellas. "Es el mediodía y estoy a punto de no ser", dirá otra. "Estoy rota", dispararán por ahí. Solas, en sus voces internas dialogarán consigo mismo y, en el conjunto, la debilidad y la fortaleza estarán camufladas una de la otra. No tendrán límites. Estas nueve almas ardientes dejarán ver cómo la realidad nos transita (y no cómo vivimos la realidad). Cada una débil a su modo, con una resistencia que se da a pedacitos.

Si bien la propuesta repite conceptos o se extiende demasiado, tal vez en el afán de que cada una de las actrices tenga la misma proporción de texto, esto no afecta el resultado final.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?