Un drama sombrío

Carlos Pacheco
(0)
23 de noviembre de 2013  

Mundo bicho / Autor: Alfredo Megna/ Intérpretes: Adrián Blanco, Sylvia Tavcar, Enrique Porcellana/ Escenografía y vestuario: Jorgelina Herrera Pons, Paula Molina, Mariana de Sancho/ Iluminación: Jorge Merzari/ Música: José Páez/ Asistente de dirección: Florencia Ayos/ Dirección: Eduardo Lamoglia/ En el tinglado: Mario Bravo 948/ Funciones: sábados, 22.30/ Duración: 60 minutos.

Nuestra opinión: buena

Una sombría y se quiere hasta espeluznante experiencia dramática es Mundo bicho . En ella, dos fumigadores son convocados por una misteriosa mujer para eliminar un bicho que se esconde en el sótano de su casa. Varios han sido los intentos de otros profesionales por matar al animal, pero todos resultaron infructuosos.

La dupla de fumigadores tiene sus particularidades personales. Son seres grotescos, que se mueven con cierta ingenuidad en el mundo, y que aceptan el desafío que la mujer propone y hacia el infierno se dirigen, con la convicción de que podrán doblegar al desconocido espécimen.

La realidad que aparece es asombrosa. Alfredo Megna, en su texto, juega con la sorpresa. Hace que sus criaturas se trasladen por una gama de experiencias, todas bien inquietantes. De la seguridad profesional con la que aceptan el trabajo a la riesgosa rutina que él les propone y, finalmente, a un estado de amor/exaltación/redención, cuando se produce el verdadero encuentro con la especie cuyo destino deben quebrar.

El drama posee su intensidad. Los dos fumigadores, sobre todo, resultan personajes muy entrañables, cada uno con un atractivo mundo interno. Son muy diferentes y la relación que construyen es tan fuerte que despierta una atractiva movilización en la platea. El rol femenino tiene un espacio menor y ello le imposibilita a la intérprete un lucimiento más destacado.

La dirección de Eduardo Lamoglia busca, sin duda, fortalecer los vínculos entre ambos hombres y los invita a un juego que les posibilita pasar por diversos estados. En todos, tanto Adrián Blanco como Enrique Porcellana encuentran cómo hacer crecer a esos seres casi patéticos, fortalecerlos y volverlos muy creíbles.

La iluminación de Jorge Merzari apoya con potencia los diferentes espacios por los que se mueven los personajes y hasta en muchos momentos los devela con intensidad.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.