Bajo perfil, alto voltaje

El dueño de Endemol, productora que tiene 10 ciclos en cuatro emisoras, defiende las escenas eróticas de "Doble vida"
El dueño de Endemol, productora que tiene 10 ciclos en cuatro emisoras, defiende las escenas eróticas de "Doble vida"
(0)
25 de mayo de 2005  

Después de un tiempo difícil en varios frentes, Endemol tomó la delantera. A estas alturas del año, la productora de Martín Kweller y su socio Marcelo Kohen tiene diez programas en el aire, distribuidos en cuatro pantallas. Más allá de los números, puertas adentro prefieren el perfil bajo. Y en la pantalla, aparentemente, el alto voltaje.

Es que desde que estrenó "Doble vida", la primera ficción diaria de la empresa, que emite América, pasadas las 22.30, el sexo en TV parece haberse transformado en sinónimo de Endemol. Por lo osadas que son algunas escenas de la telenovela (que generalmente inaugura cada capítulo con un encuentro sexual) y porque de la misma fábrica salen también "Historias de sexo de gente común 2" y "Código", que sí se convirtió en una desesperada búsqueda de los rincones más sórdidos en materia de sexo.

Convencido de que las críticas a sus productos son injustas, Kweller defiende las imágenes más polémicas de "Doble vida": "Es una telenovela con contenido hiperrealista, y eso incluye el sexo. El sexo se muestra tal cual es en la vida real. La gente no hace el amor debajo de las sábanas siempre. Y nosotros estamos, como productora, tratando de cuidar que las promociones no se emitan en el horario de protección al menor", dice, casi enojado.

-¿Pero se subraya el sexo en busca de más rating?

-No. Además, no es cierto que todo sea sexo. La historia del crimen no tiene nada de sexo, y hay actuaciones maravillosas. El contenido tiene que ver con la tendencia del cine europeo y de Hollywood, que cada vez te muestran el contenido sexual de modo más realista. Buscamos una telenovela con contenidos sexuales y adultos que sea "hiperrealisticamente" adulta.

Fuera de estas polémicas diarias, Kweller prefiere el perfil bajo. Tanto que dice no saber cuántos ciclos tiene en la pantalla. Algo que, obviamente, no es cierto (aunque es una muestra de su modestia). "Es que a mí no me gusta subrayar mucho eso, porque la cantidad cambia todos los días. Hay que ser muy respetuoso de la gente y de los canales. Salir a decir que soy el rey de los formatos o que tengo equis cantidad de programas más que el otro, no me gusta. Todo tiene que ver con el laburo, porque en una misma semana se pueden caer tres programas. No es la cantidad. Es elaborar, programar y consolidarse en eso", dice en sus flamantes y modernas oficinas, rodeado de una decena de televisores.

De todos modos, hiperobsesivo como es, Kweller no termina de desconectarse de su empresa nunca. Ni siquiera a las cuatro de la madrugada, cuando, insomnio mediante, se pone a teclear en su computadora portátil para responder mails o retocar algún guión de la telenovela que, literalmente, le quita el sueño.

En 2000, P&P (también de Kweller y Kohen) fue elegida por la casa matriz de Endemol para ser la cara local de la empresa holandesa. Desde entonces, la productora ha sumado varios formatos argentinos a un enorme catálogo que comparte con los otros 22 socios de ese "gran hermano" que es Endemol. "Es como una empresa creativa a nivel mundial muy parecida a Endemol argentina. No hay obligación de nada. Hay un catálogo de trescientos formatos de Endemol y ahí, por ejemplo, está la foto de Julián Weich en "Trato hecho", y también de "Química", que hicimos en Canal 9. De este catálogo tratamos de ofrecer las novedades, y de venderles a los otros "endemoles" del mundo nuestras ideas. Por ejemplo, "Las aventuras del doctor Miniatura", que es una nueva ficción con 3D, con Boy Olmi y Rodrigo Noya, está más avanzado en Alemania que en la Argentina", cuenta Kweller, entusiasmado.

Después de la tristeza

De 2000 a esta parte, Endemol creció no sólo como productora, sino también ediliciamente. Del edificio que tenían en Ravignani, se expandieron a la vereda de enfrente, donde ahora tienen Estudio Mayor, las oficinas de la empresa y el enorme "galpón erótico", como lo llaman ellos, donde se graban las escenas más polémicas de la telenovela que emite América.

Pero no todo fueron buenas noticias. Entre fines de 2003 y comienzos de 2004, Endemol vivió tiempos difíciles: primero, se incendió parte de Estudio Mayor y los decorados de una tira. Más tarde, mientras visitaba la obra en construcción de lo que hoy son los estudios, Kweller cayó de un segundo piso y tuvo fracturas múltiples que lo obligaron a estar inmóvil bastantes meses. Y luego, en marzo de 2004, en marzo, murió el periodista Juan Castro, director creativo de la empresa y ex conductor de "Kaos en la ciudad", uno de los ciclos de Endemol.

-¿Fue difícil rearmarse tras la muerte de Juan Castro?

-Es difícil rearmarse anímicamente. No tanto por el laburo, porque aunque él era el productor creativo, lo que perdimos con Juan, fue a Juan. Eso fue lo más importante: perder a Juan. El era muy amigo de la gente y fue muy duro anímicamente. La verdad es que todos tardamos un año en recuperarnos. Juan era muy importante para este lugar.

-¿Cómo es tu relación con los diez formatos que tenés al aire?

-La verdad es que estoy siguiendo de cerca a todos. Pero así y todo, hay cuatro directores artísticos: uno de ficción, que se ocupa de "Las aventuras del doctor Miniatura", "Doble vida" e "Historias de sexo..."; otro de entretenimiento, a cargo de "El último pasajero" y la parte de "Minipulsaciones" que está dentro de "Corazón de monstruo"; el área periodística, que incluye "Policías en acción", "Código", "Cámara testigo", "Conecta2", y "Buenos días, Argentina", y el director artístico de los programas en vivo, que está preparando el ciclo de Moria, y hace "Call TV".

-Endemol tiene programas en todos los canales (excepto Canal 7), ¿cómo es negociar con cuatro gerentes de programación?

-La verdad es que todos tienen el mismo interés. Los que manejan los canales -y no quiero pecar de chupamedias- son todos muy profesionales y saben entender qué productos son para cada canal.

-Pero debe haber formatos, como fueron "Operación Triunfo" o "Trato hecho", que deben querer más de un canal...

-Pero con "Operación Triunfo" pasó algo particular porque nosotros habíamos firmado un contrato de volumen con Telefé en el año 2000, entonces, directamente al comprar "Gran hermano" compraban también Operación Triunfo" y "Trato hecho".

-Pero, ¿cómo es la relación con los canales?

-Estoy muy contento con mi relación con Villarruel y Bernarda Llorente, de Telefé; con Suar, de Canal 13; con Juan Cruz Avila y Mariano Chihade, de América, y también con Hadad y Stoessel, de Canal 9. Yo los respeto, trato de no herir susceptibilidades. En el mundo, se manda la misma propuesta a todos los canales y el que primero contesta, lo tiene. Acá es distinto; yo tengo una relación de mucho respeto con los cuatro canales. Los canales y los anunciantes son los clientes de las productoras independientes; hay que cuidarlos, hay que mimarlos y hay que darles lo que pidan.

-¿Cómo quedó tu relación con Mariano Chihade, ex director artístico de Endemol y ahora gerente de programación de América?

-Mariano es un joven muy talentoso... Tiene treinta años y sentía que tenía mucho para ganar y está bien que haya tomado esa decisión de irse. El era muy importante para la productora, pero seguimos para adelante y creamos este sistema de cuatro directores artísticos, así, si me roban de los canales me tienen que robar los cuatro a la vez para hacer un hueco. Mariano se fue con la mejor de las buenas ondas con Endemol. De hecho, nos dio la oportunidad de hacer la ficción en tira, sabiendo desde adentro que estábamos listos para hacerlo. Es muy valorable que nos haya dado esta posibilidad, aún cuando en el verano tuvimos nuestras cositas por los programas que levantó. Ahora es el gerente de América y debemos respetarlo, aún cuando no estemos nada de acuerdo.

-¿Cuándo no estuviste nada de acuerdo?

-Con "Vil metal", con "La vendetta" y con "La pareja ideal". Es cierto que los números no me daban la razón, pero yo no estuve de acuerdo cuando los levantó.

-¿Te gustaría ser gerente de programación?

-Me parece que ya está fuera de tiempo. No por mi edad [cumple 40], sino porque para mí, la de jefe de programación, es una silla muy caliente y yo soy padre de familia. Además, me parece que muchas veces es muy ingrato, y que este medio es muy jodido.

MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.