Del teatro a la TV, con altibajos

(0)
18 de diciembre de 2001  

"Visita", especial del ciclo "Cuentos de película". Autor de la obra teatral: Ricardo Monti. Adaptación y dirección: Mario Sabato. Elenco: Elena Tasisto, Roberto Carnaghi, Claudio Gallardou y Pepe Monje. Una coproducción de Canal 7 y el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales. Emitido el jueves 13. Repite, martes 18, a las 22, por Canal 7.

Nuestra opinió: regular.

Habría que preguntarse, antes que nada, si era pertinente trasladar la obra teatral "Visita", de Ricardo Monti, al formato televisivo. La respuesta es sí y no. Sí, en tanto quedará así el registro documental de una pieza que fue un hito de la década del 70. No, porque su trasposición no le ha agregado ninguna clase de renovación estética.

"Visita" es la exploración psicológica de los fantasmas de la memoria (y del olvido) evocados por un joven (Claudio Gallardou) que será un personaje anónimo de principio a fin. Sus tres visiones se llaman Gaspar (Pepe Monje), Perla (Elena Tasisto) y Laly (Roberto Carnaghi) y aparecerán como apertura y cierre de cada bloque retratados en una vieja foto familiar. El protagonista, que es quien genera esas imágenes fantasmagóricas, no tiene nombre. El y su mente son los creadores de esa ficción integrada por la casa, los personajes y hasta una representación de sí mismo que irrumpe en ese ámbito como un intempestivo visitante.

Esta suerte de apretada síntesis es la clave para entender "Visita", clave que no será facilitada al público sino hasta en los últimos momentos en que Gallardou invoca y exorciza esas "visiones" (por primera vez denominadas así) y, por último, en la foto final donde la imagen del visitante se funde y se antepone a los tres retratados.

En busca de ámbito justo

¿Qué hacer con un texto de arduo trabajo simbólico? Los parlamentos de "Visita" se abisman en la muerte, la finitud, la decrepitud, la inercia, el riesgo -de ser y de no ser-, el tiempo, el pasado, el futuro, en fin, todos los desvelos ontológicos humanos. Monti, que lo concibió como obra de teatro, creó un texto fecundo y sólido. Pero aquí la cuestión es la puesta en escena.

Esta versión televisiva de "Visita" se desarrolla en un único decorado de tipo realista, clareado de forma tan intensa que a los ojos del espectador no es más que cartón pintado. Así presentada, la amplia sala de estar flanqueada por varias puertas, más que adaptarse a una obra que debería, quizá, desplazarse en un espacio breve de encierro y represión, parece montada para una remake de una comedia blanca como "Arsénico y encaje antiguo".

Hacia el tono apropiado

La misma divergencia manifestada por la puesta de "Visita" se trasladó al desempeño actoral. Por un lado, se apreció el fino trabajo del trío familiar, excéntrico e imaginario ocupado tanto en sucesivos velatorios, responsos y resucitaciones, como en la tarea de impedir la huida del visitante. Por otro lado, se vio la labor -a veces fuera de sintonía- del protagonista, que ha llegado para matar a esa familia (como quien quiere desprenderse de los fantasmas que le impiden vivir plenamente) y, sin embargo, querrá por momentos escapar de la sutil telaraña emocional en la que terminará atrapado.

Conviven en "Visita" dos mundos: uno imaginario y otro real. Esta dicotomía planteada en el plano físico (el visitante no puede abrir los cajones, sin llave, de los muebles mientras los habitantes de la casa sí pueden hacerlo), no encontró su contrapartida en el plano interior de todos los personajes. Tal vez porque, en términos de dirección actoral, esta versión televisiva pareció haber encontrado más fácilmente el tono de los seres imaginarios que el del ser humano real que lucha contra ellos.

Por último, "Visita", la tercera entrega del ciclo "Cuentos de película", hubiera necesitado una presentación -a cargo de Víctor Laplace- sencilla pero a la vez cargada de componentes didácticos para allanar el camino del televidente (aunque sea éste a la vez un asiduo espectador teatral), respecto del que siempre hay que recordar que no se encuentra en una recoleta y silenciosa sala sino en el barullo cotidiano del hogar.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.