El Mundial 2002, sólo para pocos

Marcelo Stiletano
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19 de diciembre de 2001  

Si hubiera que atenerse exclusivamente a la estricta letra de los contratos, todo indica que la suerte está echada. Según anticipó LA NACION el jueves último, los 330.000 actuales abonados de DirecTV serán los únicos privilegiados que podrán seguir en directo entre el 31 de mayo y el 30 de junio de 2002 los 64 partidos del campeonato mundial de fútbol que se jugará en Corea y en Japón.

La nota indica que, a partir de una serie de normas en vigor recordadas por el Comité Federal de Radiodifusión y de la disposición de DirecTV para negociar sólo con los canales abiertos, éstos tienen asegurada sólo la transmisión en directo de todos los partidos que juegue el seleccionado argentino, más las semifinales y el partido final. Nada se dice de la fiesta inaugural y del partido de apertura, que en un principio se creían incluidos en este paquete especial .

En cambio, parece quedar en claro que la TV por cable (que llega casi a la mitad de los diez millones de hogares argentinos con televisión) quedaría afuera de toda tratativa y que ninguno de sus operadores podrá convencer a sus abonados (como ocurrió recientemente con el partido entre Boca y el Bayern Munich, justamente realizado en Japón) de las ventajas de madrugar para seguir en vivo el desempeño de potencias futbolísticas como Brasil, Italia, Francia o Alemania.

Hoy, el negocio globalizado del fútbol establece que los derechos de transmisión adquieren en las competencias internacionales más importantes un valor tan fundamental como la conformación de los equipos. En el caso de los dos próximos mundiales, DirecTV llegó más rápido que ninguno y se aseguró la exclusividad; el cable, que trae en vivo y en directo cada semana los mejores torneos del primer mundo futbolístico (Italia, España, Reino Unido) esta vez se quedó sin nada.

***

Pendientes por ahora de la apasionante definición del certamen local, los hinchas todavía no se plantearon cómo les gustaría seguir el Mundial 2002 por TV, más allá de los partidos que juegue la Argentina. ¿Se acordará alguna transmisión en diferido, por ejemplo a primera hora de la mañana, de los partidos más importantes por algún canal de aire o cable? ¿Habrá resúmenes o compactos a lo largo del día? ¿Qué pasará si alguna de las señales internacionales que el abonado al cable tiene a su disposición emite los partidos en directo porque en su país de origen se acordó otra forma de transmisión?

Más temprano que tarde, estas preguntas surgirán desde cualquier simpatizante argentino acostumbrado, desde México 70, a seguir por los canales de aire todos y cada uno de los partidos que componen un campeonato mundial de fútbol.

Ahora, las exigencias del fútbol superprofesionalizado plantean otro escenario, en el que la televisión también juega su propio partido y sale a la cancha con millones de dólares para conquistar los derechos de transmisión.

Tal vez algunos hábitos se modifiquen, habida cuenta de la diferencia horaria que obliga a seguir los partidos en directo desde Corea y Japón en horarios marginales y poco redituables. Y aunque una TV en crisis como la nuestra no parece hoy en condiciones de respaldar, en plena madrugada, la emisión de la mayoría de los partidos, siempre surgirá el interés de los aficionados por seguir de cerca a Italia, España, Brasil, Portugal o Camerún.

Aquellos que no tengan en sus planes abonarse a DirecTV (y asegurarse desde hoy largas noches en vela a puro fútbol) aguardan precisiones por parte de los canales de aire y de cable que no deberían demorarse demasiado.

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