El regreso de Weich, con novedades

En la nueva versión del programa clásico de los domingos hay más lugar para la solidaridad
Natalia Trzenko
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25 de junio de 2002  

Anteanoche comenzó "Sorpresa 2002", y fue como si el tiempo no hubiese pasado. Al menos en lo que respecta al espíritu de aquel programa que se dedicaba a entretener y a emocionar a la familia todos los domingos. Y al buen rating que conseguía entonces, y a los 22,2 puntos que alcanzó anteayer en Canal 13.

Pero, más allá de cifras y sentimientos, ahora las cosas son distintas. Julián Weich ya no se dedicará a cumplir sueños estrambóticos y caros, sino que mostrará cómo un equipo de producción ayuda a quienes lo necesitan. El programa no será sólo eso. Por lo que se vio en el primer envío, el ciclo repartirá sus dos horas entre los segmentos "La oportunidad de tu vida", "La misión" y los juegos que entregarán premios a la platea presente en el estudio y a los que sigan el programa desde su casa.

Sueños de fama

La primera sección es, para decirlo en términos ya reconocibles para el televidente, un "Popstars" para solistas. Así, se vio la convocatoria de los cantantes, a la que seguirá una de autores y compositores, resumida en un compacto de imágenes.

El estilo de la edición recordó a aquel de los sueños y hasta vino con sorpresa: una participante seleccionada para pasar a la siguiente etapa se enteró de la buena nueva en vivo y en directo. De los dieciséis elegidos en el primer programa para el próximo domingo se seleccionarán tres que cantarán en vivo para que el público decida quién es el mejor. Sin coconductora, pero acompañado por un cuerpo de baile y una locutora, Alejandra Quevedo, encargada de los juegos, Weich demostró que en la televisión en vivo está en su elemento. Desde los primeros minutos del programa, cuando cualquier otro conductor hubiese pasado los lógicos nervios del debut, él logró imprimirle un ritmo que el ciclo mantuvo durante las dos horas de aire. Incluso en los momentos más tediosos del primer programa, esos en los que el conductor insistía a los participantes de la tribuna en que hicieran todo "rápido", "Sorpresa 2002" funcionó como sobre ruedas.

Dos bloques enteros estuvieron dedicados a "La misión", que de ser un programa independiente se transformó en una extensa sección. Ese fue el momento de la emoción, sin golpes bajos. La producción se ocupó de armar "El derecho a ver", la historia de Perla Mayo, una profesora que se dedica a ayudar a personas que fueron diagnosticadas como ciegas cuando en realidad tienen baja visión. Su labor pasa por ayudarlos a aprovechar ese resto de vista de la mejor manera posible. Así, se supo que la tarea es ardua y los costos, imposibles de encarar para una persona sola. Después de las imágenes conmovedoras de un grupo de gente que descubrió que, gracias a unos lentes especiales, podían ver el rostro de sus familiares y hasta leer en tinta, Weich explicó que por primera vez en la TV una línea 0600 sirve para colaborar con una misión solidaria.

Claro que las lágrimas no terminaron ahí. Todavía quedaban las de Stephie, la seleccionada número 16 para "La oportunidad de tu vida". La chica fue sorprendida en su casa y se puso tan contenta que no pudo parar de llorar.

Para darle tiempo de llegar al estudio y recomponerse un poco -no lo logró-, se vio un compacto en el que el propio conductor les avisaba a los otros quince aspirantes que seguían en carrera para cumplir su sueño.

Por momentos parecía que el tiempo no había pasado. Y que la diferencia entre este ciclo y "Sorpresa y media" residía apenas en el nombre. Pero las cosas cambiaron. Hoy la televisión no maneja el presupuesto de otros tiempos. Sin embargo, "Sorpresa 2002" demostró en su primera emisión que todavía es posible hacer un programa que permita soñar.

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