El reinado de los reality shows

Se impusieron no sólo como género, sino como moda: abundaron los debates y fueron la inspiración para "Gran cuñado"
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29 de diciembre de 2001  

Muchísimos espectadores sufrieron con la pobre Vick, odiaron la prepotencia de Daniel, se fastidiaron con la verborragia de Eduardo, creyeron que lo de la linda Tamara y el moderno Gastón era fuerte hasta que vieron el destape que presidió Juan Castro y no comprendieron muy bien qué quería hacer un puñado de actores encerrados en una mansión.

Y así transcurrió el año: al paso de los reality shows que ofrecieron todos los canales, excepto Canal 7, el hijo más carenciado de la pantalla chica de 2001. "Gran hermano" (I y II), "El bar" (I y II), "Expedición Robinson" (II), "Confianza ciega" y "Reality reality" fueron como siete novelas, mezcla de grupo operativo de Pichon Riviére y culebrón colombiano, que convirtieron a chicos comunes en famosos instantáneos.

La moda del formato

Telefé, como la casa del reality- show que marcó los más altos niveles de rating, también fue el ámbito que dio nacimiento al sketch que convulsionó los ánimos de la audiencia. Hacia mitad de año, en una temporada televisiva algo somnolienta, Marcelo Tinelli fue el creador de un cóctel que combinó tres elementos: el reality show, el humor y los políticos.

"Gran cuñado" fue la parodia que le dio tema al entonces vocero presidencial Juan Pablo Baylac para polemizar en más de un programa periodístico acerca de la tinellización de la política. Ante los reclamos cruzados, Fredy Villarreal, el actor que componía a Fernando, sorprendió con una vuelta de tuerca: hizo que su personaje pasara de la lentitud a la hiperkinesis. En tanto, Tinelli señalaba: "En la casa de "Gran cuñado" todos se grancuñadizan ".

Y como intentar censurar algo -aunque sea sólo moralmente- es la campaña publicitaria más efectiva, el rating de "El show de Videomatch" trepó a niveles increíbles: más de 40 puntos en una pantalla chica tan deprimida que con sólo 20 ya se decretaba el éxito arrollador de un programa.

La definición de "Gran cuñado" no vino desde el Gobierno. Tampoco de parte de la producción del ciclo. El público, que había sido el encargado de expulsar, con su voto telefónico, uno a uno, a los integrantes de la casa, decidió por fin que el ganador de la humorada fuese Chacho. Es decir que premió, precisamente, al jugador que había hecho todo lo posible por salir del juego. El público había castigado por partida doble: a Fernando, no consagrándolo como ganador, y a Chacho, obligándolo a quedarse hasta el final.

Empobrecida en su producción general en idéntica proporción que su pauta publicitaria, la TV sacrificó, en los hechos, una parte de su grilla. Como si hubiera razonado así: "No tengo recursos para todo. Cuido la noche, y la tarde que se arregle sola".

Así se reprodujeron los fabricantes de estrellas mediáticas. La TV vespertina "creó" personajes como Rasputín, Charly Mason y Malena Candelmo, hechos a la medida del escándalo y el bajo presupuesto, y hasta una tabla de valores (entre 100 y 1500 pesos, promedio) cotizó sus presentaciones. Por allí también pasaron los ex participantes de los reality y algunos de sus parientes cercanos (el más conspicuo fue, tal vez, el padre de Tamara, quien primero inició su raid televisivo para defender a su hija por la circulación de ciertos videos no demasiado púdicos y luego se quedó para contar su propio divorcio).

Un primo cercano

Los anglosajones han explicado el reality show como un docu-soap , es decir, una mezcla de documental y telenovela. Se trata, ya todos saben, del planteo de una realidad artificial cuyo eje de conflicto es la exclusión. Esa grabación es editada para que el relato tenga cierto hilo dramático.

El último trimestre del año, con "Popstars", un nuevo género -primo del reality show- irrumpió en la TV local. Es otro formato de comprobado éxito en el exterior y puede ser, asimismo, definido en términos de docu-soap , pero en ese caso el peso del documental es lo esencial.

A diferencia del reality show, que crea un mundo artificial, este nuevo formato registra una realidad palpable que, sólo después, es editada con criterio ficcional (debe contar una historia). Así, las chicas de "Popstars" en verdad participaron en un casting, en verdad cantan y bailan (más allá del juicio de calidad a los que fueron y serán sometidas), en verdad grabaron un disco que ya es de platino y en verdad hicieron cinco presentaciones con localidades agotadas en el teatro Gran Rex.

Ahora, este nuevo formato, introducido desde la pantalla de Azul, tendrá su segundo exponente en Canal 13, con el programa "SuperM 20/02". En este nuevo ciclo, cuyos primeros pasos se dieron en 2001, pero que será puesto en el aire en la temporada 2002, se palpitará el casting para la elección de una supermodelo cuyo futuro será caminar sobre las pasaralelas de la vida real, contrato profesional mediante.

El espectáculo de la realidad

Si los reality shows crearon irreales convivencias en casas, islas, playas y bares, es justo señalar que la TV no sólo se ocupó de registrar este acontecer virtual sino que, como el medio masivo de mayor penetración, cumplió con su misión de cubrir lo ocurrido en la Argentina real.

Los noticieros y los programas periodísticos -muchas veces descartados por el pragmatismo de los canales de TV, urgidos por el rating, los costos y la pauta comercial- demostraron una y otra vez su razón de ser en los momentos de crisis. Y es necesario consignar que mejor desempeño periodístico tuvieron quienes ya venían desarrollando su tarea con la solidez que otorga la rutina.

Como balance del año que termina quedará para la TV una reflexión que debería acompañar las programaciones de la temporada 2002. La televisión oficial deberá no sólo preocuparse por mejorar sus espacios de ficción sino por dar un lugar mayor al periodismo independiente. Y los canales privados deberán asumir que los noticieros y los programas periodísticos no son grandes elefantes que consumen altos presupuestos sino una parte intrínseca de la televisión abierta, en su condición de servicio público.

Los elegidos de LA NACION

1 "Telenoche investiga". Capítulo "Los tres mosqueteros" (Canal 13).

2 "Yo soy Betty, la fea" (Telefé).

3 "Culpables" (Canal 13).

4 "Popstars" (Azul TV).

5 "Expedición Robinson 2" (Canal 13).

6 "El show de Videomatch" - Sketch "Gran cuñado" (Telefé).

7 "CQC". Especial 2001. (Canal 13).

8 "Susana Giménez" - "El imbatible" (Telefé).

9 "22" (Canal 13).

10 "Un cortado" (Canal 7).

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