En la línea de los habituales talk-shows vespertinos

Marcelo Stiletano
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29 de enero de 2002  

"Grandiosas", programa de actualidad para la mujer conducido por Karina Mazzocco, Laura Oliva y Fanny Mandelbaum. Coordinación de guión: Marta Merkin. Coordinación de producción: Anabela Sbrissa. Producción ejecutiva: Alejandra Rago y Sebastián Raponi. Producción general: Pablo Martins. Dirección: Eduardo Mazzitelli. Por Canal 13, de lunes a viernes a las 14.

Nuestra opinión: bueno.

"Contender, discutir, disputar sobre una cosa entre dos o más personas." Esta es la definición del verbo debatir que aparece en el diccionario de la Real Academia Española.

Durante las primeras emisiones de "Grandiosas", debatir fue la consigna planteada con mayor frecuencia. Sobre todo en boca de Karina Mazzocco, empeñada en convertir ese verbo en la palabra clave del programa, la invitación se extendía a las 101 entusiastas mujeres que cada día pueblan las gradas ubicadas a ambos costados del estudio y a quienes quieran comunicarse telefónicamente o por Internet a un programa que se transmite en vivo.

Si alguien imaginó que de semejante convocatoria podía nacer el primer programa femenino de TV con características de asamblea, en el que todo puede ser puesto en duda y hay un contrapunto permanente de argumentos o puntos de vista diferentes, la realidad rápidamente desalentó cualquier expectativa en esa dirección.

En lugar del prometido debate, el centenar de mujeres de la tribuna fue convertido en una suerte de gran jurado que debe pronunciarse ante cada propuesta planteada por las tres conductoras. Cada una de ellas cuenta con un pulsador electrónico que le permite pronunciarse por alguna de las opciones sugeridas, mediante un sistema de multiple choice parecido al que funcionaba en "¿Quién quiere ser millonario?"

Esta opción, apenas matizada por la lectura de algunos mensajes de los televidentes y por muy escasas intervenciones individuales desde el panel, no diferencia a "Grandiosas" de la mayoría de los talk shows vespertinos de los últimos tiempos.

El debate en términos estrictos, pues, quedará para otra oportunidad. Esta circunstancia parece haberse encarnado entre las conductoras, porque esa palabra dejó de formar parte del vocabulario del programa. No así el juego del voto con el pulsador, que sigue formando parte de la columna vertebral.

Cambios sobre la marcha

La opción elegida por Mazzocco, Laura Oliva y Fanny Mandelbaum fue acentuar la división en secciones y profundizar los perfiles más livianos y mundanos de la propuesta (atendiendo a problemas típicos que enfrentan las parejas o a noticias insólitas) y haciendo mención sólo marginal de los temas centrales de la crisis que golpea a la Argentina.

Con este sutil cambio de rumbo, "Grandiosas" atenúa uno de los grandes déficit de sus primeros pasos en el aire, el de colocar peligrosamente bajo un mismo paraguas cuestiones frívolas y otras más serias. Un ejemplo basta: a poco de andar, el programa planteó el tema de los cuestionamientos a la Corte Suprema de Justicia con una brevísima charla con el constitucionalista Félix Loñ. Inmediatamente después, una de las compulsas entre el panel con los pulsadores arrojó una abrumadora mayoría en contra de la actual conformación del alto tribunal. En vez de seguir un tema que sólo se trataba en la superficie, el programa viró hacia un larguísimo e intrascendente reportaje a Horacio Cabak.

La cuestión deja una doble enseñanza. Por un lado, "Grandiosas" insiste en aplicar la poco feliz idea de medir todo (lo importante y lo intrascendente) con la misma vara, símbolo de la frivolización con la que se vienen considerando en TV desde hace mucho tiempo cuestiones que reclaman a gritos tratamientos más rigurosos; por otro, persiste en el siempre latente riesgo de inducir las reacciones del público a partir de argumentaciones bienintencionadas, pero de elevado tono emocional y escasa profundidad analítica.

Cuando logra sortear estas contingencias, escapando de una especie de corralito en el que se metieron voluntariamente, "Grandiosas" se propone como un amable y colorido divertimento televisivo, sin más aspiraciones que las de pasar el rato de la mejor forma, con un equipo creativo que se esfuerza en ofrecer algún matiz diferenciado en cada emisión y acierta en una confección visual y escenográfica muy atractiva.

Laura Oliva, lo mejor

En su esencia, el programa recuerda mucho a "Infómanas", fallida propuesta de algunas temporadas atrás y también conducida por un trío femenino en el que también figuraba Laura Oliva.

Aquí, con un perfil menos zafado y más familiar, cada una de las animadoras trata de lograr una convergencia aportando lo suyo desde ángulos y perspectivas diferentes. Mazzocco no entrega mucho más que su ya reconocida y sugerente belleza personal, Mandelbaum aporta comentarios de sentido común (aunque alguna vez cae en la tentación de la frase sentenciosa, más impactante que profunda) y Oliva, nítidamente destacada por sobre el resto, le entrega al programa, por lejos, sus mejores momentos.

Convincente, divertida, vital, ingeniosa, desprejuiciada sin caer en el mal gusto, Oliva encuentra aquí mucho más que en "Infómanas" o en "Peor es nada" un espacio para demostrar sus condiciones de comediante y el notable ascendiente que tiene sobre la audiencia femenina.

Además de la saludable decisión de no sumarse a la ola chismosa que inunda a la programación vespertina de la TV abierta, el mérito más visible de "Grandiosas" es el de funcionar como plataforma para que Laura Oliva, más temprano que tarde, pueda contar con el espacio propio que largamente merece para exhibir a pleno su talento.

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