Jorge Lanata, frente a un espejo: "No soy el payaso que anima tu fiestita"

Crédito: Captura de pantalla
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26 de marzo de 2019  • 02:14

El periodista Jorge Lanata volvió a la televisión con su programa Hora 25, que se emite por TN. Esta es una nueva versión de un programa que hacía en los '90 en la radio Rock & Pop. Según contó el periodista, el eje de su nuevo programa será el de entrevistar a personas que no tienen que ver con la política, desatendiendo la coyuntura de un año marcado por las elecciones presidenciales. En la primera edición, decidió hacer un "autoreportaje" y dijo que quisiera elegir quién lo ve. "Tampoco soy el payaso que anima tu fiestita", sentenció.

En un decorado despojado, que remite a un modelo televisivo pasado que pone el centro de la atención exclusivamente en la mesa de entrevista. Lanata se sentó frente a un espejo para charlar con él mismo, e hizo una crítica al mundo televisivo al decir que ese "es un medio donde todo el mundo miente". Así, anunció que será su último año en medios tradicionales porque en el 2020 pasará a las redes sociales. Como es sabido, uno de sus principales objetivos será lanzar la serie Codicia.

Al comienzo de la emisión, Lanata viajó al pasado y contó cómo era el ciclo original Hora 25, en la época dorada de la Rock and Pop en la que compartía grilla con Mario Pergolini, el Ruso Verea y Bobby Flores. El espíritu de ese programa, al que llamó de culto, estaba en hablar con gente común. Pero en ese momento, en el que también dirigía Página 12, su salud lo traicionó con una mononucleosis. Por ese motivo, el ciclo atravesó interrupciones y demoras, un panorama similar al de esta segunda encarnación de Hora 25, que fue precedida por una internación del periodista. "Se ve que yo tengo una salud bastante endeble, porque ya en esa época me había empezado a enfermar".

Sin abandonar el que será el marco rector del programa, insistió con que a cualquier famoso es fácil "sacarle un título", algo que no es tan sencillo con la gente del día a día. Y resaltó que en este año electoral, en el que van a salir políticos "hasta debajo de las baldosas", tendrá más ganas de hablar con las personas comunes, "con mis iguales", y se preguntó: "¿Cómo hago para hacer una buena nota con el portero del canal?".

"¿Cuándo vos ya sos para que querés saber de dónde venís?"

El periodista inició la entrevista a sí mismo hablando de su familia y su identidad. "Me enteré a los 56 años que soy adoptado", dijo, y se preguntó: "¿Cuándo vos ya sos para que querés saber de dónde venís?". Además, contó que por mucho tiempo pensó si buscar o no a sus padres biológicos y se cuestionó si estarían vivos, pero que finalmente decidió no hacerlo. "Si así descubriera que yo era hijo del rey de Francia o de un pibe de Maldivas daba lo mismo, yo ya era yo".

Y con esa introducción, comenzó a hablar de su madre adoptiva, Angélica. "Cuando yo era chico, mi mamá, que no era mi mamá, tuvo un tumor cerebral. Yo no la conocí casi normal, tengo recuerdos de ella a los 3 años pero muy poquitos. No me acuerdo de ella de pie. Tenía todo el lado derecho del cuerpo paralizado. No podía construir palabras, me decía 'si' o 'no'. Yo me comunicaba porque, adoptado o no, era mi mamá. Supe que tenía un gran sentido del humor y nunca pudo hablar. Mucho tiempo pensé que mi sentido del humor, venía de ella. Igual que pensé que las manos de Bárbara, mi hija mayor, eran parecidas a las suyas. Y no fue así".

En una versión intima y con un tono reflexivo, Lanata mostró cuanto le dolió la enfermedad de su madre adoptiva. "Odio mis cumpleaños porque nunca los festeje. Siempre pensábamos: 'Cuando se cure vamos a festejarlo", y no se curó". Y opinó: "A lo mejor me dediqué al periodismo porque mi mamá no podía hablar y porque me apego a la verdad sea cual sea por sentir que la verdad es liberadora".

Lanata se remitió entonces a su infancia. Contó que se crió en una casa de clase media-baja, que no tuvo bibliotecas en su casa y que de chico cambiaba caños, bronces y canillas por libros. "Estaba muy lejos de ser un intelectual de pelo enrulado de barrio norte", dijo, y agregó: "Quería ser periodista porque era mi manera de entrar al mundo, y pude hacerlo". Lanata sentía que ese mundo a él le estaba vedado porque en Sarandí, la localidad donde se crió, no había periodistas.

"Una vida marcada de enfermedades"

El periodista también dijo que tuvo "una vida marcada de enfermedades" y que permaneció 4 días sin que lo pudieran despertar. "Siempre conté lo que me pasó porque no siento que las enfermedades sean mi culpa", declaró, y aclaró: "Si alguna vez me enfermo por el cigarrillo, ahí si va a ser mi culpa". Además, se refirió a los 10 años en los que consumió drogas. "La gente se droga para acolcharse y porque el mundo duele y hay gente más débil que otra, que necesita que le duela menos. Y no sirve porque uno no se acolcha, aunque cree que si".

Además, reflexionó sobre las enseñanzas que le dejó su carrera en los medios. "Me sirvieron para darme cuenta que cuando más era yo, mejor me iba", señaló, y cuestionó que "la mayoría de la gente por miedo a fracasar no triunfa". Entonces dijo que la verdadera televisión y la verdadera radio se produce cuando la persona "está tan expuesta a equivocarse que cualquier cosa puede pasar".

"La política argentina está enferma"

Si bien la política estuvo muy lejos de ser el centro de la emisión, le fue inevitable hacer un resumen conceptual de cómo ve la política argentina. "Está enferma: la izquierda es miserable y la derecha es cruel. De eso estamos formados", señaló, y desglosó su teoría. "En la izquierda, hay 4 y tienen 8 partidos. Se están dividiendo por algo que nunca van a tener, pero se dividen antes de tenerlo. La derecha es el tipo de Barrio Norte que pasa al lado de un desarrapado y no lo ve, y si lo ve no le importa".

"Yo trato de seguir teniendo una reacción animal con el trabajo"

En este "ego trip", Lanata hizo una distinción en la televisión entre "el microclima" de los que trabajan allí y la audiencia. "El microclima es envidioso y siempre piensa que sos un imbécil y que los que tienen que estar ahí son ellos", dijo. Más adelante, apuntó contra el público: "A veces me gustaría apagarlos y elegir quién me ve, porque yo tampoco soy el payaso que anima tu fiestita. Hay tipos que no me importa que me vean. Hay tipos que no quiero y el mundo sería mejor sin ellos".

El periodista explicó que, en Hora 25, su intención es hacer el programa que tiene ganas de hacer, despreocupándose por el rating y tratando de conquistar a un público que quizá no esté interesado en posibles entrevistas que lleve a cabo. Es claro que su objetivo no está en ser complaciente, sino que pretende sacar al televidente de su zona de confort y enfrentarlo a otro tipo de propuesta. También destacó que el trabajo en televisión tiene un vértigo del que es muy duro salir una vez que las cámaras se apagan y los espectadores desaparecen: "Nunca estás más solo que cuando un programa termina".

A pesar de revelar que pronto abandonará los medios tradicionales, y casi como una despedida simbólica eligiendo regresar a un ciclo que hizo en su juventud, Lanata no dejó de mostrarse apasionado por su trabajo. "Yo trato de seguir teniendo una reacción animal con el trabajo", contó. Esa animalidad a la que hace referencia, confesó que tiene que ver una observación en la cual considera que una rana no quiere ser un tigre, y que los humanos, sin embargo, no compartimos esa característica porque "estamos todo el tiempo disconformes con lo que somos, y nunca llegamos a explotar lo que somos en verdad".

En el tramo final del "ego trip", luego de citar a Borges en distintas oportunidades y resaltar la importancia de no "atracarse de belleza", subrayó el valor de ser auténtico y honesto con respecto a los placeres y gustos personales de cada uno. Para despedirse, contó que hace un mes jamás hubiera pensado que iba a estar haciendo Hora 25, y celebró que la impredecibilidad de las cosas es lo más "maravilloso de estar vivo".

El rating del debut

A lo largo de su trasmisión, el promedio de rating osciló entre los 2.4 y los 2.6, logrando picos de 2.9, un número notable para una propuesta de cable, que incluso pudo superar a varios canales de aire. Por otra parte, el ciclo tuvo una fuerte presencia en Twitter, convirtiéndose rápidamente en Trending Topic con más de dos mil menciones.

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