Kusnetzoff se despide de los amigos

El notero más representativo de "CQC" no volverá al ciclo que lo hizo famoso
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15 de diciembre de 2001  

Hola y Adiós. Todo indica que para Andy Kusnetzoff, el notero estrella de "Caiga quien caiga", no habrá segunda vuelta. El chico que hizo de su carisma y rapidez de reflejos un sello indiscutido de la TV vernácula (y extranjera también) se calzó el traje negro por última vez.

Y no es porque ahora sea conductor (de "El bar 2") y piense que andar corriendo políticos por la calle es descender hasta el último nivel del escalafón. Al contrario. Andy sabe que le debe prácticamente todo su camino a esa práctica que tantos seguidores cosechó.

"En "CQC" yo siempre fui el notero, y estoy orgulloso de haberlo sido. Me gané mi lugar haciendo notas y no me interesa decir que ahora quiero ir al escritorio. Eso es una fantasía de la gente. Yo conduzco un programa todos los días, tengo mi programa de radio... Ponerme el traje negro de nuevo fue un orgullo para mí. En todo caso, el notero está desprestigiado por todo lo que pasó después. Pero ser notero no es malo, lo que es malo es ser mal notero", define sin medias tintas.

-¿Tuviste miedo de haber perdido los reflejos?

-Y, sí. Me dije: ¿cómo será? ¿Habré perdido la práctica? Me acuerdo de que mi primera nota de este año fue la de la votación del presidente Fernando de la Rúa. De golpe, me puse el traje nuevo, me miré al espejo, y fue un momento raro. Hacía dos años que no me lo ponía. Y me dije: esto para mí tiene mucho significado. Era como un jugador viejo de tenis que toma nuevamente su raqueta.

-¿Y el reencuentro con los políticos, que te reconocían?

-Al primero que vi fue a De la Rúa, que me saludó, pero muy al estilo De la Rúa. O sea, nada... Después, Cavallo. Me saludó también, y me chocó porque, claro, en estos dos años me transformé en un espectador, en un ciudadano común que sufre la crisis. Entonces, cuando de repente sale y me saluda, me choca.

-¿Cómo viviste el hecho de que en este tiempo hayan aparecido tantos noteros que hacen algo similar a lo tuyo?

-Al principio me ponía mal. Pero mi vieja me dijo que lo que hago en televisión está en la televisión, así que no se puede controlar. Y es cierto. Entonces, me di cuenta de que tenía que hacer lo mío bien y tratar de ser el mejor. Y punto. Que después opinen los televidentes. Es cierto que algunas cosas que vi me daban vergüenza ajena, pero bueno... Yo no inventé correr a los políticos. Y si aporté algo a la TV, me pone muy contento, pero nada más.

-¿Por qué decidiste no participar el año próximo en "CQC"?

-Siempre estuvo claro que si volvía era para una despedida. Sin embargo, a mí me gustó hacerlo y con Mario (Pergolini), el último día del teatro, dejamos abierta una puerta. A mí me gusta este trabajo y sé que todavía no encontré un programa que me represente, como sí lo hace "CQC". Yo no sé si no voy a colaborar alguna vez, el año que viene. Pero, en principio, fue una despedida. Lo que pasa es que lo que yo hacía en "CQC" era como el secundario: lo pasás bárbaro, pero después querés otra cosa.

-¿Qué otra cosa?

-La radio, seguro (N. de la R.: desde el año que viene va a estar en La Metro, todas las mañanas, a las 9). Y después no sé. Tengo muchas ideas sueltas para un programa, pero todavía no lo sé. Siento que sólo ahora estoy en el mejor momento para conducir. "El bar" y la radio me dieron un entrenamiento impresionante. Lo que me falta es un proyecto que me guste.

-¿Qué fue lo que más te impactó de este regreso?

-Me sorprendía que, cada vez quele pegábamos a un político, la gente nos ovacionaba. Cuando nos fuimos, en 1999, me parecía que ya estaban cansados de que les pegáramos a los políticos. Y ahora, en cambio, me parece que lo necesitan.

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