Los libros y la imagen

Marcelo Stiletano
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30 de enero de 2002  

¿Los programas culturales de TV tienen escaso eco porque son presentados por sus responsables sin la más mínima convicción? ¿O será que la falta de estímulos se produce porque en realidad ese tipo de propuestas no le interesan a nadie?

El ya clásico interrogante sobre el lugar de una programación de este tipo en un medio ciertamente ganado por la liviandad suele reaparecer en cualquier ocasión propicia. En este caso, la encrucijada del comienzo se planteó en Italia en diciembre último, ni bien la RAI anunció la reposición de "Babel", ciclo dedicado a analizar las novedades del mercado literario.

En un artículo sobre esta controversia publicado recientemente por el Corriere della Sera, el prestigioso escritor y periodista Corrado Augias (conductor de "Babel") cuestiona rotundamente a quienes sostienen que existe una incompatibilidad manifiesta entre libros y lenguaje televisivo.

"Quienes defienden ese punto de vista -responde Augias- deberían saber que la TV, por encima de todo, es un medio de comunicación. Y así como da cuenta del tiempo, de los resultados del fútbol o de los atentados en Nueva York también debería informar sobre libros. Eso sí, sin mezclarlos con el trasero de la bailarina o con los jueguitos que entregan premios. La tesis de la incompatibilidad se basa en un intelectualismo absurdo que sólo sirve para justificar actitudes poco valientes."

En el fondo, lo que sugiere Augias es que los temas literarios, como cualquier otro, pueden encontrar su espacio televisivo en la medida en que no caigan en la banalización y que logren adecuarse a un lenguaje visual atractivo.

* * *

En este sentido, ya hemos sostenido en esta columna que si las voluntariosas emisiones locales del cable dedicadas a los libros no lograron más vuelo fue en gran medida por el carácter artesanal de sus realizaciones y el escaso atractivo visual que proponían. Ninguna de ellas utilizó la fórmula que con mucha más imaginación que recursos económicos ensayó Antonio Skármeta en el programa sobre libros que condujo y tanto dio que hablar en la televisión de Chile. Por ejemplo, trasladándose en persona hacia los lugares en los que se desarrollaban las tramas de algunos relatos de ficción, recreándolos con recursos surgidos del lenguaje visual propio de la TV.

Pero como en todos lados se cuecen habas, también en la ilustrada Italia el celebrado retorno de un programa literario a la TV tiene sus bemoles. "Babel" sólo podrá verse cada viernes, en el muy marginal horario de la 0.45, por un canal satelital de cultura de la RAI con escasísimo alcance.

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