Los mejores especiales navideños que no vas a ver por TV

Desde el final de Downton Abbey hasta el regreso de Sherlock a la era victoriana, la pantalla chica inglesa se viste de gala
Hernán Ferreiros
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23 de diciembre de 2015  • 16:29

El "especial de navidad" es lo que indica su nombre: un show o programa único con motivo de las fiestas. En el caso de las ficciones, es algo más: un episodio que se sale de la continuidad del ciclo que lo incluye para introducir la temática navideña y, a veces, hasta una versión alternativa de su mundo. Esta idea nació en la televisión norteamericana y de allí se exportó al resto del hemisferio norte cristiano. En el sur, y en nuestro país en particular, esta costumbre nunca se implantó, no porque nuestra fe en Papá Noel sea menos inquebrantable, sino porque entre nosotros la navidad llega en verano, cuando la audiencia se reduce drásticamente por las vacaciones, el calor u otras vicisitudes del desarrollo argentino como los cortes de luz. Para los canales no resulta redituable invertir en un programa si no hay gente mirando. De hecho, nuestra televisión navideña consiste apenas en repeticiones con "lo mejor" del año (es probable que la audiencia se reduzca también porque ya sabe que no hay nada para ver).

En la televisión anglosajona, en cambio, desde los años 50 que se emiten estos especiales que refieren, más que a la fiesta religiosa, a la celebración secular de la navidad. Por años, consistieron en grandes shows musicales o en adaptaciones (cada vez más libres) de la nouvelle de Dickens Un cuento de Navidad o del cuento de Hoffman "El cascanueces y el rey de los ratones". Originalmente, las ficciones eran programas animados para chicos (uno de los primeros fue El cuento de Navidad del Sr. Magoo) pero luego se extendieron a todo el público, aunque conservando su mensaje moral acerca del "verdadero sentido" de las fiestas.

Uno de los especiales festivos más extraños se emitió en el Día de Acción de Gracias de 1978, con el nombre de Star Wars Holiday Special y consiste en una película para televisión, con el cast completo de La guerra de las galaxias, acerca de un viaje de Han Solo y Chewbacca hacia el mundo de éste último para celebrar el "día de la vida". El programa es tan fallido que un crítico llegó a preguntarse si no habría sido concebido por una bolsa de cocaína autoconciente. George Lucas afirma que no tuvo responsabilidad en su creación y todas sus estrellas lo desconocen.

Otro especial memorable fue el que reunió, en 1977, a Bing Crosby con David Bowie (para ese momento, otra bolsa de cocaína autoconciente). En él, los cantantes intercambian algunas bromas guionadas y luego interpretan la canción navideña "Little Drummer Boy". Crosby murió antes de que el programa se emitiera y sus allegados afirman que se fue a la tumba sin saber quién era ese personaje curioso con el que había cantado. El momento es tan extraño que el site Funny or Die lo recreó al pie de la letra con John C. Reilly (como Crosby) y Will Ferrel (como Bowie) y, en efecto, no hace falta agregar ni un gag para que funcione como un gran sketch de humor absurdo.

En la actualidad, Wikipedia registra más de 400 de estos programas sólo en Estados Unidos. Son una institución infaltable de las ultimas semanas del año. Hace pocos días, Netflix estrenó A very Murray Christmas, un especial que reúne a Bill Murray con Sofia Coppola a más de una década de estreno de Perdidos en Tokio. El programa es una excusa para que Murray y amigos como George Clooney, Miley Cyrus, Micheal Cera, Amy Poehler o Chris Rock improvisen/interpreten momentos humorísticos y musicales en la fallida fiesta navideña del actor. Por otro lado, para quien quiera explorar este rubro, Netflix ofrece gran cantidad de especiales navideños entre los viejos episodios de las series de su catálogo.

Es probable que buena parte del resto de los especiales programados no lleguen a nosotros o aparezcan en nuestras pantallas mucho después de las fiestas. Uno de los más esperados es el de Sherlock, que devuelve al personaje y a su compañero, el doctor Watson, al Londres eduardiano en una historia que promete resonancias sobrenaturales; su título: "La novia abominable".

Como es habitual, Dr. Who también tiene su programa festivo, con el "reencuentro" entre el doctor y River Song (Alex Kingston), quien fuera la esposa de una de las encarnaciones previas del personaje y no está convencida de el nuevo doctor (interpretado por Peter Capaldi) sea quien dice ser. Muchas series británicas cierran su temporada con un especial de navidad.

Tal es el caso de Downtown Abbey, que ofrece su último estertor en un episodio programado para el día de Navidad. Julian Fellowes nos deja un largometraje de 90 minutos que promete una boda para compensar tanto sufrimiento. La búsqueda online de estos programas puede ser un bálsamo que nos permita sobrellevar las fiestas de un modo más amable que el que ofrece nuestra televisión navideña.

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