Marcos Zucker, un artista popular

Marcelo Stiletano
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21 de mayo de 2003  

De haber dependido exclusivamente de él, su carrera hubiera tomado con seguridad otro camino. Pero, actor al fin, concedió de buena gana que el público lo idealizara de un modo bien diferente gracias a la ayuda de la pantalla chica. Porque Marcos Zucker terminó reconociendo que a partir de su faceta televisiva centrada en personajes cómicos -en apariencia más liviana y menos rigurosa- construyó una dimensión que seguramente le quitó tiempo a algunos de sus proyectos más arriesgados.

Pero también supo darse cuenta de que llegaba a un lugar que ningún actor cabal podría desdeñar: porque desde la pantalla chica forjó definitivamente su perfil de verdadero artista popular, atributo que cabe sólo a quienes, como él, pueden hacer que algunos de sus personajes televisivos más celebrados queden incorporados a la memoria colectiva, a las conversaciones cotidianas, a las chanzas entre amigos.

Una escrupulosa tarea de recopilación realizada por el investigador Jorge Nielsen determinó que Zucker participó en casi 90 ciclos televisivos, desde "¡Qué familia!", experiencia casi fundacional de la telecomedia en 1954 hasta "De corazón", por Canal 13, en 1997. Muchas de ellas pertenecen al género casi olvidado de las adaptaciones para TV de grandes obras de teatro; pero seguramente lo que se guardará por mucho más tiempo en la memoria es una galería de personajes cómicos cuyo éxito se unió al de los programas que supieron aprovecharlo.

En "La tuerca" era el sufrido empresario que soportaba las maniobras de sus subordinados con "la mordida" y uno de aquellos desopilantes jubilados que arreglaban el mundo en el banco de una plaza; en "El chupete", cada semana le pedía a su futuro yerno Alberto Olmedo si era capaz de hacer "un pequeño sacrificio" ; en "Calabromas" compuso a un graciosísimo gaucho judío y también junto a Juan Carlos Calabró compuso al primer interlocutor de "El contra".

También hubo vaivenes y experiencias menos felices, como ocurre en toda trayectoria extensa. Pero el común denominador de todas las apariciones televisivas del actor que nos dejó hace exactamente una semana fue su intensidad emotiva. En Marcos Zucker, la distancia entre la risa y el llanto siempre fue una línea muy delgada.

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