Marley: "Estamos cansados de las grietas, del ataque constante y de que todo sea pelea"

"Somos latinos, tenemos otra forma de hacer televisión. En el exterior se asombran cuando adaptamos tanto los formatos y le incorporamos humor"
"Somos latinos, tenemos otra forma de hacer televisión. En el exterior se asombran cuando adaptamos tanto los formatos y le incorporamos humor" Fuente: LA NACION - Crédito: Alejandro Guyot
Pablo Mascareño
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11 de enero de 2019  • 00:40

La campana de largada sonará, en Telefe, el próximo lunes, a las 21.30. Falta muy poco para el estreno de una nuevo ciclo de Minuto para ganar y eso se percibe en la adrenalina de todo un equipo de colaboradores. El formato, creado por la televisión norteamericana bajo el mote de Minute to Win It, siempre tuvo a Marley como bastonero de la exitosa versión made in Argentina que ya cuenta con tres temporadas, emitidas entre 2011 y 2013. Conocedor de la mecánica de este tipo de programas, el conductor sabe dejar su impronta en títulos foráneos. "Adaptamos mucho los formatos. El Minuto para ganar de afuera es muy diferente al nuestro, solo se parecen en los juegos. Ahí hay concentración, pero, antes y después, me gusta aportar humor y hacer bromas con los participantes. Estudio las historias de cada uno para poder interactuar y que se sientan cómodos. Jugar por un millón de pesos y estar en un estudio de televisión que parece una nave espacial es muy fuerte, por eso trato de desinhibirlos", explica Marley a LA NACION en el amplio camarín con acceso directo al set de Telefe en Martínez.

Alejandro Wiebe arriba con algunos minutos de demora a la charla. Se disculpa y esgrime las razones de fuerza mayor: "El nene está aprendiendo a caminar, dio unos pasos, se cayó y se largó a llorar. No podía venir al canal sin antes calmarlo". Padre full time. A pesar de lo ajetreado de la grabación de los tres episodios por jornada, sabe que la prioridad es su rol como papá. Una prioridad con nombre y apellido: Mirko Wiebe, su hijo, el bebé de un poco más de un año que cuenta con millones de seguidores en las redes sociales, que se ganó el Martín Fierro digital (Rey de Redes y el Oro), y que conoce, precozmente, buena parte del planeta gracias a ser el compañero de viaje de su progenitor cuando le tocó conducir Por el mundo, ciclo que tiene pensado volvar a la pantalla de Telefe en abril o mayo "si el dólar y Mirko lo permiten". "Está más grande y será más complicado viajar con él", sostiene.

A pesar del apurón, Marley está distendido y sonriente. Con ganas de charlar y alejado de todo divismo a pesar de ser una de las grandes estrellas del canal. "Me gusta estar acá. Me divierte. Trato de transmitir eso a los participantes, por eso busco para que se relajen situaciones comunes que, quizás, me suceden a mí también".

-Ese es uno de los secretos de la "fórmula Marley": le hacés creer al público que sos uno más, cuando en verdad sos una figura estelar.

-Es que cuando leo la historia de los que concursan, aparecen vivencias propias. Además, busco que el televidente conozca y quiera al participante. Si a la gente no le interesa el que está jugando, le resta mérito si gana, no siente la misma alegría.

-Antes de estrenar, ¿"maratoneás" los episodios originales producidos en el exterior?

-No, los conozco y la producción me los explica en detalle, pero no me obsesiono con ver las temporadas de afuera, le busco mi sello. En El muro infernal hicimos una adaptación impresionante porque era muy formal y nosotros los convertimos en un delirio de humor que funcionó.

-Tiene que ver con cómo somos como televidentes. Nuestra idiosincrasia es bien diferente a la del público norteamericano o europeo.

-Somos latinos, tenemos otra forma de hacer televisión. En el exterior se asombran cuando adaptamos tanto los formatos y le incorporamos humor. En un reality como La voz, afuera anuncian al ganador y se acabó el programa. Acá lloramos, nos abrazamos, se produce una emoción generalizada. Es otra cultura.

"Soy estricto y me relajo cuando siento que está todo bien"
"Soy estricto y me relajo cuando siento que está todo bien" Fuente: LA NACION - Crédito: Alejandro Guyot

-Cuando el programa no es producción tuya, ¿te podés desprender de la mirada de productor o no relajás nunca?

-Soy metido, opino, siempre produje y sé cómo hacerlo. Hago saber mi parecer y sugiero cambios.

-Me da la sensación que debés ser extremadamente minucioso y exigente. ¿Casi insoportable?

-No es para tanto. Soy estricto y me relajo cuando siento que está todo bien. Hasta que no me siento cómodo o cuando, a la noche, me quedo pensando en lugar de dormir, ahí busco cambiar algo.

-¿Cómo manejás la ansiedad antes del estreno?

-Tenemos mucha expectativa porque el programa siempre anduvo muy bien. Se juega con elementos que están en la casa y eso permite que la gente lo pueda replicar en el hogar. Cuando salieron al aire las temporadas anteriores, se hacían los juegos en fiestas, en cumpleaños, en reuniones de amigos. Creo que volverá a suceder lo mismo. Es un formato súper familiar que une, lo pueden ver todos.

Una sola faz

¿En qué se diferencia Marley de Alejandro Wiebe? "No hago un personaje para el aire, no cambio mucho. Nos amalgamamos bastante"
¿En qué se diferencia Marley de Alejandro Wiebe? "No hago un personaje para el aire, no cambio mucho. Nos amalgamamos bastante" Fuente: LA NACION - Crédito: Alejandro Guyot

-¿En qué se parecen y en qué se diferencian Alejandro Wiebe y Marley?

-Somos lo mismo. No hago un personaje para el aire, no cambio mucho. Nos amalgamamos bastante. No encuentro una gran línea de separación donde diga "esto lo hago en la tele y esto otro, en mi vida". En un reality como Por el mundo soy yo ciento por ciento y en La voz... me concentro un poco más.

-¿Sentís que La voz Argentina ocupó un lugar vacante orientado a un público netamente familiar y ese es uno de los pilares de su éxito?

-La gente valora que se trate de un programa donde no hay peleas, donde todos nos llevamos bien. Buena onda, risas y talento, creo que podría ser la fórmula.

-La no violencia como procedimiento.

-Estamos cansados de las grietas, del ataque constante y de que todo sea pelea. La voz... llegó para demostrar que se pueden pasar los veinte puntos de rating sin ninguna agresión.

-Con La voz... se expuso que hay otras necesidades de consumo de las audiencias.

-Sí, pero también hay experiencias de programas basados en la agresión que cuando intentan tomar un rumbo diferente, de no agresión, les bajan los números. Hay un público que busca eso. En nuestro caso, se da lo opuesto. Sabemos que mucha gente que vio La voz... consume streaming y que regresó a la televisión abierta para ver el programa.

Cuestión de principios

"Buena onda, risas y talento, creo que podría ser la fórmula del éxito".
"Buena onda, risas y talento, creo que podría ser la fórmula del éxito". Fuente: LA NACION - Crédito: Alejandro Guyot

-¿Qué es el éxito?

-No tiene que ver con el rating, sino con llegar a lo que uno se propuso en la vida y eso puede ser algo gigante o chiquito. Una vez, estando con Susana Giménez en la India, unas chicas nos vinieron a saludar. Para devolverles la atención, les regalamos unas biromes que era lo único que teníamos encima. Las caras de felicidad de esas chicas, quienes inmediatamente empezaron a dibujar, no me las olvido más. Uno puede tener algo muy ínfimo y que te dé felicidad, eso es éxito. Mi hijo está comenzando a caminar, verlo dar unos pasos y que luego te mire y se aplauda a sí mismo, eso es felicidad.

-¿Sos competitivo?

-Sí, no lo puedo evitar. No puede no importarte que te vaya bien, pero no lo llevo a un lugar enfermo o que me produzca una energía negativa que afecte a mi cuerpo. Deseo que me vaya bien, pero no deseo que le vaya mal al otro. Soy positivo, no tiro mala energía.

-De hecho, en el medio, no tenés grandes enemistades.

-No me peleo con nadie, no soy de ese estilo. Si me agreden, me quedo mal, así que trato de resolverlo enseguida. Si intuyo que alguien tiene una energía dañina hacia mí, busco depurarla, de arreglarla. Me gusta mediar y si el otro no tiene razón, trato de lograr un acuerdo.

-Además, cuando se es estrella, pelear es sumergirse en un lodazal que resta estelaridad.

-No lo hago por eso, lo hago por mí. Los programas de chismes me tratan bien.

-¿Nunca recibiste una agresión mediática?

-Hace mucho alguien se la agarró conmigo y yo no entendía por qué, así que busqué solucionarlo. Si me cruzo a esa persona la encaro y le pregunto para poder solucionar el problema. Me quedo trabado con la energía negativa, no la puedo soportar, por eso busco remediar el malestar. No pretendo que todo el mundo me quiera, pero por lo menos que no me odien. No me gusta el odio.

-Tenés una presencia muy fuerte en las redes, mostrás a tu hijo; pero otros aspectos de tu universo personal están bien preservados. Algo difícil para alguien tan exitoso.¿Cómo hacés para manejar esa frontera de la vida privada siendo una figura tan conocida?

-No sé cómo sucedió. Supongo que es porque no les intereso. Tengo muy buena onda y no me meto con nadie. Hace unos quince años, una persona me atacó en la radio. Luego de eso, una señora me paró y me dijo: "Dijeron cosas muy feas, así que ese programa no lo escucho más". Debe ser por eso, no debe ser buen negocio criticarme. Cuando veo los programas donde se pelean, no puedo entender cómo vuelven a sus casas tan tranquilos después de haberle dicho barbaridades a otro. Yo no podría dormir si no voy a pedir perdón antes. Cuando veo esa violencia en la televisión, me hace mal. Trato de evitar ver eso.

Deseo que me vaya bien, pero no deseo que le vaya mal al otro. Soy positivo, no tiro mala energía

El país hoy

"De chico, soñaba con trabajar en la televisión y con ser padre. Trabajo en la televisión y soy padre. Ya está. No hay que pedir de más cuando uno ya está bien"
"De chico, soñaba con trabajar en la televisión y con ser padre. Trabajo en la televisión y soy padre. Ya está. No hay que pedir de más cuando uno ya está bien" Fuente: LA NACION - Crédito: Alejandro Guyot

-¿Qué reflexión te merece el cambio de paradigma que estamos transitando con respecto a cuestiones que hacen a la equidad de género? ¿Y qué lectura hacés de todo lo que está sucediendo en el ambiente artístico a partir de la denuncia de Thelma Fardín contra Juan Darthes?

-Me parece genial que se hable de todos los temas, pero hay que cuidar los modos. Está buenísimo lo que sucedió con el colectivo de actrices y la manera en la que se expresaron; pero, en cambio, hubo un caso en Bariloche donde una falsa denuncia terminó con el suicidio de un chico. Todo tiene una balanza en la vida. En los Estados Unidos también sucedió y hubo un momento donde, en las redes, se acusó a un montón de gente que no tenía nada que ver. Eso lleva a la frivolidad de acusar por acusar cuando una persona tiene una animosidad sobre otra y decide ir por ese camino, ya que hoy hay una sensibilidad mayor en la sociedad a respaldar esos temas. Todo tiene que pasar por el carril de la Justicia.

-¿Qué te falta en el trabajo y en tu vida?

-Nada. No soy híper ambicioso. No entiendo a la gente que quiere cada vez más. De chico, soñaba con trabajar en la televisión y con ser padre. Trabajo en la televisión y soy padre. Ya está. No hay que pedir de más cuando uno ya está bien.

-Y sobre todo con un presente social tan castigado.

-Hay que adaptarse a la Argentina. Es muy difícil hacer programas cuando bajan los sponsors. Pero, a pesar de todo, no viviría en otro país que no fuese el nuestro y he tenido la oportunidad de quedarme en los Estados Unidos. Cuando entrevistaba a figuras del nivel de Madonna, me lo han propuesto, pero no quise. Hoy tendría otra vida y no sé si es la que me haría feliz.

-¿Cómo ves el país?

-Está complicado. Pero también creo que hace cuatro décadas que está complicado. Tengo 48 años y no recuerdo una época donde no hayamos protestado, dicho que estábamos en crisis, preocupándonos por el dólar.

-¿Tenés alguna simpatía partidaria?

-No soy de ningún partido político, los he votado a todos. Voy probando y viendo. Nuestras crisis tienen que ver con lo que somos todos nosotros juntos. Acá gana un partido y el que pierde no apoya, sino que pone piedras en el camino y así siempre nos va ir mal.

-El ser padre, ¿te cambió la mirada con respecto al país, te angustian cuestiones que antes no tenías en cuenta?

-Cuando ves que la Argentina no avanza, es triste porque uno quiere un mejor país para su hijo, pero tengo esperanza, tenemos que ver qué sucede este año, hay que tener fe. Tenemos todos los elementos para que a la Argentina le vaya bien, falta que nosotros queramos.

Nuevas paternidades

Marley y su adorado Mirko, dos estrellas de las redes sociales
Marley y su adorado Mirko, dos estrellas de las redes sociales Crédito: Instagram

-Hablabas de tu deseo prematuro de ser padre, ¿la experiencia fue como la soñabas?

-Siempre quise tener un hijo, jugar con él, pero debo reconocer que todo es más intenso. Cuando le conté a mi mamá que iba a ser papá, lo primero que me dijo fue "mirá que no es lo mismo que tener un perro". Es mucha responsabilidad y nunca se termina. Uno como padre está preocupado eternamente. Ahora estoy pendiente de que Mirko camine y no se caiga. Antes fueron los dientes y los cólicos. Y vendrán un montón de problemas más, pero son preocupaciones lindas.

-A pesar de la banalización que sufren las redes, mostrar tu paternidad resulta aspiracional y referencial.

-Creo que es muy positivo mostrar que hay otro formato de familia, poder abrirle la cabeza a mucha gente. Muchos me consultan en las redes cómo se hace, qué camino tomar. Creo, entonces, que la historia de Mirko sirve, vale la pena contarlo porque ayuda a un montón de gente que desea tener hijos, que quiere conocer el tema de la subrogación y no encuentra la manera de hacerlo. En la Argentina no tenemos las leyes adecuadas y convivimos con mala información.

-¿Cómo manejarás la exposición de Mirko a medida que pasen los años?

-Cuando vaya creciendo, él decidirá el nivel de exposición que quiera tener.

-¿Pensás en darle hermanos a Mirko?

-Sí, pero me voy a tomar mi tiempo para decidirlo. Un hermano para Mirko será un gran trabajo y una gran responsabilidad, así que lo quiero hacer bien y no porque sí.

-Para concretar algunos objetivos personales, hay gente que es muy dependiente del amor de pareja. ¿Cómo es en tu caso?

-Mi grupo familiar y de amigos está siempre cerca. Tengo los sentimientos bastante controlados. Puedo estar en pareja, pero no soy tan dependiente.

-¿Estás en pareja?

-No, pareja... No. Viendo...

-Es todo un cambio en vos la posibilidad de insinuar, contar o mostrar ese aspecto de tu vida.

-Sí, no sé... Sucede que no depende solo de mí, depende también de la otra persona, no es una decisión solo mía.

-¿Esa otra persona es la que apareció en las redes con Mirko en brazos?

-No sé... no sé...

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