Pantalla adolescente: cuando la televisión no llega a madurar

La pubertad se transformó en uno de los temas más utilizados por la ficción y los reality shows
Natalia Trzenko
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18 de julio de 2011  

"Es un paria en la escuela y en la vida. Tiene un solo amigo; las chicas no le dan bola y está harto de todo eso. Está cansado de ser un don nadie; quiere ser bueno en el deporte que practica; quiere ser popular; quiere conseguir chicas." Hasta acá, la descripción corresponde a la de un adolescente como cualquier otro. Pero el muchacho del que habla Tyler Posey no es únicamente el típico alumno de secundario, preocupado por tener que ir solo a la próxima fiesta. Es que el actor, de visita en Buenos Aires, interpreta la serie Teen Wolf que emite Sony Spin. Uno de los tantos programas que utilizan a la adolescencia como materia prima esencial para sus historias. Ya sea utlizando elementos sobrenaturales y fantásticos como la licantropía, el vampirismo y la hechicería o intentando acercarse a la experiencia real de la pubertad, la TV tiene tantos adolescentes en su pantalla como los clubs de fans de Crepúsculo .

De hecho, el romance entre una estudiante de secundaria humana y un vampiro de más de cien años condenado a caminar por los pasillos de la escuela por toda la eternidad propulsó una gran cantidad de series en las que los clásicos amantes adolescentes, Romeo y Julieta, reaparecen, pero esta vez sus encuentros están llenos de colmillos, gruñidos y teléfonos celulares. Así sucede en The Vampire Diaries y Teen Wolf, dos exitosas ficciones que eligen poner todo la carga de las hormonas adolescentes en los impulsos animales de sus sensuales monstruos.

"Scott es muy inocente y es un muy interesante contraste de sus dos partes, porque el lobisón no es nada inocente; es un asesino maniático; está loco; es un animal, básicamente. Y me parece que ese contraste funciona como una muy buena metáfora de la pubertad", aporta Posey, que en la serie pasa mucho tiempo en paños menores y exhibiendo sus músculos. Es que la lección de sus antecesoras fue muy clara: sublimar el deseo sexual adolescente en vampiros y lobisones está muy bien, siempre y cuando los muchachos y las chicas en cuestión sean lo suficientemente bellos y torneados para inspirar a sus seguidoras.

Nadie es perfecto

Claro que el adolescente televisivo modelo 2011 es mucho más amplio y variado que aquellos que viven entre el gimnasio y los cuentos de terror. Pero eso no quiere decir que se sientan menos excluidos y bichos raros que brujas, licántropos y vampiros. En la escuela secundaria, todo el mundo se siente extraño, fuera de lugar y muy, pero muy incomprendido.

"Cuando uno tiene 16 años, piensa que nada es más importante que tu mundo, tu propia vida. Si tu novio te deja, es el fin de tu mundo. Todos recibimos una mala nota o nos peleamos con nuestros padres alguna vez. En esa época, cada cosa que te pasa es dramática e intensa, y por eso me parece que ese momento de la vida es un terreno tan fértil para la ficción", dice Crystal Reed, que en Teen Wolf interpreta a la dulce, pero decidida Allison, novia del muchacho lobo adolescente y descendiente de una larga línea de cazadores de lobisones.

Toda esa intensidad y esas vidas siempre al borde del precipicio emocional se traducen en programas como Skins, un relato repleto de sexo, droga y muchos conflictos emocionales tanto en su versión original británica como en la fallida norteamericana que emite MTV o Pretty Little Liars (Boomerang), que gira en torno a cuatro bellas y populares amigas que, además, podrían haber asesinado a la líder de su grupo. Lejos de la ternura típica de los ciclos para adolescentes de Disney como el flamante Súper Torpe (ver aparte) o de los programas más bien empalagosos que retratan una pubertad de la década del 50 como Grachi, de Nickelodeon, está el exitoso Glee, que se transformó en un culto al perdedor sub-20. Tal es la influencia del programa musical que hace poco Fox estrenó The Glee Project. En el concurso de talento los participantes –todos talentosos cantantes–, corren el riesgo de ser expulsados del programa por ser demasiado "perfectos" y "normales".

Un adolescente cómodo con su vida, su cuerpo y su identidad no es lo que la TV está buscando. Allí está entonces la serie dramática The Secret Life of the American Teenager (Boomerang) en la que una dulce chica de 16 años queda embarazada de un chico que no es su novio y decide tener a su bebe a pesar de todos los obstáculos que se le presentan. Algo similar a lo que cuenta el reality show de MTV Teen Mom, la excelente serie documental que se transformó en un éxito inesperado en los Estados Unidos. Claro que para muchos, lejos de ser una buena herramienta de prevención contra el embarazo adolescente, el programa llegó a incentivarlo por la popularidad que consiguieron las jóvenes madres que lo protagonizan. Tanto rating sumó Teen Mom –que comenzó en realidad como el especial 16 y embarazada–, que ya consiguió dos marcas de un verdadero suceso televisivo: se realizó una segunda temporada y dos de sus protagonistas tuvieron que ingresar en una clínica de rehabilitación. Frente al éxito empezaron a producirse ciclos similares como Adolescentes rebeldes, que emite Discovery Home & Health. En ese programa, los adolescentes borrachos, egoístas y siempre iracundos son enviados a granjas correccionales que harían temblar de terror a los alumnos de Degrassi: Next Generation, una ficción canadiense (CityFamily) que en un capítulo cualquiera puede combinar la historia de la banda de rock de la escuela con el romance fallido de una de sus protagonistas. Pero, lejos de encerrarse a llorar al ritmo de su banda preferida, la chica tiene que ir al médico porque su ex novio podría haberle contagiado una enfermedad venérea.

Está claro que –a diferencia de lo que sucede en la vida real–, para la pantalla chica, cuanto más problemática y traumática sea la adolescencia, mucho mejores serán las historias para contar.

GLEE

Chicos talentosos, marginados y que deben lidiar con el ostracismo social y la homofobia (Fox).

SKINS

Crudo retrato de un grupo de amigos en los que la promiscuidad y las drogas son cuestiones cotidianas (MTV).

TEEN MOM

Docurreality de MTV que sigue a cuatro madres adolescentes. Ya va por la segunda temporada

THE GLEE PROJECT

Reality de concurso en el que se busca al joven más talentoso y más conflictuado posible (Fox).

GRACHI

Una brujita adolescente que canta y baila mientras aprende a controlar sus poderes. De Nickelodeon.

CANDELA VETRANO, DE CASI ÁNGELES A SÚPER TORPE

Candela Vetrano, aquella dulce y atrevida niña que apareció por primera vez en la pantalla chica en Agrandadytos y hoy tiene 19 años, tiene su primer protagónico como Poli Truper, una superheroína cuya característica principal es su incipiente torpeza para manejar sus poderes. Eso de romper, caerse y jugar es divertido, pero también requiere un entrenamiento físico y unos cuantos moretones, algo a lo que Poli se tuvo que adaptar. "Llego a casa y me encuentro con moretones que no sé de dónde salieron. Yo no soy torpe; tengo la torpeza de cuando sos chico, pero no es una característica que me representa", confiesa la joven actriz, en una visita hecha por La Nacion al set de grabación de Martínez, de Súper torpe, la serie que hoy, a las 17.30, estrena Disney Channel.

Como toda heroína, Candela no va a atravesar sus aventuras sola y tendrá su propio galán, sin superpoderes, pero con una guitarra. Para ese papel, Pablo Martínez –otro ex integrante de Casi ángeles como ella–, interpretará a Félix Tarner, el vecino de Poli, del que se enamorará en esta nueva tira de adolescentes, que en los próximos meses llegará la pantalla de Telefé.

La historia comenzó hace más de un año, cuando Tomás Yankelevich decidió hacer un programa televisivo para la misma franja etaria en la que se lucía su madre, Cris Morena. La ficción, producida por RGB y Utopía, para Disney y Telefé, debió cambiar de director cuando Yankelevich fue designado director de programación de este último canal; hoy, su coéquipier Mauro Scandolari ocupa su lugar.

Como una apuesta tanto para el mercado nacional como internacional, Súper torpe cuenta con una gran cantidad de efectos especiales y, con ellos, un amplio equipo de producción.

Poli (Vetrano), con un traje colorido diseñado por su mejor amiga, Mía, tiene poderes que no sabe cómo manejar, sobre todo cuando está nerviosa o cuando da rienda suelta a sus sentimientos. Por eso, todo es un acto de torpeza en sí mismo y desata varios desastres, que van desde congelar a todos sus compañeros de colegio, hasta quedar atrapada en la pared con medio cuerpo adentro y medio cuerpo afuera al intentar teletransportarse. Esta chica, que a lo largo de los capítulos tendrá que ir aprendiendo a dominarse, vive con su madre y su hermano Filo, que es sumamente inteligente, y la ayuda a esconder su secreto y a tapar las torpezas que comete. Frente a su casa vive Félix (Martínez), su nuevo vecino y compañero de escuela, del que se enamorará perdidamente. Y para completar la escena, una niñera china, Chin Chan –que es, en realidad, entrenadora profesional de superhéroes– la irá guiando en su carrera de heroína.

Este es el primer trabajo que Vetrano y Martínez hacen después de las cuatro exitosas temporadas de Casi ángeles (tira en la que ella estaba enamorada de él, pero no era correspondida), y también es el primer protagónico de ambos. "La verdad, que lo que me pasa a mí, y creo que a Cande también y a todos, es que la extrañamos a Cris y extrañamos que no esté seimpre con nosotros. A mí, Cris siempre me dio su confianza; empecé a actuar gracias a ella, y me dio un montón de cosas", explicó Martínez.

Luego de la muerte de su hija, Romina Yankelevich, la exitosa productora televisiva decidió alejarse de la TV y dejó un vacío en la programación adolescente y también en los jóvenes que crecieron con ella, tanto entre los actores como en los televidentes.

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