Quién quiere ser millonario: a los 13 años tuvo anorexia, llegó a pesar 35 kilos y estuvo al borde de la muerte

Delfina hoy tiene 18 años.
Delfina hoy tiene 18 años.
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14 de septiembre de 2019  • 00:25

Esta historia comienza por el final, porque es feliz. "Quiero llevar a mis papás de viaje, en este tiempo ellos dieron mucho por mí y yo se los quiero devolver de alguna manera. Me gustaría a modo de agradecimiento que hagamos un viaje los tres", así explicó Delfina Carlé en el estudio de Quién quiere ser millonario el destino de los 30 mil pesos que ganó.

A los 13 años Delfi dejó de comer, y aún hoy con 18 no sabe muy bien cuál fue el disparador pero sí por qué siguió: "Empecé a adelgazar y adelgazar, era muy chiquita. Y la gente me decía 'estás más flaquita', ' te ves más linda más flaquita', y creo que por eso seguía adelgazando".

Una historia impactante: Delfina padeció anorexia y compartió lo que vivió. Fuente: Telefe

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La mirada del otro comenzó a ser un condicionante, y así Delfina llegó a la anorexia: "Si tenía una merienda con amigas la evitaba, lo mismo que una salida a cenar con mi familia. Cuando almorzaba o cenaba con ellos en casa escondía la comida en la ropa. Me acuerdo que mi mamá me llevaba el desayuno a la cama, me tomaba lo líquido, y lo sólido lo escondía en la bombacha. Después la comida era para los perros o la tiraba al tacho de basura".

A pesar de ser hija única y tener la completa atención de sus padres, al principio ellos no supieron ver lo que le sucedía: "Mi papá es médico, pero creo que me vio con ojos de padre. Muchas veces no se dan cuenta o no se quieren dar cuenta. Amigos y familiares les decían, pero me hicieron estudios que salieron bien a pesar de que estaba muy mal", le contó la participante a Santiago del Moro.

Hasta que la situación se volvió insostenible, "en un momento de mi vida me sentí sola. Sentí que me había alejado de mis amigos, de mi familia, y ahí me dí cuenta de que me estaba pasando algo. Ahí le pedí ayuda a mis papás". Delfi llegó a tener que usar una silla de ruedas para poder desplazarse, y después estuvo internada peleando por su vida. En ese momento pesaba 35 kilos.

Hoy, Delfina está mucho mejor, mira hacia atrás y hace su balance: "Lo que más necesita una persona es amor. Yo no te miento, tenía un montón de cosas para ser feliz y sin embargo me sentía vacía. No me alcanzó, necesitaba amor, un abrazo, un beso, que me dijeran 'va a estar todo bien'. No venimos al mundo para gustarle al otro. Entendí que tenía que vestirme y maquillarme para mí misma, hacer las cosas por mí y no por la mirada de los demás".

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