Quién quiere ser millonario: Susana habló de los rumores de romance con Sandro y de su reencuentro con Roviralta

Susana Giménez en el festejo por los cien programas de Quién quiere ser millonario.
Susana Giménez en el festejo por los cien programas de Quién quiere ser millonario.
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3 de septiembre de 2019  • 01:06

La participación de Susana Giménez en Quién quiere ser millonario comenzó el domingo. Para festejar sus primeras cien emisiones, el programa que conduce Santiago del Moro decidió invitar a la diva para que juegue. Sin embargo, lo que se vio el fin de semana fue apenas un adelanto. Luego de contestar correctamente la pregunta de 50 mil pesos, se abrió un paréntesis de suspenso que concluyó en la emisión habitual del lunes.

Susana aprovechó el clima distendido que propicia el conductor entre pregunta y pregunta para contar algunos detalles de su vida poco conocidos. Así, confesó que no volvería a China y que, en cambio, sueña con dos destinos que todavía no visitó: "Tengo que ir a Turquía. Y el otro día, en el programa de Marley, vi Marruecos y me encantó".

Además, si bien su camino hacia el estrellato estaba casi asegurado, contó que podría haberse torcido hacia la indumentaria: "Si no hubiera sido actriz, me habría gustado hacer ropa, ser diseñadora de moda. Es tan raro el destino de cada uno. Yo creo que está marcado. De chica iba al cine con mi abuelo y, cuando volvía a casa, empezaba a hacer lo que había visto en la película. De pronto era Rita Hayworth, Jane Powell... El día que traje a Jane al programa y la pude abrazar casi me muero. Ella no podía creer que la admirara tanto".

Susana también recordó una anécdota con Sophía Loren que sucedió cuando estuvo en su programa. "Le temblaba el labio. Cuando voy al camarín a saludarla le pregunto por qué le pasaba eso y me contesta (en italiano): 'Estoy nerviosa, no dormí en toda la noche'. Y yo le decía: 'Sos la más grande del mundo, no podés estar nerviosa'".

A la hora del amor, la diva -que ganó medio millón de pesos, con el fin solidario de donarlo a la Casa del Teatro-, se animó a las confesiones: "Obvio que he sido infiel en mi vida. No conozco a nadie que si le han sido infiel no retruque un poco. No me arrepiento porque lo pasé bárbaro toda mi vida".

Del Moro aprovechó la puerta que abrió Susana y le preguntó sobre aquel reencuentro con Huberto Roviralta en el piso del programa. Lo que entonces se consideró una sorpresa, en realidad fue una calculada operación televisiva: "Fue una idea de producción, yo sabía que iba a estar ahí porque me tuvieron que pedir permiso. Lo que pasa es que ese día nosotros competíamos con Marcelo Tinelli... Imaginate que yo quería ganarle, y le gané". También, entre ironía, sarcasmo y frescura aclaró que ese encuentro fue sin plata de por medio: "Creo que si le pago algo más hay que matarlo, con toda la que tiene y se llevó".

Quedaba un tema por aclarar en el listado de sus amores: el rumor nunca confirmado de su affaire con Sandro. Santiago fue directo y la conductora, con incomodidad calculada, enseguida le respondió: "Pero escuchame, ¿yo vengo a jugar a las preguntas y vos me decís eso? Filmamos una película -Tú me enloqueces, en 1976, de la que Sandro también fue director-. Solo nos 'visitábamos' en ese momento. Él estaba de novio y yo también. Encima parece que la mina era celosísima. Yo miraba para todos lados y preguntaba: '¿cuál es?', y él me contestaba: 'No te puedo decir, pero hoy no nos acerquemos porque está acá'. Pero no, no pasó nada".

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