Quién quiere ser millonario: Una "noche griega", entre baile, emoción y platos rotos

Mario y Pepe no se veían desde hacía treinta años.
Mario y Pepe no se veían desde hacía treinta años.
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23 de julio de 2019  • 00:51

Desde hace tiempo que Quién quiere ser millonario se convirtió en mucho más que un programa de preguntas y respuestas. Historias de vida, situaciones insólitas y participantes inolvidables, todo puede pasar en el programa que conduce Santiago del Moro.

Panayiotis Kanyas (Pana, para los amigos) tiene 84 años, nació en Grecia, y llegó a nuestro país a los once. De traje impecable y modales acordes, el participante contó cómo fueron sus primeros años en un país del que no conocía ni siquiera el idioma: "Tuve que aprender a leer, a escribir solo, mirando revistas. No fui al colegio, todo lo aprendí yo mismo, o preguntándole a otros chicos argentinos".

Todo fue nuevo para Pana, que adoptó el nombre de Mario, y como cualquiera en su situación se aferró a los amigos. Así llegó al club del barrio: "Yo no solo no sabía hablar español sino que nunca había jugado al fútbol, pero había un equipo que se llamaba Flecha roja. Y empecé a ir, y cada tanto me ponían a jugar un rato".

Mientras el participante hablaba, el conductor empezó a prestar atención a un señor que desde la platea se emocionaba y hablaba cada vez más fuerte. "¿Se conocen?" pregunto, y la respuesta llegó desde la tribuna: "¡Mario, soy Pepe!". La casualidad televisiva hizo que uno de los amigos de la infancia, compañero de aquel club y más tarde de un curso de dibujo mecánico en una escuela nocturna, estuviera entre los espectadores.

El abrazo del "Griego" y el "Gallego", que no se veían desde hacía 30 años, emocionó a todos, empezando por el conductor, que se apuró a aclarar pensando en los incrédulos que pueblan las redes sociales: "Van a empezar a hablar bol., que está todo armado. Pero yo les juro por mis hijas que no puedo creer este momento. Qué chico es el mundo".

La emoción ocupó el lugar destinado al concurso, y ni participantes ni conductor estaban ya seguros por qué pregunta iban. Dispuestos a que siga la fiesta comenzó a sonar la "Danza de Zorba" -compuesta por Mikis Theodorakis para la película Zorba, el griego-, mientras aparecieron convenientemente unos cuantos platos. Y mientras el participante demostraba su talento para el baile, el conductor se dedicó a romperlos contra el piso.

En esta misma clave festiva transcurrió la participación de Pana, que se llevó 100 mil pesos, y se despidió no solo agradeciéndole al programa, sino también al país que le dio asilo: "Hace 70 años que vivo acá. Argentina me dio todo, mis hijos, mis nietos y mi trabajo. A la Argentina la quiero igual o más de lo que la puede querer cualquier argentino".

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