Se dilatan las definiciones por el rating

La Cámara de Control no llegó todavía a un acuerdo
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4 de mayo de 2003  

Aunque se había anunciado que la pasada semana sería definitoria respecto del rating televisivo e Ibope, tales decisiones quedaron en suspenso por parte de la Cámara de Control de Medición de Audiencias (CCMA), organismo que agrupa a anunciantes, agencias de publicidad, centrales de medios, canales de televisión y productoras independientes.

El lunes último, la CCMA había dado comienzo a una asamblea general cuyo objetivo era definir si:

a) se le encargarían a Ibope coincidentales telefónicos; o

b) se le diría a Ibope que siguiera utilizando el método de people-meters con los hogares cuya confidencialidad no había sido violada.

Ese lunes no se llegó a ningún acuerdo y se pasó a un cuarto intermedio para el día siguiente. Lo mismo se repitió el martes. En la tarde del miércoles todo indicaba que la CCMA se decidiría por la segunda opción -sostenida por los anunciantes, que consideran más adecuada la medición con people-meters-, pero tampoco se hizo pública ninguna determinación conciliatoria.

Así, se llegó a anteayer sin noticias oficiales acerca de qué sistema será utilizado para la obtención del rating hasta que Ibope pueda armar una nueva muestra de hogares. Mientras tanto, algunos canales (Canal 13 y América) realizan sus propias encuestas telefónicas, método que sirve como orientación para los ejecutivos de las emisoras, pero que resulta exiguo para la planificación comercial de los anunciantes.

Estado de incertidumbre

De esta forma, la televisión argentina llegó a su segunda semana sin mediciones de rating, una abstinencia que provoca dolores de cabeza a la mayoría de los gerentes de programación e incertidumbre a los anunciantes que compran los espacios publicitarios en esos canales. Por ello, a partir de mañana, la CCMA, presidida por Héctor del Piano, debería poder poner punto final a las dilaciones y consensuar una toma de posición dentro de ese organismo para evitar no solamente el vacío de información, sino la apropiación de ese espacio por métodos escasamente rigurosos.

De hecho, en estos días se han consultado con frenesí datos provenientes de encuestas telefónicas cuyas cifras difieren hondamente del rating que hasta hace dos semanas brindó Ibope. Ello se debe a que, justamente, el método telefónico carece de la rigurosidad científica con la que cuenta el sistema de people-meters, que defienden los anunciantes y al que intentarían volver lo antes posible para evitar distorsiones en el mercado.

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