Tiempo de recambio: en busca de la serie favorita

Con el final de Dr. House, esta noche, la televisión de culto busca la nueva ficción que se convierta en gran suceso
Natalia Trzenko
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21 de junio de 2012  

Nunca habrá otra igual. Lo que se fue ya no volverá. No hay peor pesimista que el espectador de series el día del final de su ficción favorita. La sensación de pérdida irreparable borra de la memoria los malos momentos, esas temporadas flojas y aquellos personajes decepcionantes. Frente a la despedida final -se verá esta noche a las 22, por Universal luego de la maratón de episodios favoritos–, se le perdonan a Dr. House sus últimos tiempos, se recuerda la gran etapa de la séptima temporada cuando Cuddy todavía era parte de la mezcla y el sentimentalismo no había modificado la relación entre el doctor misántropo y su contraparte ideal, Wilson. No es un fenómeno novedoso que ante el final de un éxito los pasados pecados se olviden y la necesidad de encontrar esa otra serie que llene el espacio vacante se vuelva odisea. Es que pocas cosas son más contradictorias que la búsqueda del consumidor de series, y por ende la de sus productores, ante el síndrome de la pantalla vacía de ficción. Se trata de buscar algo que aporte el mismo nivel de satisfacción que el programa perdido y al mismo tiempo sea completamente diferente. Así, cuanta más repercusión tuvo el ciclo que se fue, más esfuerzo y obsesión genera encontrar su reemplazo. De un lado y del otro de la pantalla.

Este año se despidieron Dr. House y Desperate Housewives, dos topadoras de rating y grandes negocios a las que la TV norteamericana necesitará buscarles no tan idéntico reemplazo. Unos reemplazos que eventualmente llegarán a los espectadores locales a través del cable o –para los impacientes– por Internet. Claro que del cierre de un éxito al nacimiento de otro hay mucho trecho por recorrer y más intentos fallidos que triunfos. Si no, que lo digan quienes todavía siguen buscando la nueva Lost, un reluciente Los Soprano y esa maravilla que se le acerque, aunque sea al talón de los Manolo Blahnik, a Sex and The City. Tal vez llegue un tiempo en que productores, público y medios dejen de comparar todo lo nuevo con lo que ya pasó. Y hasta es posible que esquivando esa pesada carga del pasado les empiece a ir mejor. Después de todo, Alcatraz podría haber sobrevivido más allá de la primera temporada si no le hubiéramos endilgado el mote de la Lost 2.0. Otra isla, otro misterio y Jorge Garcia intentando –sin éxito– ya no ser Hurley. Lo dicho, quizás alguna vez lo que viene en televisión no sufra en y por comparación con lo que ya fue. Pero esta temporada no será esa vez. En esta temporada –la que viene hacia septiembre en realidad– seguiremos buscando lo viejo en lo nuevo y pidiéndole que nos encante desde un principio. Una exigencia que algunas series podrán esquivar para hacer su propio camino y otras cargarán como piedra al cuello hasta la fatal cancelación. Aquí va un repaso de las mejores candidatas que se vienen.

Elemental pero tan difícil

Con el último cuadro del último capítulo de la última temporada de Dr. House todavía entre la retina y el cerebro, los fanáticos penan el final y al mismo tiempo buscan un nuevo objeto de deseo. Puede que Elementary sea justo lo que el doctor les recetó. Es que si House se inspiraba y rendía homenaje a Sherlock Holmes usando sus habilidades deductivas para la medicina, la nueva serie acortará caminos y será un policial hecho y derecho. Aunque un poco torcido también. Como Sherlock, la versión de la BBC que trae al siglo XXI los misterios creados por sir Arthur Conan Doyle, Elementary también imagina al detective asocial en el mundo de hoy aunque en lugar de Londres el tipo vive en Nueva York y su John Watson es una Joan, una médica caída en desgracia que trabaja como su acompañante terapéutico. Tal fue el impacto de Dr. House que para paliar su ausencia no alcanzaba con un reemplazante y a alguno se lo ocurrió la gran idea de resucitar a Hannibal Lecter para la TV. La serie se llamará Hannibal y mostrará al asesino serial y superinteligente colaborando con un agente del FBI para atrapar a uno de los suyos. Y manteniendo la fórmula Dr. House de importar actor de carácter europeo para hacer televisión, el protagonista de la nueva ficción será el danés Mads Mikkelsen, villano de Casino Royale, potencial maldito de la próxima Thor y mejor actor en el último Festival de Cannes.

Y si reemplazar al personaje de Hugh Laurie viene difícil, la tarea de encontrar la nueva Lost ya parece un guión de la difunta serie. Flashforward no pudo, Alcatraz tampoco y ni siquiera le alcanzó con la producción de J.J. Abrams, que, de todos modos, no se rinde. Esta temporada el creador de Lost pondrá su firma en Revolution, una ficción que imagina que un día, por razones desconocidas que se irán desarrollando capítulo a capítulo, la electricidad deja de funcionar en el mundo entero, que de a poco regresa al estado anterior a la revolución industrial. Grandes escenas de acción, desastres, un mundo distinto pero parecido al conocido y un misterio por descubrir. Si suena a Lost pero no es Lost debe ser Revolution. Y si ésa tampoco funciona, la buena noticia es que Damon Lindelof, cocreador y responsable de la historia de la isla, volverá a trabajar en TV después de unos años de dedicarse a escribir guiones de cine (Cowboys y aliens y Prometeo). Claro que para que su regreso se traduzca en programas falta, y la televisión necesita material nuevo constantemente. Muchas pruebas para, en algún momento, dejar de cometer errores. Así, aun antes de que Desperate Housewives terminara su marcha ya se había lanzado Good Christian Belles o GCB, la serie que Sony acaba de estrenar pero que en su país de origen ya dejó de existir como posible reemplazo.Para ocupar el espacio de serie/telenovela femenina la candidata más firme es Mistresses. Basada en un éxito de la TV británica, la serie cuenta la vida amorosa y más bien tormentosa de cuatro amigas íntimas. Una cruza entre Desperate... y Sex and the City, que a ocho años de su final sigue siendo referencia cada vez que un grupo de mujeres protagoniza una ficción. De hecho, este año habrá más de una serie que remitirá al mundo de Carrie y sus amigas. La más directa será The Carrie Diaries, que mostrará la vida de adolescente del personaje que hizo famoso Sarah Jessica Parker. Además, las comedias femeninas Girls y The Mindy Project referirán de manera más o menos irónica y menos glamorosa pero muy inteligente al Manhattan de cuento de hadas de aquella serie.

Esa que junto a Los Soprano posicionó a la señal premium HBO en productora de programas que son más evento cultural que televisión. Una marca muy difícil de sostener y que en los cinco años que pasaron desde el final oscuro, para algunos decepcionante y para otros sublime, de la saga mafiosa de David Chase ningún ciclo consiguió emular. Puede que la inminente Newsroom, escrita por el genial Aaron Sorkin (Sports Night, The West Wing y Red Social) y protagonizada por Jeff Daniels como un conductor de noticiero al borde del colapso nervioso, alcance nuevas alturas para el canal que ni siquiera la producción de Martin Scorsese con sus buenos muchachos de época en Boardwalk Empire logró. Habrá que esperar para verlo. Porque si hay algo que es seguro en la industria televisiva es que buscar un éxito teniendo probados elementos para lograrlo no alcanza para obtenerlo. Si no que lo diga Matthew Perry, que desde que dejó atrás a Chandler Bing y al resto de los Friends arma y encabeza proyectos que no podían fallar pero fallaron. En esta nueva temporada el hombre tendrá nueva serie, Go On, una comedia dramática en la que interpretará a un conductor de radio que, afectado por la muerte de su esposa, hace del sarcasmo y el maltrato a sus pares un arte. Otro misántropo encantador, otra contradicción andante como Gregory House, el doctor que esta noche dejará la TV que ya está buscando quién lo reemplace.

LA AVANZADA DE CHARLIE SHEEN Y SU IRA

A veces los programas terminan y otros vienen a ocupar su lugar. Y a veces los programas no terminan pero igual les aparece otro a copar su parada. Ese es el caso de Two and a Half Men, que desde que puso de patitas en la calle a Charlie Sheen y sumó a Ashton Kutcher a su poco inspirada fórmula pasó de gran éxito a blanco fácil. Y ahora quien intentará moverle la estantería será el propio Sheen. El 19 de julio, a las 21, por TBS Veryfunny, comienza Anger Management, la comedia con la que el actor intentará convencer al mundo de que sin él la TV se está perdiendo algo. Para no perder la costumbre, Sheen interpretará a otro Charlie (como en Spin City y Two and a Half... ), aunque esta vez se trate de un ex jugador de béisbol -su primera vocación- que arruinó su carrera por cuestiones de temperamento y que ahora es un terapeuta que ayuda a otros a controlar su ira. Si Sheen logra manejar su locura el tiempo suficiente para terminar de grabar la temporada, puede que a Two and a Half Men le llegue el tiempo de jubilarse.

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