TV argentina: el cable crece y quiere más

La televisión abierta no puede parar su crisis de creatividad y los números ya no le cierran; asfixiada entre reality shows y programas de chimentos y archivos, decrece su audiencia
Pablo Sirvén
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20 de marzo de 2011  

El dato frío y duro indica que globalmente la televisión abierta ha perdido en los últimos seis años 5,5 puntos de rating.

¿La gente está viendo menos TV? De ningún modo, cada vez la sintoniza con mayor pasión e intensidad: baste decir que si, en 2005, cada televidente argentino se exponía a ella un promedio diario de 5 horas y 44 minutos, durante el año pasado, según Latin American Multichannel Advertising Council (Lamac), esa cifra se incrementó nada menos que a 5 horas y 55 minutos.

¿Cómo se explica? El cable crece sin parar, mientras la TV gratuita disminuye y, salvo algunas apuestas del prime time, amplía el ocaso del resto de su grilla donde programas de chimentos, de archivos y de paneles intentan llamar la atención, gastando (neuronas y pesos) lo menos posible. De hecho, según el estudio consignado, de esas 5 horas 55 minutos de exposición diaria a la TV, 3 horas 15 minutos se las queda el cable.

En tanto decrece la importancia de la TV abierta, Lamac informa respecto del cable que el share de audiencia creció un 7% en 2010 y un 6% en los primeros meses de este año. La tragedia que aún sacude a Japón, por ejemplo, aumentó, como es lógico, la audiencia televisiva, pero mientras el encendido de los canales por aire se mantuvo con una audiencia estable, las primeras horas tras el tsunami, la TV paga, según la agencia de medios Midshare Argentina, aumentó un 8,3% (ver título aparte).

El fenómeno del crecimiento significativo de la TV por abono no es estrictamente local ya que se inscribe en un aumento explosivo de ese sistema en toda América latina en estos últimos tres años en un más que significativo 52%. El porcentaje de hogares con TV paga en la región ya alcanza al 35% del total, lo que equivale a 42,5 millones de hogares que pagan por ver TV. Según Gary McBride, presidente de Lamac, esta expansión demuestra que "países como Brasil, México y Chile están en vías de alcanzar niveles de penetración similares a Colombia y la Argentina, en donde casi el 80% de los hogares ya tiene TV paga".

Los datos son coincidentes con los que incluye el Anuario 2010, que acaba de publicar el sitio especializado televisión.com.ar.

"El encendido de la televisión abierta –apunta su director general, Martín Rodríguez– viene bajando año tras año. En 2009 lo había hecho por sólo una décima, pero en 2010 volvió a tomar impulso: bajó 9 décimas. Es el encendido más bajo de los últimos siete años."

El contraste con el cable es más que evidente: "En la evolución de horas invertidas en promedio por día, segmentando las dedicadas a TV abierta y TV paga –consigna un informe de Lamac–, se evidencia un incremento notable del 8,96% para canales pagos, frente a una disminución de 8,75% para canales de aire".

En el compendio de casi 300 páginas de television.com.ar, que viene publicando año tras año desde 2004, se afirma que "la TV paga e Internet son los refugios elegidos por aquellos televidentes que no se sienten a gusto con los contenidos de la TV gratuita". Y agrega que ya no se registran más picos de 50 puntos, a no ser que se trate de algún acontecimiento fuera de serie. Así, por ejemplo, la goleada de Alemania que nos eliminó del Mundial, en julio pasado, fue lo más visto del año (53,1 puntos, según Ibope). Además del campeonato de fútbol, dominaron la atención televisiva en 2010 hechos muy conmocionantes, pero por motivos distintos, como la odisea de los mineros chilenos y la muerte de Néstor Kirchner, aunque el público se inclinó a seguirlos por las señales de noticias del cable.

Fuera del fútbol, ya nadie puede soñar con alcanzar los 50 puntos de audiencia, ni siquiera la figura hegemónica de la TV actual, Marcelo Tinelli, que durante 2010 logró un altísimo rating promedio de 29,9 puntos (el más elevado desde que pasó a la pantalla de El Trece, en 2006).

"Cada vez hay menos creatividad –anota Rodríguez–; en 2010 se emitieron 328 ciclos, pero sólo 41 de ellos fueron nuevos programas, nueve menos que en 2009, que ya había marcado otro récord negativo. Fue el año con menos ficción y la mayoría quedó en manos de las productoras independientes."

Ganadores de la TV del verano que termina hoy son dos tipos de programas diametralmente opuestos: los reality shows Gran Hermano, de Telefé, y Soñando por bailar, de El Trece, con sus kilométricos debates derivados, y las cuatro ficciones nocturnas: Los únicos y Herederos de una venganza, ambas de El Trece, por arriba de los 20 puntos de audiencia, y Un año para recordar y El elegido, ambas de Telefé, que andan por debajo de esa cifra. Es que Telefé se encuentra en plena etapa de transición tras haber perdido el año pasado el primer puesto a manos de El Trece y haber realizado recientemente un crucial cambio de mando en la cúpula de programación (Tomás Yankelevich reemplazó en su cargo a Marisa Badía).

Sin embargo, la TV abierta parece condenada a sufrir mayores sustos y altibajos de aquí en más. Los éxitos son cada vez más esporádicos, aislados y personalizados (de las figuras y de los programas, no de los canales).

¿Es la TV abierta un medio que ingresó en un inevitable ocaso? Todo indicaría que sí y por más de una razón. Su afán generalista (aunque escorado en los últimos años hacia el escándalo mediático de baja estofa) va a contramano de la creciente segmentación de un público más sofisticado que encuentra en el cable, en Internet y en los DVD los nichos específicos donde se siente más a gusto. "La audiencia del segmento de mayor poder adquisitivo –apunta Lamac– consume TV paga en un 18,50% más en 2010 respecto de 2005". Un dato del que están tomando debida nota anunciantes y publicitarios, que deberán replantear profundamente sus hábitos a la hora de pautar.

Por esta razón, la remanida letanía "los números no cierran", que hace años se viene oyendo por los pasillos de los canales y que en algún momento fue una mera excusa para no gastar tanto o sacarse de encima a ciertos indeseables, hoy es una realidad incuestionable.

Antes, en la propia "escasez" de la oferta televisiva –pocos emisores y exclusivamente concentrados en el acotado sistema de canales por aire– se sostenía su monumental negocio: cuando las emisoras eran pocas ganaban mucho. Pero ahora que son muchas más las señales disponibles (cuatro canales privados y uno estatal, en la TV abierta; decenas de pantallas en la TV por cable y satelital, y pronto otras cuantas gracias a la tecnología digital, más las nuevas señales oficiales y los nuevos jugadores que pueda llegar a habilitar la ley de medios), la torta se reparte entre tantas porciones que la rentabilidad a lo grande empieza a formar parte de un pasado que ya no volverá.

"El motivo de la baja en el encendido de la TV abierta –explica Matías Sarasola, director de television.com.ar– es la diversificación de las audiencias, se multiplica la oferta (más medios) y la demanda apenas sube (población). Como dicen los economistas con la inflación, la oferta va en ascensor y la demanda por la escalera. Cada vez hay más canales de TV (cable, satélite, digital), computadoras (páginas, mails, redes sociales, etc.), recreación (play station, wii, iPad), etcétera".

Cinco, en vez de cuatro, son los "jinetes del apocalipsis televisivo", que han transtornado a los canales abiertos para peor en los últimos años, a saber:

1) Con los casos Coppola y María Soledad (este último tristemente reactualizado en estos días en que se pretendió reducirlo a una mera "fábula" de los medios), a partir de 1996, los careos judiciales sirvieron de patética inspiración para un nuevo tipo de programa escandaloso, con la participación de figuras precarias y prefabricadas (los mediáticos) que, quince años después, sigue gozando desgraciadamente de buena salud.

2) La proliferación de reality shows, a partir de 1999, llena la pantalla de jóvenes errantes y sin destino que se someten a largos cautiverios televisivos, fenómeno que causa una fascinación fluctuante en la audiencia y que arrasa grillas enteras de programación con su avidez repetitiva.

3) Los corrimientos horarios, desde 2004, dislocan particularmente las programaciones nocturnas y terminaron con la paciencia de muchos televidentes que prefirieron migrar hacia entretenimientos más previsibles.

4) La multiplicación imparable de los ciclos de archivo resintió aún más la calidad de la TV abierta, al repetir obsesivamente sus peores bajezas y darle aire a personajes periféricos y nefastos, de modales mafiosos, que hasta se creen superiores a las figuras consagradas.

5) Bien podría decirse, sin exagerar, que ShowMatch constituye lisa y llanamente una "plaga" de efectos devastadores sobre la TV abierta. En efecto, según el Anuario 2010, sus contenidos de bailes y reyertas impostadas entre sus participantes y jurados, se reprodujeron en otros 83 ciclos hasta alcanzar nada menos que el 26% de todos los programas emitidos durante 2010. En los 50 primeros puestos de lo más visto el año pasado, el programa de Tinelli se queda nada menos que con 38 posiciones (las otras 9 son para partidos del Mundial y 3 para la novela Valientes).

¿Se entiende ahora por qué el cable lleva todas las de ganar?

TV ABIERTA

El puntero

Julio Chávez protagoniza este unitario que muestra cómo es la vida cotidiana de un puntero político. Por El Trece, desde fines de abril.

El hombre de tu vida

Guillermo Francella, Luis Brandoni y Mercedes Morán, con dirección de Juan José Campanella. A mitad de año, por Telefé.

Sr. y Sra. Camas

Comedia de situación con Florencia Peña y Gabriel Goity. Mediados de abril, por Canal 7.

CABLE

Game of Thrones ( Guerra de tronos )

Luchas por el poder en un ambiente hostil que recuerda a la Tierra Media de Tolkien y a la Inglaterra medieval. Por HBO, desde el 8 de mayo.

Los Borgia

Jeremy Irons protagoniza la historia de la familia que construyó un imperio en la Iglesia Católica. Por I.Sat, en el segundo semestre de 2011.

Los Kennedy

Miniserie en ocho episodios con Katie Holmes y Greg Kinnear. Por History, desde el 23 de mayo.

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