Un final sin mucha emoción

El programa terminó como empezó: sin claridad en sus reglas
Marcelo Stiletano
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2 de diciembre de 2001  

Bañado en lágrimas y con las fotografías de sus dos hijos sobre el pecho, Ramiro Blas recibió el anuncio de que se había convertido en el ganador del primer reality show de la TV argentina protagonizado por actores profesionales, que tuvo anteanoche su última emisión por Azul.

Blas, un intérprete hasta ahora poco conocido por el gran público, integraba el trío de finalistas de "Reality reality" con otras dos jóvenes figuras que responden a las mismas características: Maximiliano Ghione y Octavio Borro. De acuerdo con el veredicto del público, que se pronunció a través de un sistema pago de audiotexto telefónico, Blas venció ampliamente al lograr el 48,95 por ciento de los votos, seguido por Ghione (34,12 %) y Borro (16,93 %).

Esta decisión marcó el precipitado final de "Reality reality", una idea del productor Enrique Estevanez que no logró instalarse en las preferencias de los televidentes y debió acelerar su desenlace (la emisión inicial fue el 29 de septiembre, apenas dos meses atrás) sin poder remontar cifras por cierto muy lejanas a las esperadas por sus creadores en el rating.

En las últimas dos semanas, varios de los participantes que habían superado el mecanismo de eliminación (mediante el cual uno de ellos por semana dejaba la casa, de acuerdo con el sufragio del público) habían decidido abandonar el programa por propia voluntad, hecho que redujo todavía más el tiempo en que el show permaneció en el aire.

Lo cierto es que, pese a contar con algunos actores conocidos (Emilia Mazer, Edda Bustamante, Juan José Camero y Fabián Mazzei, entre otros, encerrados en una vistosa mansión y expuestos a más de 50 cámaras durante las 24 horas), "Reality reality" tuvo una repercusión pálida y bastante menor a la de otros programas de sus características. Y, además, debió hacer muchas modificaciones y ajustes sobre la marcha, que fueron diluyendo buena parte de sus expectativas.

Así, hubo hechos que no quedaron del todo claros. Al igual que en la emisión inaugural, en la que poco y nada se había dicho sobre la mecánica del programa, anteanoche no se dijo en ningún momento cuál era el monto del premio que había obtenido el ganador. En su momento se habría hecho mención de una cifra de 50.000 pesos para el ganador y en uno de los primeros tramos quedó en claro que Blas, de serlo, sufriría un castigo (supuestamente el descuento de la mitad de ese importe) debido a haber violado una de las reglas de funcionamiento del programa.

En la emisión final de anteanoche, Karin Cohen (que reemplazó también sobre la marcha al conductor original, Ari Paluch) reunió a todos los participantes del ciclo en la misma residencia del Gran Buenos Aires donde permanecieron encerrados y aislados. Hubo dos ausencias notorias: Gisela Barreto, que debió dejar el programa tras una maniobra muy cuestionada por sus compañeros para ganar votos, y Martín Karpan, el primero en dejar voluntariamente la casa durante los primeros tramos de la convivencia.

Mientras a la misma hora Telefé exhibía el debate de la víspera del cierre de "Gran Hermano 2" y en América la segunda parte de "El bar" vivía agitadas instancias definitorias, la noche final de "Reality reality" transcurrió entre la sincera emoción de Blas, los gestos de afecto de Ghione y Borro para con el ganador y una notable gaffe de Cohen. En el cierre de la jornada en la que se conoció la muerte de George Harrison, la conductora lo confundió con John Lennon como intérprete de uno de los temas elegidos para acompañar las imágenes del ganador.

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