Top Five: las parejas con menos química del cine

¿A quién se le ocurrió juntar a Reese Witherspoon con Robert Pattinson o a Sarah Jessica Parker con Hugh Grant? No lo sabemos, pero los resultados fueron poco memorables; más uniones desparejas en esta lista
Milagros Amondaray
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14 de junio de 2013  • 09:49

*1. ANGELINA JOLIE Y JOHNNY DEPP EN EL TURISTA (2010)

Imposible recordar El turista y no asociarla al brillante monólogo de apertura de Ricky Gervais en los Globos de Oro donde el film recibió tres nominaciones: mejor comedia, actor de comedia ( Johnny Depp ) y actriz de comedia ( Angelina Jolie ). El chiste sobre lo inexplicable del aval de la prensa extranjera de Hollywood terminó siendo una broma recurrente en posteriores ceremonias, incluso entre los propios Gervais y Depp. Porque sí, lo cierto es que es inconcebible que esta película haya sido considerada no solo como candidata para algún premio sino además como una comedia. Más allá de que se trata meramente de una postal, de una vía de promoción de la belleza de Venecia, y de que como thriller no funciona en ningún momento tampoco, el gran problema del film es, claro, la falta de química entre sus protagonistas. Tanto Depp como Jolie interpretan a sus personajes a desgano, al punto de que cuando llega el final no interesa tanto el futuro de esa pareja. El turista demuestra que no siempre hay fórmulas cuando se trata de conexiones en pantalla, ya que se pueden unir dos de los rostros más bellos del mundo y aún así obtener un resultado insípido.

*2. REESE WITHERSPOON Y ROBERT PATTINSON EN AGUA PARA ELEFANTES (2011)

Al adaptarse una novela se corren varios riesgos, entre ellos, que los actores elegidos para interpretar a sus protagonistas no sean los que estaban en el inconsciente colectivo de los defensores de la misma. Esto sucedió con la multipremiada obra de Sara Gruen titulada, justamente, Water for Elephants, donde la intención primordial es que sintamos la conexión que hay entre Marlena y Jacob y, en consecuencia, deseemos que superen los obstáculos y terminen juntos en el final. En la película, lamentablemente, no se genera lo mismo. No solo no ayuda la inexpresividad de Robert Pattinson - quien, a pesar de todo, lucha por demostrar que puede llevar adelante un papel que lo despegue de Edward Cullen – sino tampoco verla a Reese Witherspoon en piloto automático y totalmente desangelada. No quisiera caer en la broma de que hay más química entre Pattison y el elefante, pero la verdad es que esa subtrama misteriosamente tiene más corazón que la del vínculo romántico. ¿Otro problema? Difícilmente puedan brillar los protagonistas de un film cuando el villano tiene el rostro de Christoph Waltz quien, como siempre suele suceder, se adueña de todas las escenas en las que aparece.

*3. SARAH JESSICA PARKER Y HUGH GRANT EN ¿…Y DÓNDE ESTÁN LOS MORGAN? (2009)

Si bien Hugh Grant no es un actor que se destaque precisamente por su versatilidad, es inevitable no tenerles cierto aprecio a esos hombres imperfectos, arrogantes y algo cuestionables que suele interpretar con frecuencia. Parte del encanto de sus actuaciones también se vincula con cómo sus partenaires le pueden seguir el ritmo (ejemplos: Renée Zellweger en El diario de Bridget Jones y Sandra Bullock en Amor a segunda vista. otro film de Marc Lawrence, a mi entender, subvalorado). Todo se reduce, en algunos casos, al timming cómico. ¿…Y dónde están los Morgan? parte de una premisa interesante -una pareja separada se ve forzada a vivir en el campo por un programa de protección a testigos -, con el énfasis en las segundas oportunidades. Sin embargo, si existía una leve posibilidad de que el film se hiciera eco de algunos rasgos de las screwball comedies (comedias de rematrimonio), la esperanza se disipó cuando Grant y Parker comenzaron a interactuar y nos quedó claro de que para que ese subgénero funcione la pareja tiene que sacarse chispas. Aquí eso no sucede nunca.

*4. KATE BOSWORTH Y KEVIN SPACEY EN BEYOND THE SEA (2004)

Beyond the Sea es uno de los proyectos más personales y ambiciosos del gran Kevin Spacey . La biopic sobre el crooner Bobby Darin está producida, co-escrita, dirigida y protagonizada por él. Esa ambición de su segunda película como realizador radica en que todas las canciones están interpretadas con su voz original (incuestionablemente a la altura de las circunstancias) y que optó por un camino poco tradicional a la hora de abordar vida y obra (especialmente obra) de Darin. A fin de cuentas, no se trata de uno de los cantantes más conocidos de su época, ya que siempre se vio opacado por otras figuras populares, como las de Frank Sinatra y Dean Martin. Sin embargo, Spacey no se sirve de secuencias estridentes y pone a la voz y al deseo de excelencia de Darin por sobre cualquier otro aspecto que podría haber resultado más efectista. Aún así, la falla de film es la elección de Kate Bosworth como Sandra Dee, actriz y mujer de Darin, quien en la actuación de la joven rubia - y en sus intercambios con Spacey - pierde peso, atractivo e interés.

*5. JUDE LAW Y CAMERON DÍAZ EN EL DESCANSO (2006)

El descanso es una película que trabaja con binomios, con todo lo bueno y malo del caso. Cuando una pareja funciona (como la no-romántica que conforman Kate Winslet y Eli Wallach), el film de Nancy Meyers se vuelve más disfrutable, especialmente cuando focaliza en un cine old school y el respeto que merecen los guionistas de clásicos del Séptimo Arte. Sin embargo, cuando el acento está puesto en la historia protagonizada por Jude Law y Cameron Diaz , la película va por otro camino y genera un cierto tedio por ese cúmulo de redundancias. Como la química entre ambos es nula, hay que reconocer que Meyers sabe cuándo cambiar el eje y darles más espacio a las pequeñas Miffy Englefield y Emma Pritchard, las hijas de Law en el film, y dos verdaderas revelaciones. Porque cuando la dinámica familiar es suplantada por secuencias de ellos dos hablando acerca del futuro y girando siempre sobre el mismo punto (para no llegar a ninguna conclusión, además), El descanso es extremadamente anodina.

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