Tres películas de Marilyn que no podés dejar de ver

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Pasaron ya 50 años desde que perdimos a la actriz; repasamos tres obras que la hicieron inmortal
Milagros Amondaray
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20 de mayo de 2019  • 10:21

Mi semana con Marilyn , a pesar de su tibieza general, tiene una gran escena. Una mesa en un estudio. Tiempo de repasar el guión de El príncipe y la corista . Laurence Olivier en una esquina y Marilyn Monroe en el medio, tímida, con su coach actoral, preguntando y repreguntando sobre su personaje, intentando modificar partes del guión que no la convencían e irritando a todos en el proceso. Nadie parecía entenderla. Marilyn solo quería hacer un mejor trabajo, erradicar los prejuicios y demostrar que realmente merecía tener un lugar en esa silla. En ese estudio. En esa película. En el cine.

A continuación, tres grandes trabajos de Monroe que confirman que, evidentemente, merecía ese espacio:

1. UNA EVA Y DOS ADANES :

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No vamos a negar que esta comedia del gran Billy Wilder- considerada con motivos de sobra como una de las mejores de todos los tiempos- está directamente asociada a la inolvidable actuación de Jack Lemmon y a ese final glorioso, con esa última frase no menos gloriosa ("Wel... nobody's perfect"). Sin embargo, entre Lemmon y Tony Curtis, estaba Marilyn. Y estaba en su mejor forma, con esa mezcla de ingenuidad y sensualidad que se convertiría en su marca registrada. Su Sugar Kane, esa cantante que se obnubila por amor, es parte de ese corazón de la película de Wilder y un ejemplo más de cómo Monroe conquistaba a la audiencia, a veces solo sosteniendo el micrófono y adueñándose de una canción. En este caso, de "I Wanna Be Loved by You".

2. BUS STOP

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Más allá de que en su superficie la película de Joshua Logan parezca una comedia, Bus Stop , mirada en retrospectiva, es acaso uno de los trabajos más dramáticos de Marilyn. Hay algo trágico en ella desde el momento en que (nuevamente a través de una canción) nos interpela (a nosotros y al protagonista), cambiando el rumbo de las cosas, con esa hermosa interpretación de "That Old Black Magic". A partir de ese instante, el film va mutando, se va poniendo un poco más oscuro y Marilyn corrobora que siempre tuvo la capacidad de mostrar sutilmente la transformación interna de sus personajes, haciendo a un costado la necesidad (autoimpuesta y no tanto) de estar siempre a la altura del mote de "icono del erotismo". Para el caso, está la secuencia final, donde Monroe es menos una fantasía y más una mujer real, compleja y siempre vulnerable.

3. LA MALVADA

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Ahora bien, ¿por qué elegir esta película por sobre Los caballeros las prefieren rubias , Niágara o The Misfits ? Sencillo: porque es una de las primeras apariciones de Monroe en cine, abriendo lo que sería su década dorada, los 50. Todos sabemos que el film de Joseph L. Mankiewicz le pertenece a Bette Davis (y a su antagonismo con la Eve que compone Anne Baxter); sin embargo, la participación de Marilyn deja al descubierto dos de las cualidades que la convertirían en estrella poco tiempo después: su presencia ineludible y ese aire infantil que se desprendía de sus líneas de diálogo, como si estuviera luchando consigo misma para decirlas correctamente. Su encuentro en pantalla con Davis, ese cruce de miradas entre dos actrices tan disímiles, lo tendremos por siempre para rever cuantas veces sea necesario. Un gran momento en la historia del cine. El choque de dos mitos.

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