Tricky: héroe del whisky

En su segunda visita a Buenos Aires, el ex integrante de Massive Attack presentó un recital oscuro con el contacto con el público como eje central; crónica y fotos
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22 de mayo de 2011  • 18:55

Ya lo había adelantado Tricky en entrevista con Rolling Stone: al margen de las canciones, el motor principal que establece la dinámica de sus recitales es la retroalimentación con el público. Esta máxima no fue ajena a su presentación en Groove, en el marco de la gira de Mixed Race, su último álbum: cada vez que el clima cobró intensidad, la gente jugó un rol casi protagónico, con el cantante de Bristol convertido en un maestro de ceremonias agitador.

En escena, Tricky se impuso desde el primer momento. Secundado por una banda casi exclusivamente de chicas (guitarra, bajo, batería y coros, salvo por un tecladista), el pibe rudo de Knowle West contrastó al aparecer en jogging y en cueros, luciendo un físico tallado a golpes de gimnasio y boxeo. Después de un comienzo penumbroso e hipnótico con "You Don’t Wanna" y "Really Real", una versión extendida y rabiosa de "Ace of Spades" de Motörhead provocó la primera invasión al escenario por parte del público. Lejos de intimidarse con el aluvión de gente, el ex Massive Attack parecía en trance, víctima de un estado catártico.

Al igual que en sus discos, Tricky basó el show en la misma fórmula de oposiciones: llevar las cosas al intimismo más frágil y cadencioso posible para luego hacer estallar todo en un grito rabioso, más cerca de la música industrial que del trip hop: a la placidez de "Overcome" le siguió su cover furioso de "Black Steel" de Public Enemy, y así sucesivamente. Esta dinámica algo previsible, que encontró sus mejores momentos en "Hollow" y "Pumpkin", resultó más efectiva que propuestas intermedias como el más reciente "Murder Weapon", con su cita al tema de la serie Peter Gunn.

Hacia el final, todo se desmadró. Después de una extensa versión de "Vent", la banda volvió para los bises con "Past Mistake", en la que el público volvió a subir al tablado. Mientras el clima subía, Tricky saltó del escenario y dejó caer su cuerpo sobre un mar de manos que lo arrastró por todo Groove. En un momento, todos notaron que él señalaba en dirección a la puerta de salida. ¿Quería establecer contacto con sus fans? Es probable, pero lo cierto es que, una vez a la altura de la barra del lugar, bajó a tierra y se acodó para... ¡pedirse un whisky! A partir de ahí, todo intento de terminar el show como estaba planeado fue en vano. Una oleada de gente histérica en busca de fotos y saludos le impidió volver al escenario, en donde la banda se vio obligada a tocar el último tema de la noche, "Ghetto Stars", sin él. Así, mientras sus músicos se despedían sorprendidos ante la situación, los patovicas de Groove tuvieron que sacar al mismísimo Tricky por la puerta principal y llevarlo a camarines por otra entrada. Por una noche, el autor de "Puppy Toy" fue víctima de su propia propuesta, o tal vez el público no supo medir los límites.

Por Joaquín Vismara

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