Un artista en el glamour

Fernando López
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21 de marzo de 2000  

En medio del glamour de la gran fiesta del próximo domingo, la industria de Hollywood detendrá por un momento su previsible rutina de chistes ensayadamente improvisados, números musicales parecidísimos a los de años anteriores y canje de estatuillas por discursos de agradecimiento. La Academia puede no ser ni demasiado ecuánime ni demasiado razonable a la hora de votar, pero más de una vez ha demostrado que conserva la memoria.

La Academia tiene también la nobleza suficiente para corregir antiguos errores. Para reparar distracciones está ese Oscar honorario que este año irá a las manos de un creador polaco que, increíblemente, aunque tiene el prestigio reservado a los escasos grandes artistas del cine y dos veces fue candidato (por "La tierra prometida" y "Las señoritas de Wilko"), nunca pudo llevarse a casa al hombrecito dorado.

Andrzej Wajda acaba de cumplir 74 años, y sigue activo, por más que los arbitrios del mercado nos mantengan alejados de su obra desde "Los poseídos" (1988). Sigue enfrentando obstáculos a los que se acostumbró desde siempre. Antes era la recelosa mirada de la censura; ahora el desconfiado ojo del mercado. Siguen diciéndole: "¿Quién va a entender eso?" El siempre se dirigió al corazón de los polacos. "Pensaba -dice- que si conseguía convencer a mis compatriotas, también podría encontrar interesados en mi cine más allá de Polonia."

Vaya si los encontró. En la Argentina, basta mencionar algunos de sus títulos para comprobar qué profunda marca dejaron en el espectador: "Cenizas y diamantes", "El bosque de los abedules", "El hombre de mármol", "El director de orquesta", "Sin anestesia", "Danton".

No hace mucho se atrevió a trasladar al cine "Monseñor Tadeo", la novela en verso que es considerada la obra maestra de Adam Mickiewicz, el poeta mayor del romanticismo polaco. Hasta el Papa, que vio el film en el Vaticano en una función privada junto a Wajda, se mostró conmovido por su belleza y su hondura. "Pan Tadeusz" fue propuesta por Polonia para el Oscar. No consiguió la candidatura, pero parece haber sacado a la Academia de su ensimismamiento. En buena hora.

Un Oscar no va a hacer más grande ni más importante a Wajda. Pero está muy bien que el maestro pueda disfrutardel homenaje de sus pares. En vida.

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