Un dúo en estado de gracia

Gabriel Plaza
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21 de junio de 2015  

Los Coplanacu lograron con el tiempo algo que muy pocos grupos logran dentro de la música de raíz, sonar con la frescura de la primera vez, sonar con la madurez que les dio el camino recorrido. Son treinta años, desde que Roberto Cantos y Julio Paz formaron esta agrupación. Lejos de la cristalización de su propia esencia santiagueña, los Coplanacu son buscadores. Siempre van a buscar al fondo de la canción de raíz, a ese imaginario colectivo del folklore, esa gran nube donde están todos los colores de la cultura y la vivencia norteña, las voces poéticas que vienen de lejos, las alegrías y los dolores de hoy, donde el dúo encuentra el espacio-tiempo para modelar su propia obra.

La dupla que forman Roberto Cantos en voz y guitarra y Julio Paz en bombo y voz se nutre de la instrumentación del bandoneonista Omar Peralta y el violinista Julio Gutiérrez. Allí, en el minimalismo de cámara de las cuerdas y en la tracción bailable del bandoneón y el bombo, los Coplanacu cocinan ese sonido tan criollo ("el canto a la que te criaste") y contemporáneo con un repertorio integrador: clásicos de ayer, como "Pelusitas de totora", de Mario Arnedo Gallo y nuevas canciones como "Mayu maman", del propio Cantos.

En este tiempo el dúo maduró un método para sus discos. Si las canciones pasan el examen del tiempo y tienen algo que decir al espíritu madre de su propuesta terminan quedando en el repertorio. Estas son 16 canciones que pasaron la prueba y conforman el viaje sonoro de Mayu maman, la nueva producción que acompaña la celebración de sus 30 años.

El arte digital del disco realizado por el propio Julio Paz y el nuevo repertorio con temas de Cantos, donde la identidad y la actualidad son los grandes temas, reflejan el estado de gracia de sus mejores discos. Temas como "Mayu maman" y "Nieto", tienen la sensibilidad épica de himnos anteriores del grupo, que crean lazos emocionales con sus seguidores. También suman canciones como "Hilando sueños" (Horacio Banegas) y la vibrante vidala "Padre nuestro", dedicada al Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase), que despertarán la comunión íntima y ritual que suelen generar en sus conciertos. A la vez, ese grito interior de la vidala se cruza con el pulso existencial del baile en las chacareras "Buscándola estoy", de los Hermanos Simón y "La Pedro Cáceres", de Sixto Palavecino. El dúo puede ir del trazo quechua de "La ian arcaj", de Canqui Chazarreta a la canción de cuna "Menos la luna" o recrear temas como "Chacarera del patio" con una sensibilidad notable, que hace olvidar todas las versiones anteriores. Los Coplanacu tienen el don para despertar esas mismas emociones que inspiraron a autores como Carlos Carabajal y Pablo Trullenque. Lo mismo pasa cuando desentierran la chacarera "Bienhaiga con el mocito", de Fortunato Juárez y transportan al oyente a ese baile de campo, como si estuviera dentro de una película. En ese recorrido vivencial de sus canciones, los Coplanacu nombran a un universo muchas veces desconocido puertas afuera de su territorio. El disco los muestra en un estado de libertad: para decir lo antiguo y lo nuevo. En vez de ir hacia afuera, los Copla parecen ir más hacia adentro en cada disco. Y en ese fondo, ellos encuentran un repertorio que los define ética y estéticamente. Sus voces son como ese legado inmemorial de la cultura popular que suena a pasado y futuro.

Dúo Coplanacu

Mayu Maman: La Ianarcaj, Mayu Maman, Bienhaiga con el mocito, Nieto, Pelusitas de Totora, Mi bandeña, Hilando sueños, Menos la luna, Buscándola estoy, Padrenuestro y otros. (Independiente)

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