Un embrujo de taquilla

Se repuso "Brujas", verdadero fenómeno del teatro comercial
Se repuso "Brujas", verdadero fenómeno del teatro comercial
Alejandro Cruz
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23 de marzo de 2000  

A siete años de su estreno, "Brujas" volvió a la cartelera porteña. Una reposición que, por elevación, se transforma en una buena nueva, ya que implica la reapertura, después de ocho meses, del teatro Ateneo.

Y quizá para invocar a las mismas ánimas que convirtieron el espectáculo en un fenómeno del circuito comercial, el productor y dueño de la sala, el multifacético Carlos Rottemberg, volvió a repetir el mismo esquema de producción que le dio tan buenos frutos: nada de contratar a un agente de prensa ni enviar una gacetilla a una redacción. En definitiva, los nombres de Thelma Biral, Susana Campos, Nora Cárpena, Moria Casán y Graciela Dufau hablan por sí solos. Y juntas, son una marca llamada "Brujas", un nombre con entidad propia en la escena comercial.

Será por eso que en la marquesina del teatro no figuran sus nombres y sí el título de la pieza que dirige Luis Agustoni y que fue vista por un millón de espectadores.

La noche del martes, el hall del Ateneo estaba cubierto de flashes, cables de cámaras y curiosos. Los elementos básicos para crear el clima de ebullición necesario para una noche de estreno (o reposición, para este caso es lo mismo). Y para completar el panorama, obvio, caras famosas que se dejaban fotografiar con sus mejores sonrisas. A las 21.30, Rottemberg se acercó a los acomodadores de la sala que dieron la voz de aura. Pepe Parada, Tita Tamames, Carlos Perciavalle, Chico Novarro, María Socas, Beatriz Taibo -entre otros- comenzaron a ocupar sus butacas entre besos y abrazos. Un verdadero clima de fiesta.

Con la escenografía de Guillermo de la Torre a la vista, algunos entrecerraban los ojos como intentando descubrir si los detalles del living donde transcurre la acción eran los mismos. "¿Decime, los sillones no tienen nuevos tapizados?", le pregunta una espectadora a su compañera de butaca. "No seas bruja", contestó una actriz recién venida de Italia, cosa que hizo saber a todos los que ocupaban esa fila. En fin, típicas actitudes de estrenos (o reposiciones, es lo mismo) aunque la señora en cuestión tenía razón: el tapizado, como el vestidos de las "chicas", no es el mismo.

Las reinas de la belleza

Cuando aparecieron las "brujas" de verdad (bueno, de ficción), la platea colmada estalló en un fuertísimo aplauso que puso a algunos espectadores de pie. Pero ellas no se dejaron tentar y comenzaron la rutina que cumplieron durante siete años y que generó todo tipo de rumores. La trama narra el encuentro de cinco ex compañeras de un colegio de internado que, a 25 años de aquellos de adolescencia, ahora ya son mujeres maduras. Nora Cárpena hace de una ama de casa tan feliz como si fuera una más de la familia Ingalls. Moria Casán hace de una prostituta, una papel que le cae al dedillo para una personalidad tan descontracturada como la suya. Susana Campos se convirtió en una escritora con varios libros publicados. Graciela Dufau, en una jueza hecha y derecha. Completa el quinteto Thelma Biral, la dueña de casa, que hace de otra señora de su casa que, en los ratos libres, despunta su vicio pintando.

Entre copas de champagne comienzan a aflorar viejas cuentas pendientes, pasadas de boletas y datos sueltos. Con estas cartas en el escenario, "Brujas" se convierte en una interesante propuesta comercial con buenos toques de humor, algo de emoción y hasta un mensaje final: pase lo que pase, "amigas son las amigas". Aunque, bueno, no es para tanto. En definitiva, la obra termina con sólo cuatro amigas juntas porque una de ellas es expulsada por el grupo. Justamente, la lesbiana.

En fin, cosas de brujas.

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