Un paseo por Villa Ocampo

Juan Garff
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29 de noviembre de 2013  

La mansión nació al mismo tiempo que su habitante más conocida. Victoria Ocampo y la Villa Ocampo surgieron al mundo en 1890, cuando en Europa y también en estas orillas se comenzaba a vivir la belle époque, los años dorados de creencia en el progreso indefinido que encontrarían un final abrupto con la irrupción de la Primera Guerra Mundial.

Victoria Ocampo se crió en ese vaivén entre la modernidad de nuevas comodidades técnicas como el auto y la luz eléctrica y el conservadurismo del orden social y familiar establecido. También entre los aires bucólicos de los jardines con barranca al Río de la Plata y la sofisticación de una educación de institutrices inglesas y francesas. Y a partir de allí afirmó un camino propio, no sin pasar por conflictos con el mandato paterno. Victoria signaría así a la Villa Ocampo con una vida cultural que ameritó que años después de su muerte la Unesco se hiciese cargo de la mansión no como un museo, sino como sede de una historia viva que tiende hilos hasta nuestros días.

En estos días volvió a reinar en Villa Ocampo el ambiente de la infancia de Victoria Ocampo. La muestra La Gran Ilusión recrea la vida cotidiana en los tiempos de la belle époque, tal como la vivió la editora de Sur. No faltan siquiera las cabras y los gansos en el jardín, aunque no se sepa si llevan nombre francés, como Blanchette, la blanca cabrita que acompañaba a Victoria en sus juegos. Dentro de la magnífica mansión también cobran vida la infancia y la juventud de Victoria Ocampo, a partir de las escenas que recrea un elenco fluctuante de entre dos y seis actores.

"Si hay mucho público se representan escenas sueltas en diversos ámbitos de la mansión. La gente se acerca a los breves cuadros en la medida en que se cruzan con ellos en su propio itinerario. Si el grupo es más reducido -sobre todo en la horas más tempranas-, se realiza una visita guiada a través de esos cuadros actorales, con las estaciones en secuencia ordenada", explica Martín Joab, encargado de la puesta en escena de las intervenciones teatrales y musicales que jalonan la recorrida.

El núcleo de la recorrida pasa por el racconto de las lecturas de Victoria Ocampo desde su infancia, de la mano de sus dos institutrices, una inglesa, Miss Ellis, la otra, francesa, Mademoiselle Bonnemaison. Arranca con el nonsense de Alicia en el País de las Maravillas , pasa por una fábula de La Fontaine -el libro, con dibujos de Victoria, está expuesto en una vitrina de un rincón del primer piso- y llega hasta Oscar Wilde, resistido por los padres por "inapropiado", pero muy apropiado para jugar con un posible parentesco entre el fantasma de Canterville y los espíritus que sobrevuelan Villa Ocampo. A través de lecturas compartidas entabla Victoria su amistad con María Elena Walsh, a pesar de la diferencia de edad entre ambas mujeres. Termina sonando así una de las canciones de María Elena en la casa de Victoria.

Otra escena clave del proceso de formación de la intelectual sagaz que fue Victoria Ocampo es la representación en tono de juego operístico del conflicto con el padre. En debate está lo que ella sueña, lo que quiere ser, la libertad de usar pantalones, de manejar un auto, de fundar una editorial, de ser actriz. Los bigotes del padre se exasperan, pero de nada servirá.

Entusiasmada por la ruptura musical con que escandalizara al París de la preguerra Igor Stravinsky con El pájaro de fuego y Consagración de la primavera , Victoria Ocampo tuvo años más tarde al compositor sentado al piano que suena ahora en la recorrida por su mansión. El primer libro editado por Sur, el emprendimiento literario de Victoria Ocampo, fue de Federico García Lorca. Así es que también se escuchan los aires flamencos de su romancero gitano. Los grandes nombres de la cultura occidental de hace un siglo adquieren así resonancias muy concretas incluso para los visitantes más pequeños, que pueden "ver" a Victoria corriendo a esconderse entre las plantas, leyendo entre el refinado mobiliario, adoptando personalidad singular frente a sus padres y hermanas. La muestra va de este modo mucho más allá de una exposición de objetos, le da vida a la casa.

Piedra libre

Recital doble

Como cierre de temporada se unen los temas de la banda pop Koufequin y los juegos musicales de Bigolates de Chocote en una gran fiesta al aire libre. En el Konex, Sarmiento 3131, mañana, a las 16. $ 70 y 90.

Rock junto al río

Panceta y los Papafritas se presenta en un recital al aire libre. En Urquiza y la costa del Río de la Plata, Vicente López, mañana, de 15 a 18. Gratis.

Por: Juan Garff

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