Un salteño universal

Gabriel Plaza
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26 de julio de 2015  

Escuchar a Dino Saluzzi es escuchar el paisaje de su infancia, montado como si fuera una suite. Su música es contemplativa y para adentro como un oratorio a los cerros. Su sonido refleja esa filosofía del "estar estando", un modo de ser del hombre del norte que definió el poeta salteño Manuel J. Castilla. En su último disco, El valle de la infancia, ese registro introspectivo y las marcas de su infancia pobre en Campo Santo están plasmadas en el sonido impresionista del fueye. Allí en los motivos y células musicales de composiciones como "Sombras", "La polvareda", "Churqui" o "Salavina", el bandoneón respira el aire de su primera niñez deslumbrado por la cadencia del fueye de su padre Cayetano Saluzzi.

El bandoneonista no anda sólo en su peregrinar sino que para poder plasmar ese vínculo temprano con la música se sigue rodeando de su familia, la que conforma su quinteto: José María Saluzzi (guitarra), Félix "Cuchara" Saluzzi (saxo tenor y clarinete), Matías Saluzzi (bajo eléctrico y contrabajo) y Quintino Cinalli (batería y percusión). Como un arriero, Dino va llevando su sonido de un lugar a otro inspirado por el paisaje natal. En el camino, se contagió de la música contemporánea, que le dio la entrada al sello alemán ECM. Pero Dino nunca olvidó de donde venía. Por eso vuelve. Por eso suena tan salteño y universal.

Dino Saluzzi

El músico presenta su nuevo disco

Café Vinilo, Gorriti 3780. Viernes 31 de julio, sábado 1° y domingo 2 de agosto, a las 21. Entrada: $ 250.

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