Un supergrupo rescata a Dylan

Marcus Mumford, Elvis Costello y amigos convierten letras perdidas de Bob en canciones increíbles
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25 de junio de 2014  • 13:33

"Bob encontró una caja llena de letras de canciones de 1967", dice T Bone Burnett. "Bob" es Dylan y en 1967 estaba escondido en Woodstock grabando con The Band los demos que luego fueron The Basement Tapes. Durante esa época, Dylan "escribía todo el día en el piso de arriba, después bajaba y grababan lo que podían", según Burnett.

Dylan le pasó 24 letras inéditas a Burnett, que lo conoció cuando tocó la guitarra en la gira Rolling Thunder Revue Tour, de 1975. Burnett entonces reclutó una banda de estrellas: Elvis Costello, Marcus Mumford (de Mumford & Sons), Jim James (My Morning Jacket), Rhiannon Giddens (Carolina Chocolate Drops) y Taylor Goldsmith (Dawes). "No fue muy difícil convencerlos", dice.

Los músicos se reunieron con él durante dos semanas en marzo, en los estudios Capitol de Los Angeles, para convertir las letras de Dylan en canciones. El intercambio de instrumentos fue una constante: Costello agarró el bajo, Mumford tocó la batería. "Quería tratar el material como lo hacía Bob", dice Burnett.

Los músicos probaron distintas estrategias. Costello leyó atentamente las letras manuscritas, tratando de capturar el ritmo de la escritura de Dylan, donde un garabato podía indicar una pausa entre estrofas. James prefirió dejar que la música se expandiera. Mumford fue el menos respetuoso. "Que sean letras de Dylan no significa que no puedas jugar con ellas", dice. "No hay nada malo en sacar algo de la última parte y adornarla con frases de la primera. Estas eran letras sin terminar, el último orejón del tarro. Las más importantes iban a sus propios discos, después estaban las que iban a The Basement Tapes, y después los bootlegs."

El grupo grabó más de 40 canciones, en muchos casos versiones diferentes de un mismo track. Costello, James y Goldsmith trajeron cada uno un puñado de demos; Mumford, a veces, sacaba una canción en apenas diez minutos. O como dice Costello, "Marcus se iba al cuarto de al lado y componía lo que en una época más feliz habría sido un disco de hits".

Un lunes, cerca del final de las sesiones, Costello enchufa un iPod para ponerle play a un demo de "Diamond Ring", una canción muy bop que habría estado bien en un disco como This Year’s Model. Sus compañeros en la banda hacen tres tomas con James en el bajo y Giddens en el banjo, pero Burnett los corta en seco. "¿Por qué consentirles sus inseguridades?", dice. Costello pela una naranja mientras escucha la grabación. La primera toma no le gusta ("A mitad de camino se apuran demasiado", explica) pero durante la segunda, levanta los brazos en señal de triunfo. Ahora sí.

Nadie sabe qué canciones llegarán al disco, pero sí cómo se titulará: Lost on the River: The New Basement Tapes. Se editará este año y algunos ya lo comparan con Mermaid Avenue, el álbum en el que Billy Bragg y Wilco adaptaron las letras de Woody Guthrie. Pero Costello no está de acuerdo con esta idea: "En este caso, el autor está vivo. Si no le llega a gustar, se la puede agarrar con nosotros". ¿Entregaría él su cuaderno de letras de canciones? "No sé si tengo un volumen suficiente", dice. "Dylan siempre estuvo un paso más adelante que todos nosotros, en muchos sentidos."

Por Gavin Edwards

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