Una familia muy particular que resuelve sus problemas bailando

Con libros de Javier Daulte, la dirección de Daniel Barone, los protagónicos de Adrián Suar, Julieta Díaz y Florencia Bertotti, y un elenco de primeras figuras, empieza mañana Silencios de familia, la nueva comedia dramática de Pol-ka
Ricardo Marín
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11 de junio de 2016  

Cuando se ingresa al estudio en el que se graba Silencios de familia, uno se encuentra con lo que parece solamente un enorme galpón oscuro. Hay que recorrer varios metros y rodear el lugar en el que están instalados los controles de grabación y su batería de consolas y monitores para llegar al corazón en el cual toman forma las escenas de la serie: la escenografía que simula ser el lugar donde viven los Diamante.

Son los decorados que dan cuenta de los distintos ambientes de la casa de una familia de clase media acomodada. Un living, el dormitorio de los padres, las habitaciones de los hijos adolescentes, un comedor, un pequeño patio interno, una cocina muy amplia, el baño y el consultorio en el que atiende Miguel (Adrián Suar), el padre de familia, que es dentista. En esas escenografías, encajadas entre sí sin la disposición lógica de una vivienda real, sino como si fueran las piezas de un Tetris para aprovechar con la mayor eficiencia el espacio disponible, hay una actividad intensa. Los iluminadores ajustan los reflectores para simular la claridad del sol o para que se vea como si fueran luces artificiales, los camarógrafos ubican sus cámaras de acuerdo con lo que les indica el jefe de piso sobre lo que deberán registrar en la escena que grabarán en un rato, los escenógrafos retocan detalles del decorado o reacomodan los muebles y la utilería para dejar los ambientes libres de obstáculos que molesten el movimiento de cámaras y actores. Sentados en un sillón del living, Daniel Barone, el director del programa, y Julieta Díaz, que hace de Elisa, la esposa de Miguel, discuten, libretos en mano, la mejor manera en que ella debería actuar en la escena que se avecina.

"La que estamos contando es la historia de una familia que cree que todo en su vida está en el lugar en el que debe estar. Hasta que aparece una chica que le mueve el piso sentimentalmente al padre y eso hace tambalear toda esa construcción irreal en la que viven inmersos", comenta el director, que se mueve con entusiasmo en medio de ese torbellino de técnicos y actores. Miguel y Elisa son un matrimonio con tres hijos grandes: Lara (Eugenia Aguilar), de 19 años; Tobi (Lucas García), de 18, y Mía (Agustina Cabo), de 15, a los que criaron con una enseñanza más bien conservadora.

Quien viene a romper el supuesto equilibrio en el que viven es Fabiana (Florencia Bertotti), una paciente de Miguel de quien él se enamora. En medio de la crisis lo que se acentúa entre los Diamante es una característica muy particular que tiene la familia. Se trata de la costumbre de comunicarse entre ellos mediante la danza. Saben bailar todos los ritmos y la manera que tienen de dialogar y entenderse, mejor que con palabras, es por medio de la danza.

"Es una familia que esconde todo debajo de la alfombra y en este caso la alfombra son la música y el baile. A nosotros, al grabar, esos momentos en los que hay que trabajar esas escenas nos resultan muy divertidos", cuenta Barone. "Cuando me contaron de qué se trataba el proyecto me encantó. Lo de una familia que se comunica bailando me pareció genial. Siempre las propuestas de [Javier] Daulte (el autor de la serie) tienen agregados de este tipo que nos hacen divertir mucho y hacen que el trabajo sea muy agradable", agrega Julieta Díaz. "En este caso por episodio tenemos uno de estos momentos, del que participan los miembros de la familia por separado o en conjunto. Son momentos lúdicos que todos disfrutamos un montón", remata el director.

Grabaciones agitadas

Poco a poco van apareciendo en el piso quienes participarán de las escenas que se grabarán a continuación. Una de las primeras es Marilú Marini, que hace de la madre de Miguel, y llega para solicitar ayuda a la peluquera que se encuentra retocando los peinados de las actrices. Ambas pelean con unas pinzas para el cabello y finalmente ganan y dejan impecable el peinado de la actriz. También andan por allí Gloria Carrá, que es la hemana de Elisa, y Valeria Lois, la psicóloga del matrimonio. El grupo de actrices no pierde tiempo, mientras espera, para ponerse al día con las charlas sobre sus cuestiones personales. Varias veces parece que estuvieran concentradas en cualquier cosa, menos en su papel. Pero eso solo dura hasta que el director da la orden de grabar y ellas rápidamente se meten en sus personajes con un profesionalismo que asombra.

Quien no aparece por el estudio hasta segundos antes de que empiecen sus escenas es Suar. "Cuando hay que estar tantas horas grabando, como en estos proyectos en los que actúo a tiempo completo, tengo que manejar los tiempos para cumplir con mi otra obligación en la gerencia de contenidos del canal", explica a la nacion mientras se dirige al decorado en el que le toca hacer su escena. "Por suerte para eso cuento con dos leones, como son Pablito [Codevilla] y Coco [Fernández], con los que tenemos todo planificado como un reloj y los detalles que hay que ajustar sobre la marcha los puedo manejar por celular y con una compu desde el canarín mientras espero que me llamen para grabar", agrega justo antes de que el director de piso lo ubique en el sitio donde debe aparecer su personaje.

Lo que se está por rodar es una situación muy dramática que se verá en la serie varios episodios después de su estreno. Es el velorio de un personaje muy cercano a la familia. En el grupo de actores también está Fabián Vena, que hace del hermano de Elisa. Todo el tratamiento de esta escena tiene características propias de la autoría de Daulte que sorprenden al concretarse. "Lo bueno de Javier es que tiene la capacidad de salir del lugar común haciéndote creer en un principio que todo va para ese lado, pero a último momento pega un volantazo que te saca de allí. Como director, ese tipo de sorpresas son muy bienvenidas. Salir de lo rutinario con esos volantazos es muy saludable", comenta Barone.

Enseguida llega Florencia Bertotti y, antes de empezar a grabar, mira detenida y sucesivamente a Suar y a Díaz. "¿Qué les pasa a ustedes dos? ¿Están peleados que no se miran?", les pregunta conteniendo la carcajada. Díaz no aguanta y se mata de risa. "¡Es una guacha! Sabe que si Adrián y yo nos miramos en una escena sin hablar, me tiento y no puedo parar de reír", comenta. "¡Con estas dos es tan difícil trabajar!", dice Suar guiñando un ojo. "Es que si no le sacamos a esta chica esa costumbre de tentarse va a ser más difícil todavía", explica Bertotti abrazando a su colega. Barone, desde el control, avisa: "Se terminó el recreo" y la maquinaria se pone en marcha con un clima divertido, aunque no sea una escena en la que tienen que bailar.

Silencios de familia

Serie comedia dramática

Desde mañana, los domingos, a las 22, por El Trece.

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