Una gran orquesta de cuarenta músicos para reconectarse con la obra de Cerati

Walas, a fondo con "Ella usó mi cabeza", una de las voces convocadas para el concierto del lunes 25 en el Colón
Walas, a fondo con "Ella usó mi cabeza", una de las voces convocadas para el concierto del lunes 25 en el Colón Crédito: Adan Jones
Sebastián Chaves
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21 de noviembre de 2019  • 17:50

Lo primero que hace Alejandro Terán, antes de levantar la batuta, es pedir que para el próximo ensayo los contrabajos se ubiquen cerca del piano y la sección de percusiones. "Hay que mantener la idea de banda de rock", dice. La sala Les Luthier, en el tercer piso del Teatro Coliseo, es una caldera donde los alrededor de 40 músicos de la Orquesta Hypnofon repasarán parte del repertorio de la nueva versión de aquel concierto sinfónico que Gustavo Cerati estrenó en 2001 y que este lunes 25 tocarán en el Teatro Colón.

Durante las cuatro horas más calurosas de la tarde, entre el espacio reducido y la sonoridad áspera del lugar, se escuchará una suerte de sinfonismo de garage aplicado de reinterpretar muchas de las mejores canciones compuestas por Cerati. "Imaginen que en el Colón el techo es más alto", se ríe Terán ya en vistas al concierto del lunes.

Entre aquella presentación y esta hubo un estadio intermedio en 2015, cuando lo que Tweety González, que trabajó codo a codo con Terán, llama "una versión 2.0", tuvo su lugar en el CCK. Con algunas figuras repetidas (Richard Coleman, Leo García, Leandro Fresco, Loli Molina) pero con mayoría de voces nuevas, la idea es recordar a Gustavo Cerati y también plantear nuevas lecturas orquestales sobre su repertorio. Para los cantantes, el desafío pasa por situarse en un nuevo contexto.

Alejandro Terán, al frente del ensayo en el Teatro Coliseo
Alejandro Terán, al frente del ensayo en el Teatro Coliseo Crédito: Adan Jones

Cuerdas y maderas

"No sabía a quién seguir, son como 40", le dijo Walas a Tweety González después de hacer sus pasadas de "Ella usó mi cabeza como un revolver", cargada de bronces y fortísimos. "Supongo que por eso me la dieron a mí, porque es la más rockera", le diría el líder de Massacre a Rolling Stone minutos después. "Es difícil, porque yo estoy acostumbrado a guiarme por las tónicas y el bombo, esto es una música ingrávida, al principio no sabía a quién seguir". Los brazos extendidos y el puño cerrado de Terán para marcar los crescendos, dan cuenta de que todo se había resuelto con creces.

Minutos antes, Marilina Bertoldi se había ubicado en un espacio mínimo entre las cuerdas y las maderas para su repaso final de "Vivo", en una interpretación en la que hizo gala de su registro grave para que la melodía se desparramara con tanta densidad como fluidez, como si toda la sala de pronto quedara flotando en mercurio.

Marilina Bertoldi
Marilina Bertoldi Crédito: Adan Jones

"11 episodios sinfónicos es un disco que me hizo bosta y esto está ahí, convive exactamente con eso", explica. "El sonido te envuelve el sonido; esto es la definición de sonido envolvente, no lo que te venden del 5.1 (se ríe) y estar llevando la canción es surfear la ola con la orquesta, es maravilloso, no sé si lo voy a volver a hacer porque tiene una sensibilidad muy distinta".

Para el momento de Richard Coleman, la sala se vuelve un espacio de reclusión. El ex Fricción clava su mirada en algún punto entre el techo y la pared, como si buscara atravesarlo todo y conectar con algo que está más allá, y entonces canta eso de que "el diablo frecuenta soledades" ("Verbo carne"). "Es una canción que puedo interpretar, puedo tener una lectura personal", explica sentado en las butacas de la sala principal. "Aportarle teatralidad a la performance es parte del recurso sinfónico, y la orquesta te lleva a hacerlo, estás como en un sueño, una película".

Persiana americana

Aunque Coleman colaboró con Cerati durante muchos años, nunca tocó "Verbo carne" en vivo. "Nunca le había dado bolilla hasta que me llamaron para hacerla, no es de la parte de Gustavo que más seguí", cuenta. "Me encontré con una melodía que no es nada plana y una letra muy visual, que me llena de cosas, es muy oscura. Bueno será por eso..."

Richard Coleman, Kevin Johansen y Twetety
Richard Coleman, Kevin Johansen y Twetety Crédito: Adan Jones

Leandro Fresco, que también fue parte del núcleo duro de Gustavo Cerati en su carrera solista, tendrá a cargo "Bocanada" y "Persiana americana", el mayor hit de Soda Stereo incluido en el repertorio aquí reversionado sólo con cuerdas. "Los temas de Gustavo me los sé todos de memoria", cuenta el cantante, tecladista y DJ. "Su música es tan fina que le quedan fantástico los arreglos, la versión de 'Persiana...' es re emotiva. Te creés Pavarotti, estás en esa."

Ubicado geográficamente en el extremo opuesto de Terán, Fernando Samalea emplazó su batería entre las placas y los bronces de la orquesta. Desde allí comandó algunos momentos puntuales de cada canción (rallentandos finales o indicación de tempo al iniciar) con el pulso y el peso que le imprimía a la banda de Gustavo Cerati. "Lo primero que hablamos con Ale fue la idea de revivir la fantasía de la música clásica pero mantener la precisión rítmica de la música de Gustavo", explica ya sobre la vereda del Teatro Coliseo, con el ensayo terminado. Trato de imaginar que estoy en una banda de rock, pero con más matices y sin escuchar los sintetizadores ni los bajos, es esa mezcla entre lo que suena en los discos, que es casi siempre binario, y sumarle el vuelo poético y la mitología de la música clásica".

Benito Cerati también participará del concierto sinfónico en el Colón
Benito Cerati también participará del concierto sinfónico en el Colón Crédito: Adan Jones

Cantantes y compositoras

Después de guardar la cámara con la que registró la totalidad del ensayo (por el que también pasaron Kevin Johansen, Candelaria Zamar y que terminó con Benito Cerati y una emotiva versión de "Puente"), Tweety González saluda a todos los músicos de la orquesta con una sonrisa. "Te da emoción verlo cantar a Benito, con todo lo que eso significa", es lo primero que dice. "Pero también a Candelaria, que es nueva, y el tema "Engaña" le queda como anillo al dedo. Cada canción es una aventura distinta, y lo de hoy confirma ideas que tuviste en la teoría. En las primeras pasadas te ponés un poquito nervioso, pero levanta enseguida".

Sobre el proceso de selección de los invitados que realizaron con Alejandro Terán, explica: "Tuvimos como prioridad que haya chicas nuevas. Era una combinación que queríamos, que no fueran sólo cantantes sino también compositoras. Queremos que todos los que participen tengan algo que ver con Gustavo aunque sea en su forma de tomar la música, no necesariamente desde lo estético sino desde la seriedad".

Terán guarda la batuta en su valija, atravesada en diagonal sobre las partituras. La sala Les Luthiers queda vacía. Ni él, ni Tweety, ni ninguno de los músicos invitados menciona la palabra homenaje. Lo que flota en el aire tiene es la sensación de que todo pasa por otro lado, de que revisitar la obra de Gustavo Cerati en formato orquestal tiene que ver, en palabras de Fernando Samalea, con "conectar con el recuerdo".

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