Suscriptor digital

Una sátira de la guerra

"Tres reyes" ("Three Kings", Estados Unidos/1999). Presentada por Warner Bros. Fotografía: Newton Thomas Sigel. Música: Carter Burwell. Edición: Robert Lambert. Intérpretes: George Clooney, Mark Wahlberg, Ice Cube, Spike Jonze, Nora Dunn y Jamie Kennedy. Guión: David O. Russell, basado en una historia de Robert K. Lambert. Dirección:David O. Russell. Duración: 105 minutos. Para mayores de 16 años. Nuestra opinión: Muy buena .
(0)
23 de marzo de 2000  

Con apenas dos películas ("Secretos íntimos", ácida y a la vez sensible descripción de una relación incestuosa que en la Argentina se estrenó groseramente mutilada, y la aquí inédita "Flirting with disaster", una desatada e hilarante mezcla de comedia romántica con road-movie negrísima), David O. Russell se posicionó como uno de los realizadores más creativos y promisorios del cine norteamericano de los años 90.

Tras aquella austera opera prima y un segundo trabajo que se ubicó en la dudosa frontera entre lo independiente y lo mainstream , Russell sedujo a la poderosa Warner Bros. para que desembolsara 50 millones de dólares en "Tres reyes", una ambiciosa y corrosiva sátira antibélica ambientada en el devastado Irak de Saddam Hussein, inmediatamente después de la finalización de la Guerra del Golfo (1991).

Si no fuera por una escena final demasiado condescendiente (¿una concesión negociada?), podría afirmarse que "Tres reyes" es uno de los proyectos más arriesgados y provocativos que una major de Hollywood haya financiado en muchos años.

Más allá de ese desenlace injustificable aun desde el evidente espíritu idealista que promueve el film, lo cierto es que Russell no ha perdido nada de esa exuberancia, de ese desparpajo y de esa filosa mirada sobre la sociedad norteamericana evidenciada en sus dos primeros films. Al contrario: ha ganado en rigurosidad narrativa, en vuelo creativo, en potencia dramática y en delirio visual, ya que la mayor disponibilidad de recursos le ha permitido dar rienda suelta a su proverbial imaginación.

Hija del radical espíritu sesentista y setentista de obras como "M.A.S.H." y "Dr. Insólito", "Tres reyes" es también una obra decididamente moderna, algo así como una cruza entre la provocativa potencia de Oliver Stone con la talentosa ironía pop de Quentin Tarantino.

Tres reyes que son cuatro

La película gira en torno de una anécdota en apariencia trivial, digna de un clásico film de aventuras: una vez finalizada la Operación Tormenta del Desierto y antes del retiro de las tropas, cuatro soldados norteamericanos (lo de "Tres reyes" parece una broma más de Russell) se introducen en el Irak profundo para "liberar" (léase robar) el oro que Saddam había saqueado de Kuwait, aprovechando el estado de confusión general lindante con la guerra civil en esa zona del Golfo Pérsico.

Lo que sigue es una delirante sucesión de situaciones chocantes, imprevisibles: vacas que explotan, inundaciones de leche, caravanas de autos lujosos, siempre en medio de un territorio, matizadas con diálogos ingeniosos, flashbacks oníricos y constantes referencias a la cultura popular norteamericana que van desde Michael Jackson hasta Bart Simpson.

En el universo Russell, evidentemente, todo es posible. Pero -en lo que constituye el gran logro de la propuesta- nada resulta arbitrario ni caprichoso.

Y hasta los muy distintos (casi opuestos)registros actorales elegidos y la diversidad psicológica de los personajes, desde el macho experimentado de Clooney hasta el cobarde inocentón de Spike Jonze (director de "¿Quieres ser John Malkovich?" y aquí principal comic-relief del relato), conviven con armonía bajo la solvente batuta del director.

Del caos al orden creativo

Si bien las crónicas periodísticas detallaron profusamente los encontronazos entre el director y la gran estrella del proyecto (George Clooney), y reflejaron las durísimas condiciones físicas, climáticas y psicológicas que debió soportar el equipo de filmación (se hicieron muchas analogías con la experiencia de "Apocalipsis Now"), el resultado final de la película es impactante por la coherencia y credibilidad conseguidas incluso dentro del desmesurado estilo elegido.

Más allá de la crudeza de muchas imágenes (desde fusilamientos en primer plano hasta los efectos que los gases venenosos y las balas "inteligentes" producen dentro del cuerpo humano), "Tres reyes" no se queda en la denuncia ni el entretenimiento superficiales.

Russell se las ingenia para retratar -por medio de una simbólica escena de sexo entre el capitán Archie Gates (Clooney) y la corresponsal Cruz (Nora Dunn)- las "relaciones carnales" entre militares y periodistas en una guerra mediatizada, que el mundo vio a través de cadenas como la CNN o la BBC, pero sin conocer el trasfondo ni los detalles más sórdidos del conflicto.

Por eso, que Hollywood haya financiado una descripción tan sórdida, desgarradora (e inteligente) sobre los abusos, las miserias, las mentiras y los sinsentidos de la Guerra del Golfo es un buen augurio entre tantos productos previsibles y convencionales.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?